Charles Bukowski: literatura de alcantarilla
Impresiones que provoca 'El Viejo Indecente' a escritores; teniendo como pretexto los 93 años de su nacimiento

CIUDAD DE MÉXICO, 15 de agosto.- A un día de commemorar un natalicio más del creador de Henry Chinaski, presentamos una visión del eco que tiene su obra en la actualidad.
Después de leer a Charles Bukowski, hay un antes y un después en la vida de cualquier escritor en potencia. Leer libros como “Mujeres” o “Secuelas de una larguísima nota de rechazo” forman un parteaguas en la sensibilidad de esos sujetos. La razón no es un vulgar perogrullo. La razón de ese parteaguas debe buscarse en el cambio de paradigma que la escritura indecente de Bukowski trajo al maelstrom de la literatura.
Ahora el pobre podía contar la pobreza, el borracho la borrachera y el perro infernal los avernos de satanás.
Es cierto que los escritores han sido sujetos muy particulares a lo largo de la historia. Individuos solitarios o extravagantes, marginados por convicción propia o desdichados por exclusión social, apasionados o malditos... singulares. Es difícil, ante esta lluvia de adjetivos, definir la función social del escritor. Aún más difícil, establecer la razón última de su existencia. Están ahí, escriben y retratan un momento histórico. Sin embargo, estos sujetos siempre pertenecieron a una élite. Ora por obra del mecenazgo, ora a causa de su árbol genealógico.

No obstante, los tiempos cambiaron. Se instauró la Democracia como régimen de gobierno e idea preponderante en Occidente. No todo cambió de golpe (aclaración pertinente para no traicionar a Tocqueville), sin embargo los cambios minúsculos y sucesivos dieron como resultado un estrechamiento de las clases sociales. La dicotomía ricos-pobres nunca dejó de funcionar, pero su dinámica de interacción se había modificado. Uno de los elementos para aterrizar esa proposición se puede observar en la cultura. En pocas palabras, los bienes culturales estaban al alcance de una mayoría. La cultura, por ende la literatura, había echado a andar sus motores de manufactura a una mayoría: a las masas (término pertinente para seguir a Tocqueville).
Si la literatura es una enfermedad, como aseguran algunos, ésta echó raigambres en las clases más bajas de la sociedad. La literatura fue modificando sus temáticas, sus formas arquitectónicas, sus númenes y depositarios. Ya no sólo se miraba la pobreza desde el prelado literario, ahora se podía cronicar aquel frente desde el campo de batalla. Ahora el pobre podía contar la pobreza, el borracho la borrachera y el perro infernal los avernos de satanás.
No todo el cambio de este paradigma lo fraguó 'el viejo indecente'. Él simplemente fue su vástago más pródigo. El perdedor de la gran potencia mundial que describió con exactitud la inmundicia remanente detrás del Gran Sueño Americano. Como gran telón de fondo se escribía: “si nos han inoculado la Democracia, démosle por el culo”.

La literatura de Bukowski, de esta manera, clavó el diente en el paradigma: para escribir se tiene que vivir y vivir es un fracaso continuo. Si eres un fracasado, entonces, tienes madera para ser escritor. Esta idea no tardó en demostrar su potencia. Primero, con el reconocimiento de Bukowski como un escritor de la talla de John Fante. Segundo, el gran número de escritores que retomaron su método de vivir-escribir como artificio literario.
Bukowski: el perdedor de la gran potencia mundial que describió con exactitud la inmundicia remanente detrás del Gran Sueño Americano.
Al día de hoy es difícil contar con los dedos el número de escritores que regresan al método de Bukowski para escribir una novela o llevarse a la cama a una mujer. Son más, incluso, los potenciales escritores que leen algo de él y deciden comenzar a escribir. No es un despropósito ingenuo asegurar que, después de la instauración de Bukowski en el paradigma literario de Occidente, todo futuro escritor del siglo XXI tendrá que pasar mínimamente por un periodo de literatura indecente. El problema es que él ya lo hizo... y lo hizo con maestría. Entonces, ¿cuál es el siguiente paso en el paradigma de la literatura de alcantarilla? ¿Se han agotado los desagües de la inmundicia? Preguntas pertinentes a 93 años-alcohol de su nacimiento.
asj
EL EDITOR RECOMIENDA



