Detroit industry: se dañaría medio mural de Diego Rivera si se vende

La obra de Diego Rivera, que podría cubrir una deuda de la ciudad de Detroit, sería vulnerada en su integridad si es removida, aseguró un experto

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CIUDAD DE MÉXICO, 30 de julio.- En caso de concretarse la venta del mural Detroit industry, que Diego Rivera pintó en el Instituto de las Artes de Detroit (DIA) en 1932, se dañaría al menos el 50 por ciento de su integridad, pues se planeó para una humedad e iluminación específica, advirtió Eliseo Mijangos, especialista en pintura mural.

“La pintura mural está concebida en un sitio muy particular, entonces trasladarlo implica prácticamente quitarle más de un 50 por ciento de la obra en sí. Tiene que ver mucho la ambientación, la luz y las líneas de composición que se integran a la arquitectura, y al moverlo le están quitando un buen porcentaje de su integridad”, comentó.

El mural está concebido en un sitio muy particular, entonces trasladarlo implica prácticamente quitarle más de un 50 por ciento de la obra en sí. Tiene que ver mucho la ambientación.”

Una pintura mural no se puede cambiar a no ser que se traslade a un lugar semejante con las mismas características ambientales.” Eliseo Mijangos, especialista en pintura mural

En entrevista el restaurador del Centro Nacional de Conservación y Registro de Obras Artísticas (Cencropam) detalló que si vende el mural o parte de éste, como medida para saldar la deuda de 18 mil 500 millones de dólares que tiene Detroit, también afectaría a su conservación.

Excélsior informó ayer sobre la posibilidad de que los acreedores de Detroit cobren sus deudas con el acervo de arte que alberga el DIA, luego de que el gobierno de la ciudad se declarara en bancarrota.  Al ser bienes públicos, las más de 60 mil piezas del Instituto se convierten en activos financieros igual que cualquier edificio o propiedad.

Gregorio Luke, especialista en arte latinoamericano, alertó sobre el riesgo de vender el mural Detroit industry, o de que el edificio del DIA sea expropiado por alguna empresa acreedora.

Al respecto, Mijangos, quien ha participado en la restauración y conservación de murales de José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, Juan O’ Gorman y Pablo O’Higgins, explicó que un fresco se diseña a partir de las condiciones físicas del espacio, y mucho de su conservación depende de mantenerlo en el mismo medio ambiente.

“En ocasiones Diego Rivera utilizaba bastidores metálicos para independizarlo (el mural) de la pared, pero esto no quiere decir que se pueda mover sin generar consecuencias. Una pintura mural no se puede cambiar a no ser que se traslade a un lugar semejante con las mismas características ambientales”, precisó.

Mijangos detalló que existen tres técnicas para mover un mural de su lugar de origen: la italiana strappo que consiste en retirar sólo la capa de pintura para montarla en otro muro; otra con la que se aísla la pintura junto al aplanado de cemento o yeso, y la tercera que es levantar el muro casi íntegro.

En el caso del mural de Rivera cualquiera de los tres mecanismos se complicaría, pues es una obra compuesta de 27 paneles que rodean la zona llamada la Corte Rivera del Instituto de Artes de Detroit.

“El mural es un fresco y la verdad es que ha estado siempre muy bien atendido, está en buen estado; entonces esa sería una desventaja al moverlo, ya no tendría la misma atención, en el instituto han estado siempre muy al pendiente de que no se contamine por polvo y hollín, que a aquí en México es muy común; creo que moverlo sería dañarlo”, apuntó.

Sin embargo, no sería la primera vez que se cambia de lugar un mural; está el caso de Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, que Rivera hizo en 1947 para el Hotel del Prado, pero que tras el sismo de 1985 resultó dañado.

En 1986 el fresco de 35 toneladas y 15 metros se trasladó a un nuevo edificio, que hoy es el Museo Mural Diego Rivera; proceso en el que colaboró Mijangos. 

También en 2002 se retiraron del ex Hotel Casino de la Selva, en Cuernavaca, los murales de José Reyes Meza, José Renau y Jorge Flores para llevarlos a un nuevo museo, luego de que fueran dañados al demoler el edificio.

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