Instalan elevador en Templo Mayor

Dentro de la Plaza Gamio ya se colocó la estructura metálica; dicha obra, según el INAH, aún está en proceso de revisión

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CIUDAD DE MÉXICO, 9 de mayo.- Una estructura de hierro que servirá para contener un elevador que descenderá al nuevo acceso del Museo del Templo Mayor, ha sido levantada en la Plaza Gamio. A pesar de que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) afirma que la obra se encuentra en proceso de revisión por parte del Consejo de Arqueología, las obras continúan en la explanada ubicada a un costado del Zócalo de la ciudad.

A través de un recorrido, Excélsior pudo constatar que una grúa realiza maniobras en el área mientras decenas de trabajadores continúan las labores. La zona, que se ha mantenido cerrada al paso de la gente, luce casi completamente recubierta con un piso de piedra negra. En la parte inferior de lo que será el nuevo acceso, los trabajos también continúan. 

Guillermina Ochoa, directora de Medios de Comunicación del INAH, aseguró ayer que en el lugar “sólo se están readecuando y acondicionando algunos espacios. Algunas partes –muy técnicas– están en revisión del Consejo (de Arqueología), pues se trata de un proyecto multidisciplinario en el que intervienen diferentes opiniones”.

En julio de 2009 comenzaron los trabajos de exploración arqueológica en un área de 50 por 22 metros de la Plaza Gamio. Ahí, el INAH proyectó la construcción de un nuevo acceso subterráneo al museo a partir de un proyecto elaborado por el arquitecto Francisco Serrano (Excélsior 20/10/2010).

Originalmente, el plan incluía la construcción de lo que fue bautizado como La casa de la Tlaltecuhtli, en honor del monolito encontrado en el lugar en octubre de 2006.

Ante las críticas que suscitó el edificio que consistiría en una estructura forrada con placas de metal y la petición de los especialistas que ahí trabajan para otorgar más tiempo a la exploración arqueológica, el proyecto que se levantaría en el predio de Las Ajaracas fue echado atrás, pero no así el nuevo acceso (Excélsior 06/07/2011).

Una barrera de madera oculta a la vista los trabajos que ahí se realizan. Las escalinatas que conducirán al nuevo acceso ya están listas y pueden observarse los gruesos pilotes que sostienen la parte superior del nuevo vestíbulo.

De acuerdo con el arquitecto Serrano, ahí se instalarán las taquillas de acceso y los visitantes podrán admirar una perspectiva de casi 80 metros de largo del antiguo centro ceremonial al mismo nivel que lo vieron sus pobladores primigenios.

Sin embargo, la obra deberá dar solución a la manera de exhibir al menos dos vestigios antiguos encontrados en el lugar. El primero corresponde al cuauhxicalco, un edificio circular donde los antiguos mexicas celebraban ceremonias relacionadas con el fuego; el segundo son más de 20 losas de piedra que fueron esculpidas por los aztecas. Con los trabajos también se detectaron restos de lo que fue el Seminario Conciliar de México, construido en 1688 y demolido en 1933.

En julio de 2011, Olga Orive, presidenta de Icomos México, afirmó que en el proyecto de Ajaracas prevaleció la discrecionalidad. “Se guardó silencio durante todo este tiempo, eso me parece que no se debe hacer, creo que la sociedad tiene que estar informada de los proyectos, sobre todo aquellos que son tan emblemáticos y especialmente difíciles”. El ex director del INAH, Alfonso de Maria y Campos (ahora al frente del Instituto Matías Romero de la Secretaría de Relaciones Exteriores), aseguró que el nuevo acceso quedaría listo el año pasado.

Silencio en obra polémica

En la restauración del ex convento de la Merced, el INAH tampoco ha determinado el futuro de la obra. El jueves pasado este rotativo dio a conocer la alteración que –bajo la orden del arquitecto Juan Urquiaga y la autorización del propio INAH– se realizó a la fachada del edificio construido en el siglo XVII. De acuerdo con la oficina de Medios de Comunicación de la dependencia, la obra se encuentra detenida y es analizada para determinar su futuro.

Ayer Javier Villalobos, director Territorial Centro Histórico de la delegación Cuauhtémoc, señaló que en la demarcación existe “mucha preocupación” por la manera en que se realizan los trabajos en el inmueble. “Hemos tenido por parte de vecinos y de mucha gente manifestaciones de preocupación, de desacuerdo por que se están alterando fuertemente las características arquitectónicas del edificio. Es un asunto que se debe analizar antes de que se vuelva más crítico, pues ya se han hecho fuertes inversiones” (alrededor de 93 millones de pesos).

Por su parte, Inti Muñoz, director del Fideicomiso del Centro Histórico, dijo que será respetada la decisión que tome el INAH sobre el edificio. “En todo caso nuestro sentir es que se debe construir el proyecto más consensual posible, que conjugue la conservación del monumento histórico para su uso social contemporáneo, comunitario y cultural.”

Adicionalmente a la modificación que se hizo a la fachada, a la que se tapiaron el acceso arqueado y los ventanales, se analiza la posibilidad de techar o no el claustro del ex convento con una estructura metálica que ya había comenzado a instalarse.

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