Sustituye María Teresa Franco a Sergio Raúl Arroyo en el INAH

El funcionario fue destituido por “diferencias institucionales” con el gobierno federal; estuvo siete meses al cargo

thumb

CIUDAD DE MÉXICO, 9 de julio.-  “Iniciaremos con propuestas que marquen líneas de continuidad”, declaró María Teresa Franco, nombrada ayer directora del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en sustitución de Sergio Raúl Arroyo, quien sólo permaneció en el cargo siete meses.

Cuando habla de “líneas de continuidad”, quien ya había dirigido el Instituto de 1992 al 2000 se refiere, explicó en entrevista, a dar seguimiento a los proyectos de antaño que “reporten respuestas acertadas”; aunque no detalló a qué programas o proyectos dará seguimiento.

Siempre hay mayores tareas que recursos para desarrollarlos, entonces tendremos que lograr una mayor colaboración.”

Iniciaremos con propuestas que marquen líneas de continuidad." María Teresa Franco, Directora del INAH

A la pregunta expresa de qué corregiría de su primera gestión, la también historiadora se concentró en proponer una política transversal, que, dijo, buscará más colaboraciones entre instituciones y profesionales; igual habló de priorizar la difusión de los proyectos e investigación e incrementar el diálogo con los trabajadores del INAH.

“Siempre hay mayores tareas que recursos para desarrollarlos, entonces tendremos que lograr una mayor colaboración. Establecer una intensa relación con la Secretaría de Educación Pública y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, pues pienso que hay líneas ininterrumpidas que podemos aprovechar”, opinó quien fue colaboradora cercana de Rafael Tovar y de Teresa, cuando éste dirigió por primera vez el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta)

La pasada gestión de Franco fue objeto de críticas e incluso demandas penales por las negociaciones que hizo para ocupar zonas arqueológicas con desarrollos turísticos. En específico, en 1994 autorizó la construcción de palapas para hospedaje y comercio alrededor de la pirámide El Castillo, en Chichén Itzá.

Ese mismo año también firmó un contrato de colaboración con la Promotora Xcaret, SA de CV, a la que le otorgó un permiso por 25 años para la operación, mantenimiento y administración del desarrollo turístico localizado en la zona arqueológica de Xcaret en Quintana Roo.

Un caso similar fue el de la zona de Teotihuacán cuando se construyó la Plaza Jaguares para vendedores de artesanías, con lo que se destruyó vestigios prehispánicos en la zona denominada La Ventilla.

Al respecto, quien también dirigió el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) comentó que revisará el programa para la compra de terrenos pero a partir de un diálogo con las comunidades aledañas.

“La intención es vigilar mejor el programa de compra de terrenos, es decir adelantarnos a los  problemas de desarrollo urbano, pero es una tarea que tenemos que hacer con otras dependencias para la negociación de instrumentos que apoyen la preservación de los sitios históricos”, dijo.

Al reconocer que le falta “interiorizar a fondo” en las problemáticas actuales del INAH, Franco expuso que su interés se focaliza en crecer la plantilla de investigadores y los vínculos con la escuelas de formación de antropólogos; enriquecer el marco jurídico de la dependencia y fortalecer la presencia de la historia del país en el extranjero.

En este sentido consideró prioritario establecer diálogo “abierto y receptivo” con la comunidad de trabajadores del INAH; con quienes desde su primera gestión tuvo una relación tensa.

Diferencias institucionales

De la salida de Sergio Raúl Arroyo sólo trascendió ayer que respondía a “diferencia institucionales”. El relevo, que ayer anunció el titular de la SEP, Emilio Chuayffet, es el primero en la actual administración en el sector cultura.

Lo cierto es que en diciembre del año pasado, cuando el etnólogo fue nombrado titular del Instituto, también por segunda ocasión, The New York Times reveló la construcción de tiendas de autoservicio de la cadena Walmart en el país, incluida una en la zona de Teotihuacán, a partir de sobornos a funcionarios mexicanos.

Congresistas asignados al caso en Estados Unidos difundieron que Arroyo habría recibido un “regalo personal irregular” por 400 mil pesos. (Excélsior, 11/01/2013) Entonces, Tovar y de Teresa desestimó la información y rechazó que ello obligara a Arroyo pedir licencia para dejar el cargo.

En los siete meses al frente del INAH, Arroyo reinstaló el Consejo de Arqueología y encabezó la expropiación de terrenos en zonas arqueológicas.

Temas: