Goteras, especie de maldición gitana en la Biblioteca Vasconcelos
El director del recinto, Daniel Goldin, explica que no se concluyó en 2012 la impermeabilización debido a un retraso en los pagos
CIUDAD DE MÉXICO, 27 de junio.- Las goteras no sólo son el eterno problema de la Biblioteca Vasconcelos, para Daniel Goldin, director del espacio, también son “una especie de maldición gitana” que le vincula con otras bibliotecas del mundo.
Otra temporada de lluvias ha llegado a la ciudad y el problema de las filtraciones continúa en la llamada Megabiblioteca a pesar de que la impermeabilización del inmueble debió concluirse el año pasado.
A la entrada de la biblioteca, la obra Gráfica de Uriel Marín, construida con paraguas, parece advertir sobre el problema que mantiene cerrado al paso del público el séptimo piso. También el escritor Juan Villoro lo señaló el 1 de abril pasado cuando presentó un libro de Gabriel Orozco: en esa ocasión llamó al artista “visionario” al elegir el esqueleto de una ballena para instalarse dentro de un edificio destinado a estar siempre lleno de agua.
En la planta baja, a unos pasos de las oficinas del inmueble, un trapo doblado retiene las goteras que llegan desde el techo. El séptimo piso continúa cerrado y su mobiliario cubierto con plásticos, desde un nivel más abajo se observan decenas de cubetas y jergas extendidas que retienen el agua filtrada. Goldin acepta en entrevista que el problema persiste, pero trata de minimizarlo: “el séptimo piso todavía está sin libros, tiene algunas goteras pero de ahí en fuera no hay nada extraordinario, lo cual es buena señal, es un problema que está resolviéndose, que no está del todo solucionado, pero se está reduciendo”.
Además, agrega como consuelo, que el de las goteras no sólo es un problema de México: “efectivamente desde su inauguración la biblioteca, como muchísimas bibliotecas en todo el mundo… parece que hay una especie de maldición gitana que vincula a las bibliotecas con las goteras, en Colombia, en Francia…”.
El editor, que fue designado director de la biblioteca el 22 de marzo pasado por el presidente del Conaculta, Rafael Tovar y de Teresa, dice que en el edificio de Buenavista las goteras “desde luego es un problema solucionable para eso estoy yo”, pero advierte que se trata de una problemática heredada por la administración anterior.
A decir de Goldin –como sucedió con la mayor parte de los proyectos emprendidos por Consuelo Sáizar– la impermeabilización de la Vasconcelos se retrasó porque se retardaron los pagos para la empresa contratada. A la inversión de más de mil 600 millones de pesos que costó al gobierno de Vicente Fox edificar la Megabiblioteca, el Conaculta sumó el año pasado otros seis millones 637 mil 881 pesos para solucionar el problema de la impermeabilización.
De acuerdo con el acta de fallo de la Licitación Pública para Mantenimiento correctivo consistente en la impermeabilización de la Biblioteca Vasconcelos, firmada el 2 de mayo de 2012, la empresa Gode Grupo Constructor S. A. de C. V. fue seleccionada para realizar los trabajos. El plazo establecido en las bases de la convocatoria estipulaba que contaba con “60 días naturales” a partir del “2 de mayo del 2012”, pero la fecha no se respetó y las filtraciones continúan.
Goldin explica que los trabajos se han reanudado “y se está tratando de concluir el contrato que ya está establecido”. El retraso, dice, provino de “un problema de coordinación con los pagos, no se cumplió (el contrato) en parte, hasta donde yo tengo entendido porque se atrasaron los pagos”. Con cuatro meses más de lluvias por delante, el editor afirma que la obra no está cerca de terminar: “¿para cuándo está planeado que concluya?, no puedo decir la fecha exacta, será a lo largo de este año”.
“En este momento están impermeabilizando el techo, hay partes de las juntas del techo… distintas cosas, una parte tiene que ver con las juntas entre los edificios que quizá sea la zona más crítica porque son tres edificios más la zona de oficinas, en las juntas de los edificios hay goteras, hay alguna parte de los domos en donde se está trabajando, ya se impermeabilizaron 28 de las 42 jardineras y de los 21 dientes de sierra de los tres edificios, ya se concluyó esa parte”, señala.
En el techo de la Vasconcelos construido de vidrio se observa otro problema: la ausencia de fragmentos completos de cristal, que incluso permiten observar a cielo abierto.
“A veces se rompen los vidrios, se han roto, eso va a estar solucionado, a veces pasa eso con los cristales, se rompen por distintas razones, algunas puede ser por el clima, por alguna máquina, ya que están trabajando en los procesos de impermeabilización o de mantenimiento del edificio”, dice el funcionario.
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