Diseñan tecnología antisísmica en IPN

El proyecto busca mitigar los efectos que las ondas telúricas causan en los inmuebles de la ciudad

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CIUDAD DE MÉXICO, 13 de julio.- Todos los días ocurren en promedio 14 sismos en el país, de los cuales la mayoría son imperceptibles para los habitantes de la Ciudad de México pero no para sus inmuebles. Las constantes sacudidas que ocasionan las ondas sísmicas van debilitando la fortaleza de las estructuras de casas, oficinas, escuelas y edificios.

La ubicación de la Ciudad de México en una zona de frecuente actividad sísmica motivó a dos investigadores del Centro de Investigación y Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (Cinvestav) a desarrollar tecnología para mitigar los efectos que estas ondas.

Los doctores en Ciencias Gerardo Silva y Josué Enríquez trabajan en mecanismos electrónicos que permitan minimizar sus efectos destructivos tomando como base el sismo de 8.1 grados Richter de 1985.

14 sismos en promedio ocurren todos los días en México

El objetivo de su investigación es integrar una red de inmuebles equipados con tecnología que ofrezcan cierto grado de certeza a los habitantes de pisos altos de que no colapsarán durante un sismo de gran magnitud.

“Actualmente es más pronunciado el fenómeno sísmico y no le damos la verdadera importancia porque pensamos que estamos lejos de una tragedia. Por eso es importante anticiparnos”, dijo Josué Enríquez Zarate.

El investigador detalló en entrevista con Excélsior que a diferencia de los elementos de seguridad pasiva con los que ya cuentan algunos inmuebles como la Torre Mayor, su investigación se enfoca en elementos de seguridad activa, es decir con capacidad para mitigar cualquier tipo de onda sísmica.

Indicó que las torres más modernas de la ciudad cuentan con elementos como amortiguadores que absorben las vibraciones sísmicas o protecciones alrededor de los cimientos que operan como muros de choque.

“Buscamos abarcar rangos muy amplios de vibraciones. Por ejemplo con mecanismos controlados por sistemas con motores de corriente directa o alterna de gran potencia que puedan desplazar un inmueble para contrarrestar los sacudimientos.

5 mil 105 temblores se registraron en 2012 en el país

“Queremos que el edificio se mueva hacia un sentido opuesto del que lo obligaría una onda durante un sismo y que la vibración sea mínima o menos destructiva. Para esto necesitamos sensores con acelerómetros”, explicó.

El diseño en el que trabajan puede aplicarse tanto en estructuras nuevas como en las ya construidas, para las cuales los dispositivos se instalarían en las zonas altas debido a que sería muy costoso introducir los sensores en los cimientos.

“Otro es un sistema de masa-resorte a manera de un amortiguador que se coloca en el último piso para que se desplace según la acción del sismo, es decir que pueda contrarrestar la fuerza para que el movimiento sea muy pequeño y no colapse, se fracture o que el daño sea mínimo.”

Este tipo de dispositivos se aplican desde hace diez años en ciudades de Japón y Estados Unidos; sin embargo, no serían aplicables para inmueble del DF ya que es necesario diseñarlos con base en las características de cada estructura y zona geográfica, explicó.

8.1 grados base sobre la que trabajan los investigadores

“El problema de la Ciudad de México es que los edificios están tan pegados que cuando viene una señal sísmica se recarga uno sobre otro y se genera un efecto dominó. Si se contara con la tecnología vibratoria se evitaría este golpeteo pero hay que hacer de forma específica”, dijo.

De acuerdo con estadísticas del Servicio Sismológico Nacional, en 2012 se registraron cinco mil 105 sismos de los cuales, tres mil 951 tuvieron magnitudes de entre 3 y 3.9 grados Richter, mientras que sólo 13 superaron los 6 grados Richter.

El investigador aclaró que ninguna tecnología desarrollada hasta el momento permite predecir la evolución de un sismo; sin embargo, sí es posible prever sus efectos destructivos. Actualmente el proyecto se encuentra en una fase de pruebas dentro del laboratorio del Cinvestav.

También miden el tránsito

Los sistemas de prevención activa para  eludir los efectos de las vibraciones en estructuras se aplican en México, aunque están enfocados en las señales que genera el paso de vehículos.

 Aunque prácticamente imperceptibles, las vibraciones que genera el paso del tránsito y de medios de transporte masivo como el Metro deterioran lentamente las estructuras de los inmuebles. 

El caso de Morelia, en Michoacán, es significativo en la aplicación de estos sistemas.

 Josué Enríquez, investigador del Cinvestav, detalló que en la capital michoacana la instalación de sensores en algunos inmuebles del Centro Histórico ha permitido a las autoridades dosificar el tránsito y minimizar los movimientos del subsuelo.

 “Estos sensores detectan en qué momento del día las vibraciones que genera el transporte es más intensa y lo que hace es que para evitar daños en las estructuras de monumentos, iglesias o edificios históricos se  desvía el tránsito de tal forma que no impacte”, detalló.

 Consideró que este tipo de tecnología podría implementarse en la zona centro del Distrito Federal en donde se ubican muchos inmuebles históricos que constantemente están sometidas a vibraciones originadas por la circulación de los  automóviles y el transporte público.

 Enríquez agregó que proyectos como el de la Línea 12 del Metro, u otros similares, también ocasionan vibraciones constantes a las estructuras que se encuentran en su trazo que con el paso del tiempo pudieran generar algún tipo de daño.

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