INAH no revertirá cambio en fachada del templo de la Merced

María Teresa Franco, directora del organismo, aseguró que siguen con “el mismo pulso”

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07/11/2013 04:34 Luis Carlos Sánchez

CIUDAD DE MÉXICO, 7 de noviembre.- Antes de que concluya el año, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) definirá el nuevo perfil que tendrá el ex Convento de la Merced aunque seguirán “el mismo pulso” las alteraciones que se hicieron al edificio –principalmente a su fachada–, las cuales no serán revertidas.

Después de participar en la inauguración del Curso Internacional de Conservación de Papel, la directora del organismo, María Teresa Franco, directora del INAH, aseguró que los trabajos de restauración en el inmueble, construido en el siglo XVII, continúan sin modificación y que sólo se requiere una reunión “de varios expertos” para que la Secretaría Técnica de la dependencia (a cargo de César Moheno) termine de definir el futuro de La Merced.

“Por lo pronto lo que ha continuado es el trabajo de restauración, continúa y creo que antes de que termine el año van ustedes a escuchar con mucha precisión a qué se va dedicar el inmueble, es una de las joyas del arte virreinal y creo que la vocación… para la definición requiero todavía la reunión de varios de los expertos, el proyecto lo ha estado trabajando la Secretaría Técnica y creo que será un proyecto que dejara a todos satisfecho”, señaló.

De lo que se hizo anteriormente ¿qué se va revertir?, se le cuestionó a la funcionaria: “En este momento no se está tomando más que el mismo pulso, el mismo curso que tenía la restauración del inmueble y queremos invitarlos a que lo vean”, respondió, aunque no definió una fecha para visitar la obra.

A principios de este año tras la salida de Alfonso de Maria y Campos de la dirección del INAH (en diciembre de 2012) diferentes voces se manifestaron en contra de los trabajos que bajo la dirección del arquitecto Juan Urquiaga Blanco se realizaban en el inmueble desde junio de 2011.

La administración anterior pretendía albergar allí el Museo del Textil y para ello encargó a Urquiaga la restauración del edificio en el que vivió Gerardo Murillo Dr. Atl para evitar que fuera derrumbado en la primera mitad del siglo XX.

El proyecto de restauración incluía la colocación de una estructura de acero que sostendría una techumbra artificial para el patio principal de La Merced. Las protestas lograron echar atrás la colocación de la estructura tubular pero no impidieron que Urquiaga ordenara la modificación de la fachada principal del espacio con autorización del propio INAH (Excélsior 03/05/2013).

Los trabajos en esta parte del inmueble transformaron completamente el aspecto que el edificio conservó desde la segunda mitad del siglo XX.

El arquitecto decidió tapiar el triple arco que servía como entrada principal al lugar, una puerta alterna, ocho ventanales y un ojo de buey, dejando en su lugar una llana y pesada pared de concreto gris.

Sobre ese trabajo la presidenta del Consejo Internacional de Sitios y Monumentos (ICOMOS) Sección México, Olga Orive estimó que a pesar de tratarse de elementos del siglo XX, debieron conservarse y que la decisión de eliminarlos contraviene los tratados internacionales firmados por México como la Carta de Venecia. Otros defensores del patrimonio como Carlos Flores Marini también repudiaron la decisión.

Los trabajos que se realizaban en el edificio, tampoco fueron avalados por el Consejo Nacional de Monumentos Históricos del INAH, instaurado con la llegada del ex titular de la dependencia Sergio Raúl Arroyo.

El cuerpo colegiado integrado por expertos como Jaime Ortiz Lajous y Roberto Meli, consideró que al menos el 80 por ciento de la remodelación de La Merced, fue negativa. Además de la cubierta de acero y la transformación de la fachada, el proyecto contemplaba construir un edificio anexo de seis pisos y un estacionamiento subterráneo.

Identifican arte en papel

Una comitiva de tres especialistas restauradores japoneses que participan en el Curso Internacional de Conservación de Papel que se realiza en México desde ayer, colaborarán en la identificación de diferentes objetos orientales no catalogados con precisión en el Museo Nacional de las Culturas del Mundo.

Tras la inauguración del encuentro académico que se realiza en la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC) del INAH hasta el 22 de noviembre, Marie Vander Meeren, coordinadora del curso en América Latina, dijo que será aprovechada de los especialistas nipones para identificar algunos kakemonos (rollos de pintura y caligrafía), un biombo y algunos abanicos.

“Estamos pensando que como una respuesta a su apoyo empezaremos un proyecto de identificación, pues no sabemos si es japonés o chino pues tienen cosas muy parecidas, se han influenciado mucho y en eso vamos a trabajar”, dijo.

La especialista coordina el encuentro en el que los restauradores aprenderán y experimentarán técnicas con distintos materiales y herramientas como adhesivos de almidón de trigo shin’nori, de almidón envejecido furunori y de alga marina funori, así como distintos tipos de almidón de América.

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