Mayistas premian labor de epigrafista mexicana
En Congreso Internacional reconocen su estudio en el calendario mesoamericano de 260 días

CAMPECHE, Campeche.- “La epigrafía me ha dado una alegría inmensa. Es algo que me fascina. Desde que me dediqué a ella soy la mujer más feliz del planeta”, afirma sin dudar Maricela Ayala Falcón, quien festeja 45 años de labor académica.
Pionera en el estudio de la escritura jeroglífica maya, experta en el año de 260 días del calendario mesoamericano, formadora de varias generaciones y autora de decenas de libros, la epigrafista mexicana más reconocida en el mundo recibió un homenaje en el noveno Congreso Internacional de Mayistas, que ayer concluyó en esta ciudad.
Entre abrazos, aplausos y hasta lágrimas de sus colegas, amigos y alumnos, la licenciada y maestra en Historia por la UNAM y doctora en Filosofía por la Universidad de Texas, confiesa estar orgullosa de ayudar a descubrir “la capacidad humana e intelectual” de los mayas.
Dice que ha sido una “experiencia maravillosa y única” perderse en los glifos de los códices Dresde, Madrid y París, en estelas como la 39 de Tikal, en la pintura mural de Uaxactún, en las inscripciones de Toniná o el Tablero del Sol de Palenque.
“Yo siempre quisiera decirles que estoy trabajando, pero es mentira, me estoy divirtiendo muchísimo. Es algo que me encanta. Cuando el arqueólogo Alberto Ruz Lhuillier me invitó a trabajar en la Comisión para el Estudio de la Escritura Maya en 1965 no esperaba pago alguno. Yo estoy haciendo algo que me ha permitido tener una vida singular”, agrega en entrevista.
Maricela Ayala ha impartido cursos de epigrafía durante 23 años y reactivó un área poco estudiada en las décadas de los 70 y 80 de la centuria pasada, define a esta disciplina, “en la que al principio se ven puras caritas, pero todas son diferentes”, como una ciencia que está permitiendo acercarnos al pensamiento maya.
“Ya no es lo que nosotros pensamos que ellos habían pensado, sino lo que ellos pensaron realmente, cómo lo dijeron. ¿Qué es lo más maravilloso? Podemos decir, señores, que eran seres humanos igual que cualquier otra cultura, como los egipcios o los griegos. No vinieron del espacio. Ellos solitos hicieron lo que hicieron gracias a su capacidad humana e intelectual”, asegura la experta.
Formadora de epigrafistas
La también ganadora de las becas Fullbright, del gobierno de Estados Unidos, y la Farmer, de la Universidad de Texas, destaca que la epigrafía va por buen camino.
“Ya estamos en la etapa de lectura de los documentos, de las inscripciones. Ya supimos cuál es su historia, ahora nos estamos regodeando en cómo la escribieron. Hay poesía en esos textos, desde cómo ubicar los jeroglíficos, cómo leerlos, es literatura, no sólo es historia. Es una historia bellamente escrita”, añade.
La fundadora en los años 70 del Centro de Estudios Mayas de la UNAM advierte que la epigrafía debe ir afinando sus métodos en el futuro, “como cualquier escritura que se empieza a descifrar, hay que afinar muchas cosas todavía, pero va bien. El mayor reto es descifrar la totalidad de los códices mayas”, señala con la autoridad que le otorgan más de cuatro décadas de experiencia en la materia.
Ayala Falcón, quien ha caminado bajo la tutela de Linda Schele y Peter Mathews, prestigiosos expertos en epigrafía maya, piensa que su mayor contribución es la formación de diversas generaciones de epigrafistas, a quienes considera sus hijos, sus nietos y hasta sus bisnietos.
“Mi ideal era crear una escuela mexicana de epigrafía, para que no estuviera yo sola, sino rodeada de gente seria, que realmente se compremetiera, y lo he logrado. Ya hay epigrafistas mexicanos reconocidos a nivel mundial que me han superado, de eso se trataba. Era mi sueño. Me siento muy orgullosa”, reconoce.
Y es justamente a ellos a quienes les pasa la estafeta. “Yo ya llegué al final. Si puedo en un año me jubilo. Me pienso venir a vivir al mundo maya. Ahora se quedan mis estudiantes. Lo que sigue les corresponde a ellos”, añade con una sonrisa.
Por su parte, el epigrafista español Alfonso Lacadena, quien se considera su estudiante a distancia, destaca que una de las enseñanzas de Maricela, además del consejo de no perder el sentido del humor y la capacidad de sorpresa al descifrar los glifos de una cultura tan sorprendente, es que “siempre se consideró no sólo mayista, sino mesoamericanista; piensa que toda Mesoamérica es una gran cultura y un universo que se debe descifrar”.
Lacadena también cita dos grandes máximas que aprendió de lamaestra Ayala y que dice pone en práctica: “Nunca le creas a otro epigrafista”, porque cada uno tiene una interpretación diferente de un códice que puede hacer la diferencia; y “Epigrafista que no sabe fumar, no es de fiar”, porque, él piensa, “con un cigarro en la mano se interna uno mejor en esos mundos plasmados en las piedras y en los pergaminos”.
EL EDITOR RECOMIENDA



