Muere el Corredor Bucareli; zona comercial terminó en panteón

La actividad económica en torno a la Secretaría de Gobernación ha sido “enterrada” por marchas y plantones

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Locales cerrados, abandonados y vandalizados es el escenario que muestra el Eje 1 Poniente Bucareli, entre Paseo de la Reforma y Chapultepec.
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Los efectos negativos golpearon a todo tipo de giros comerciales.
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Una de las constantes en la zona son las vallas policiacas y el grafiti.
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CIUDAD DE MÉXICO, 1 de noviembre.- Le llaman “el panteón del comercio” porque la actividad económica en este corredor se ha visto mermada por mítines, manifestaciones y bloqueos.

Avenida Bucareli es el paso de los manifestantes que tienen como destino la Secretaría de Gobernación (Segob), la cual ha contribuido a “enterrar” a algunos negocios que no pudieron sobrevivir ante los plantones de maestros, campesinos, electricistas, antorchistas y otros grupos que acostumbran bloquear Bucareli de forma parcial o total.

La actividad comercial en torno a la Segob es pobre: Ayuntamiento, General Primm, Lucerna, Barcelona, Atenas, Enrico Martínez y, sobre todo, Bucareli resienten los efectos negativos.

Papelerías, locales de internet, fondas, joyerías, restaurantes, ferreterías, refaccionarias y talleres mecánicos peligran por la falta de liquidez para pagar a proveedores, la renta de los locales y servicios básicos.

En Bucareli, entre Reforma y Chapultepec, hay 15 locales abandonados y diez más funcionan de manera intermitente.

Antes de las seis de la tarde, la mayoría de los locatarios suspenden el servicio. El Cinépolis sigue con poca afluencia, se ve oscuro y las funciones empiezan después del mediodía.

Sólo las refaccionarias y algunas fondas se mantienen, igual que las vallas metálicas para contener las marchas y elementos de la policía federal flanqueando la Segob.

Las únicas dos joyerías abiertas carecen de clientes, una academia de danza dejó de funcionar, por lo menos dos bodegas de alfombras están abandonadas, más de 20 fachadas grafiteadas y un establecimiento clausurado.

“Hace unos años, en Bucareli había media decena de cafés chinos, ahora hay uno y ya ni abren, estaban los Pollos Bucareli, a un lado (en el número 69) había un restaurante, una salchichonería y una farmacia, pero la dueña cerró. Enfrente acaban de tumbar los negocios, cerraron El Cobián (restaurante).

“Van a construir algo más, ya no les funcionaron los locales”, dijo don Rodolfo, quien tiene un negocio a la altura de Atenas.

Se observan edificios abandonados o en venta, casonas convertidas en bodegas, predios como estacionamientos, banquetas en mal estado y el espacio público olvidado.

Mario Huerta es empleado en uno de los restaurantes que en los últimos tres años cambiaron de giro en tres ocasiones, pero la inversión se cayó.

“Cuando estuvieron los del SME estuvimos a punto de cerrar, ya no podíamos más, el dueño vendió algunas de sus cosas para aguantar, tuvo que despedir gente y como no venían muchos clientes, pues no se resintió tanto, pero ya no había cómo pagar.

“Pues sí se ve mal, nos ponen los baños enfrente, es un asco, no puedes pasar, no dan permiso ni de abrir el negocio y todavía hay que hablarles bien para que no se enojen”, comentó Huerta.

Según la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo (Canaco) Ciudad de México, en Bucareli hay 103 establecimientos funcionando.

En el primer semestre del año, un bloqueo de 40 días (del 28 de mayo al 7 de julio) de los electricistas significó casi cinco millones de pesos para los comerciantes, aunado al despido de decenas de empleados.

Ricardo Navarro, presidente de la Canaco en el DF, dijo que en lo que va del año, 57 negocios de Bucareli y calles aledañas cerraron definitivamente.

Con estos datos coincide Gerardo López, presidente de la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo en Pequeño de la Ciudad de México (Canacope), quien comentó que por lo menos 50 bajaron la cortina.

“Pasen por Bucareli y verán, parecería que son las nueve de la mañana o las seis de la tarde en hora pico. Tiene medio centenar de cortinas que no abren, negocios que fracasaron; papelerías, refaccionarias, venta de alfombras y laminado, pisos, es un panteón comercial.

“Negocios que por el cierre de vialidades, como los de este año, cerraron poco a poco sin que nadie volteara a ayudarlos, ya no podemos encontrar a los dueños porque cerraron y se fueron a otro lugar”, dijo López.

Francisco Mijares, presidente de la Asociación Mexicana de Restaurantes, concluyó en que Bucareli requiere de atención y más inversión, pues es un sitio descuidado y conflictivo que repele a los negocios.

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