Sí fue avalada la intervención a El Caballito por la empresa Marina Restauración
La compañía indicó desde mayo pasado el tipo de trabajo que realizaría, según el anteproyecto que entregó al gobierno capitalino
CIUDAD DE MÉXICO, 24 de octubre.- De acuerdo con el proyecto presentado por Marina Restauración de Monumentos para intervenir la escultura de Carlos IV, mejor conocida como El Caballito, los trabajos incluían el uso de ácido nítrico diluido en agua para la limpieza del bronce.
Esa técnica, puntualizó la empresa, contaba con la aprobación del INAH, el INBA de la Autoridad del Centro Histórico y del Fideicomiso del Centro Histórico.
En el proyecto facilitado a Excélsior mediante una solicitud de información, se establece que el proyecto de El Caballito formaba parte de un conjunto de esculturas que serían intervenidas en el Centro de la Ciudad de México.
En la propuesta señala que “los procesos, métodos y materiales” que se utilizarían en la intervención a El Caballito y a otras esculturas habían sido “previamente aprobadas tanto por el INAH, el INBA, Autoridad y Fideicomiso del Centro Histórico”.
En la propuesta de presupuesto de restauración del monumento, fechada el 17 de mayo de 2013, la empresa Marina Restauración puntualizó que en la escultura se utilizaría una técnica de limpieza “a base de ácido nítrico diluido en agua”, aunque no especifica las proporciones de cada líquido.
El fondeo de la escultura se haría “a base de nitratos”, que se
aplicarían “en forma de veladuras hasta 15 de ellas, con pincel grueso fijándose con gas LP”.
El pulido y abrillantado se realizarían de manera manual y el sellado con “varias capas de ceras naturales”.
Los trabajos en El Caballito tendrían un costo de 240 mil pesos, señala el documento, de los cuales, la mitad tendría que ser entregado antes de iniciar los trabajos y la segunda parte al finalizar.
El presupuesto señala que “tanto las técnicas como los productos que se utilizarían en esta restauración son de origen nacional” y que garantiza “por tres años” los trabajos realizados.
En el proyecto de restauración se establece que la escultura tenía dos fisuras, una de entre 8 y 10 centímetros en una antepata del caballo, y la segunda en la pata izquierda, de 18 centímetros de longitud en forma de “serrucho”.
Las fisuras serían soldadas mediante soldadura de microalambre, gas argón y electricidad, y posteriormente pulirlas, igualarlas, patinarlas y sellarlas.
“Urge una buena pátina a toda la escultura, la cual deberá ser realizada en forma de 10 a 15 ‘veladuras’ aplicadas a fuego con sus respectivos brillos para dar profundidad a la obra. Se recomienda una pátina color cobre viejo (tonos verdosos) para resaltar la valía de la obra”, señala Marina Restauraciones.
Respecto a los contratos establecidos por la Autoridad del Centro, la respuesta de esa dependencia fue que “no detenta la información que solicita, en virtud que no la genera, ni la administra, por no haber llevado a cabo contrato alguno para la realización de trabajos de intervención, restauración o mantenimiento de la escultura de Carlos IV”.
La escultura de Carlos IV fue fundida por Manuel Tolsá en agosto de 1802 e inaugurada en diciembre de 1803. Ocupó, sucesivamente la Plaza Mayor (hoy Zócalo), el claustro de la Universidad, la esquina de Bucareli y Juárez, y actualmente la Plaza Tolsá.
Al iniciarse el proceso de restauración actual, surgió la polémica por el aspecto que tenía el bronce, totalmente desprovisto de la pátina que lo cubría.
Los trabajos se interrumpieron y la escultura quedó rodeada por una valla metálica, una malla azul y una techumbre. El dictamen elaborado por el INAH determinó que la escultura no tenía daños irreversibles, y que un equipo del Instituto participaría en su remodelación.
EL EDITOR RECOMIENDA





