Despiden a José María Pérez Gay, hoy será cremado

El escritor falleció ayer a los 70 años de edad; deja una novela inédita y varias traducciones de autores germanos; Conaculta e INBA le preparan un homenaje

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CIUDAD DE MÉXICO, 27 de mayo.-José María Pérez Gay fue puente entre la filosofía alemana y los lectores mexicanos, hizo de la cultura un asunto internacional y narró la transición de México del siglo XIX al XX. Escritor incansable, al morir dejó una obra narrativa en el tintero y varias publicaciones pendientes.

La que sería su tercera novela trata sobre el filósofo y economista alemán Max Weber y la historia de una pareja de enamorados en desgracia, vinculados al tema del sicoanálisis, informó Rafael Pérez Gay, hermano del autor de El imperio perdido.

“Está empezada y creo que tendríamos que revisarla, también hay algunas de sus traducciones y me parece que deberíamos reunir las que hizo sobre Paul Celan y la poesía alemana, valdría la pena”, comentó el también narrador y ensayista, aunque dijo que desconoce el futuro de las obras inéditas.

Los restos del diplomático y gestor cultural, quien murió ayer a las 2:05 horas, a los 70 años de edad a causa de una enfermedad neurológica que en los últimos meses lo dejó sin habla, serán cremados hoy al medio día y se prevé que una parte de las cenizas se lleven al Parque España, donde también están los restos de sus papás, y la otra a un panteón en Berlín, Alemania.

Mientras el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) anunció que prepara, junto con el Instituto Nacional de Bellas Artes, un homenaje para el escritor nacido en la Ciudad de México, el 15 de febrero de 1944.

Tras el anuncio de la muerte, sus restos fueron velados desde el mediodía en la sala Alpes del Panteón Francés, a donde acudieron amigos y colegas como Elena Poniatowska, Laura Esquivel, Héctor Orestes Aguilar, Héctor Aguilar Camín, y Marta Lamas; además de los funcionarios Rafael Tovar y de Teresa, presidente del Conaculta, y Lucía García Noriega, secretaria de Cultura del Distrito Federal.

“Tuvimos no sólo una buena hermandad, sino que él fue quien me enseñó a leer cuando yo era un adolescente y él tenía unos 30 años. Íbamos a la librería de Hamburgo, a la de avenida Universidad y hacíamos giras para comparar libros. Eran los años de boom latinoamericano y él me compraba” los de esos autores, recordó Rafael Pérez Gay.

El editor de Cal y Arena también mencionó con agrado la época en que compartieron una relación de pares en la literatura; él especialista en letras francesas, y su hermano en las germánicas: “Ahí hicimos una magnífica amistad literaria. No es un secreto que no estábamos de acuerdo políticamente pero eso no afectó nuestra hermandad; éramos capaces de pensar distinto y sentarnos a conversar”, añadió.

Para Lourdes Pérez Gay, directora de la compañía Marionetas de la Esquina, su hermano fue un ejemplo al conseguir siempre sus objetivos aun en un país desconocido, como Alemania, cuando a los 21 años viajó al país germánico sin saber el idioma.

“Venimos de una familia en la que todos hemos trabajado mucho (para conseguir nuestras metas) y cuando él se fue de México a Europa a estudiar, nos mostró que podíamos hacer muchas cosas. Fue un trampolín y un impulso para todos nosotros, los hermanos, para atrevernos a hacer”, expresó.

Político de izquierda, hablar del también Premio Nacional de Periodismo en Divulgación Cultural en 1996, amerita mencionar su labor en la traducción de escritores como Thomas Mann y Franz Kafka, y en general de la filosofía alemana, aseguró Héctor Orestes Aguilar, quien agradeció la curiosidad de Pérez Gay por las letras germánicas, pues abrió a los lectores de la lengua española un mundo de “fascinación”.

“Hasta antes de JoséMaría, sólo Juan García Ponce había tenido esa capacidad; pero con Pérez Gay llegamos a un grado de excelencia, gracias a que fue un gran analista de una enorme tradición cultural

alemana”, precisó.

Lo mismo se recuerda su labor como gestor cultural al fundar Canal 22 hace dos décadas, al fungir como embajador de México en Portugal, como agregado cultural en la embajada Alemana, y consejero cultural en Austria y Francia.

“Es una pérdida enorme, fue una persona que supo querer, que supo escuchar, que supo interpretar perfectamente lo que veía, lo que escuchaba; hizo gala de lo que es ser leal a los amigos y a un ideal”, añadió Laura Esquivel.

Al servicio funerario también acudieron Jorge Castañeda, Lorenzo Meyer, Silvia Lemus y Rafael Barajas El Fisgón.

A través de su cuenta de Twitter el presidente Enrique Peña Nieto externó sus condolencias, al igual que Miguel Ángel Mancera, jefe de Gobierno del DF.

Obra

Novelista, ensayista, traductor, su  ideario queda ya  en su legado bibliográfico:

Ensayo

El imperio perdido o las claves del siglo, 1991

Hermann Broch, una pasión desdichada, 2004

El Príncipe y sus guerrilleros: La destrucción de Camboya, 2005

La supremacía de los abismos, 2006

Novela

La difícil costumbre de estar lejos, 1986

Tu nombre en el silencio, 2001

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