Pedirán a Obama cuidar obra de Diego Rivera; buscan 15 mil firmas

Circula una carta que solicita al presidente estadunidense declarar monumento nacional al Instituto de Artes de Detroit y salvarlo de la bancarrota de la ciudad

thumb
Ver galería
thumb
El mural Detroit industry, de Diego Rivera, es una de las obras más importantes del pintor mexicano.
Ver galería
thumb
El DIA muestra en su página fotografías en las que se ve a Frida Kahlo en el recinto.
Ver galería

CIUDAD DE MÉXICO, 28 de agosto.- Con apoyo de la organización política MoveOn, un grupo de habitantes de Detroit recolecta firmas de especialistas en arte y personajes de la cultura para pedir al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y a los senadores de ese país que nombren monumento nacional al Instituto de Artes de Detroit (DIA).

Con ello se busca inmunizar las 60 mil piezas de la colección de arte del museo, incluyendo el mural Detroit industry de Diego Rivera, de la posible venta para saldar parte de la deuda de 18 mil 500 millones de dólares que tiene la ciudad, declarada en bancarrota.

Hay una actividad fuerte de los intelectuales para que se realice una petición al congreso de senadores para proteger el DIA.” Juan Coronel Rivera, nieto del pintor

Promovida por Donald Handy, habitante de Detroit, la carta virtual ha reunido 11 mil 970 firmas; la meta son 15 mil para llevar la petición de manera oficial a Obama, a la Cámara de Representantes de los Estados Unidos y al Senado.

“Soy ciudadano de Detroit y me encanta el Instituto de Artes de Detroit. La idea de perder su colección -en especial, los murales de Diego Rivera, es desesperante. Yo no puedo simplemente sentarme y no hacer nada mientras mi principal fuente de orgullo en Detroit es robado”, expresa Handy en la misiva.

Argumenta que vender el acervo artístico del DIA sería como poner en venta la estatua de la Libertad de Nueva York, o el Monumento a Washington. “Si se fijara el Instituto de Artes de Detroit, incluyendo todos sus tesoros, como un monumento nacional, se podría proteger y preservar para las siguientes generaciones”, agrega.

Si bien el proceso para declarar al DIA monumento nacional es más largo, pues el Congreso debe determinar si sus bienes son significativos para el país y entonces pedir la proclamación al Presidente, la carta es una de las acciones que se realizan para evitar la venta de las obras.

“En Estados Unidos hay una actividad fuerte de los intelectuales para que se realice una petición al congreso de senadores para proteger al instituto y que por ley sea imposible vender la colección del museo. A mí me llegaron dos cartas, una me la envío el Instituto y otra gente intelectual”, comentó en entrevista Juan Coronel Rivera, historiador del arte y nieto de Diego Rivera.

Cuando el gobierno de la ciudad se declaró en bancarrota, Kevin Orr, director de emergencia de Detroit, comentó la posibilidad de usar como activos las obras del DIA para saldar la deuda; luego a inicios de agosto pidió a la casa de subastas Christie’s que evaluara las piezas de la colección para determinar su valor total.

“No sabemos cuáles son las posibilidades de que la ciudad de Detroit venda las obras de arte. La situación no tiene precedentes. El administrador de emergencia y el gobernador de Michigan han dicho que no quieren vender el arte, pero que todo está  puesto sobre la mesa, lo que significa que los acreedores podrían considerar el arte como un activo financiero”, reconoció Pamela Marcil, directora de comunicación del DIA. (Excélsior, 29/jul/2013)

El acervo, que se formó desde 1885, pertenece directamente al gobierno de Detroit como cualquier otro bien público, y no a alguna asociación privada como las colecciones de otros museos. Lo que coloca a las obras de arte del DIA en la lista de activos que los acreedores podrían reclamar de manera legal.

“Dentro de los cinco mejores museos de Estados Unidos el de Detroit es el único público, lo que lo pone en una situación vulnerable, si fuera privado no había ninguna posibilidad de venderlo, pero incluso el edificio pertenece a la ciudad. Tampoco es tan fácil porque está protegido por una fundación, es un fideicomiso que lo cuida”, añadió Coronel Rivera.

De las obras destaca el mural Detroit Industry hecho en 1932 en el patio central del edificio por encargo de la familia Ford, quien regaló la pieza al Instituto. Además de contener 27 paneles, el fresco se distingue por ser una narración visual de la vida industrial de la ciudad que el artista realizó a partir de más de 150 bocetos.

Coronel Rivera detalló que de toda la obra mural de su abuelo, éste es de los cinco mejor resguardados; principalmente por estar en un espacio cerrado que lo protege de la humedad y el aire, por lo que aún conserva sus colores brillantes y no registra ninguna fisura.

Sin embargo, desde su origen ha sido un mural polémico. El también crítico de arte contó que al día siguiente de inaugurarlo en los 30, una comunidad católica pidió retirarlo, pues en la escena de la vacuna pintó a los médicos como la sagrada familia con un borrego y un chivo.

“Es un emblema porque presenta a la máquina como una deidad, y dibuja a Dick Tracy, el de los cómics, y así hace de ésta una de las primeras obras del pop-art”, concluyó.

Temas: