Aída se vuelve un drama tlaxcalteca

La ópera es subtitulada al español y al náhuatl; se desarrolla en las pirámides de Teotihuacán

thumb
Ver galería
thumb
Ver galería
thumb
Ver galería

CIUDAD DE MÉXICO, 29 de octubre.- Las pirámides de Teotihuacán sustituyen a las de Egipto, la cuenca de la Ciudad de México al valle que cruza el río Nilo, los guerreros mexica de 1450 a los faraones del antiguo reino egipcio, Aída no es princesa etíope, sino tlaxcalteca, y Radamés, su enamorado, un guerrero águila mexica.

Es la adaptación de la ópera Aída, de Giuseppe Verdi a cargo de César Piña, director de escena, e Iván López Reynoso, director de orquesta, para conmemorar el bicentenario del natalicio del compositor italiano y, a la vez, promover entre los  jóvenes la apreciación del bel canto.

Sin alterar el libreto de cuatro actos y la música original, el montaje se desenvuelve en tiempos del imperio de Moctezuma I, durante la guerra entre mexicas y tlaxcaltecas por el control del territorio, y el escenario es la zona prehispánica mexica.

Yo estuve estudiando la ópera y coincide muy bien con este ambiente mexica y lo que se hizo fue cambiar de escenario.” César Piña, director de Escena

El relato, explica Piña, inicia a partir del sueño de una estudiante durante un recorrido por la zona de pirámides. Es la fantasía de la joven la que hace que Aída no sea esclava en Egipto, sino en la vieja ciudad mesoamericana, donde esperará que la salve un soldado mexica.

“La ópera Aída siempre se ha hecho en un contexto egipcio pero quisimos ofrecer algo fresco sin alterar su sentido, porque no se está forzando la historia ni mucho menos, es un relato muy fácil de trasladar. Yo estuve estudiando la ópera y coincide muy bien con este ambiente mexica y lo que se hizo fue cambiar de escenario”, detalla del montaje titulado Aída Politécnica que se estrenará en el Centro Cultural Jaime Torres Bodet del Instituto Nacional Politécnico (IPN) el 16 de noviembre.

El montaje es parte de una serie de óperas que se han adaptado a un contexto universitario. El año pasado se produjo Carmen, de Georges Bizet; y La Bohème, de Giacomo Puccini, añade en entrevista Piña quien considera una estrategia para motivar a los estudiantes a asistir a espectáculos culturales.

Para esta producción, el libreto se tradujo al náhuatl por el poeta Natalio Hernández, profesor de lenguas indígenas, y si bien los actores y cantantes interpretan la obra en italiano,  el subtitulaje simultáneo es en español y náhuatl, primera ocasión que una ópera europea se presenta en lengua indígena.

“En un primer intento de entrar a la obra fue un poco difícil, tuve que volver a ver la ópera de manera que pudiera entrar al espíritu del poema; fue una experiencia ya después muy cautivadora, porque la obra se desarrolla en Egipto, en una cultura antigua y entonces eso me permitió ir entrando a ese mundo místico donde los hombres dialogan con los dioses y fui estableciendo una analogía de que pasaba en Mesoamerica con nuestras deidades y la relación con los hombres, los problemas cotidianos, las guerras”, explica.

La traducción entonces se convirtió en un ejercicio de analogía entre la cultura egipcia y la mesoamericana. Por ejemplo, cuando se habla de Radamés como un guerrero se equipara con los soldados tlaxcaltecas: “Hay muchos paralelismos en esta visión del mundo místico y el mundo real”, acota el investigador, quien precisa que la obra en náhuatl se titula Yectlachihuali Aida, que significa Ópera Aída.

“Obviamente hay conceptos que no existen en náhuatl, por ejemplo cómo digo ópera, entonces lo que hice fue utilizar la palabra “tlachihuali” que significa obra, pero sería cualquier tipo de obra y para que sea una obra artística le puse yectlachihuali, que significaría una obra maravillosa”, describe.

Además de la Orquesta Sinfónica del IPN, en el montaje participan más de 200 estudiantes de esta casa de estudios tanto en el coro y el ballet como en la realización de la escenografía y vestuario. De la vestimenta, Piña comenta que también alude las raíces indígenas y presenta a un Radamés con penacho en forma de águila, una Aída de collares de colores, y Moctezuma con el tocado de plumas de quetzal.

A decir del traductor, la riqueza de esta propuesta radica en que cuestiona los orígenes de México: “Estas obras nos permiten reflexionar sobre nuestros orígenes, nuestras raíces, sobre nuestra memoria ancestral; cómo a través de una ópera de hace casi 200 años nos hace reflexionar sobre quiénes somos como cultura primigenia”.

¿Dónde y cuándo?

Aída Politécnica se presentará el 16 y 23 de noviembre a las 13:00 horas, y el 19 y 21 de noviembre a las 18:00 horas, en el Auditorio Ingeniero Alejo Peralta del Centro Cultural Jaime Torres Bodet. Av. Wilfrido Massieu s/n, esq. Av. Politécnico. Boletos 50 pesos público general y 25 estudiantes.

Temas: