La Esmeralda, festejan aniversario con proyecto trunco

La Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado cumple 70 años con retos por afrontar

thumb
La Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado, en su 70 aniversario, necesita actualizar su programa de estudios y tiene pendiente una ampliación. Foto: Archivo Excélsior
Ver galería
thumb
La Esmeralda, en sus instalaciones del Cenart.
Ver galería
thumb
Un alumno de la institución durante los años 60. Foto: Especial y Archivo Excélsior
Ver galería

CIUDAD DE MÉXICO, 4 de mayo.- Mientras se suman pendientes como la titulación de alumnos y la enseñanza de lenguajes contemporáneos, la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda festejará su 70 aniversario el próximo 31 de mayo con una comida para mínimo 100 personas, con un costo de 750 pesos por cada comensal.

El resto del programa de actividades por el aniversario se integra de exposiciones de alumnos y ex alumnos, la publicación de un libro de memoria, un simposio internacional sobre escultura y espectáculos escénicos.

Pero en términos académicos, La Esmeralda llega a su aniversario con un 50 por ciento de alumnos sin titular por generación, una deserción del 10 por ciento, el estancamiento del proyecto de ampliación del plantel y la urgencia por establecer convenios con otras universidades.

Eloy Tarcisio López, director de la escuela, reconoció que ésta ha sufrido “altibajos” en su trayectoria, y aunque aseguró que en este momento se encuentra “estable”, hay proyectos de crecimiento sin concretarse.

“Hay una proyección para ampliación, hemos trabajado los últimos años en hacer una propuesta con la intención de ver la simpatía de la administración cultural como de las cámaras del Poder Legislativo para que nos apoyen al crecimiento de la escuela, pero no será pronto”, refiere.

“Acaba de llegar la nueva administración y ya hemos presentado el proyecto, pero todavía no lo llevamos al presidente (del Conaculta) porque son varios procesos”.

El proyecto sería por una ampliación de tres pisos para aulas, talleres y área de tecnología con una inversión de 60 millones de pesos; lo que permitiría crecer la matricula de alumnos, pues hasta el momento sólo hay cupo para una centena.

“La ampliación es una necesidad, la escuela llegó chica al Centro Nacional de las Artes; la capacidad de la ex Esmeralda en la colonia Guerrero era de 100 a 200 alumnos por generación. Cuando yo llegué a la dirección ya en el Cenart se recibían a 80 alumnos”, dijo.

Además del crecimiento físico, la escuela sortea la enseñanza de los nuevos lenguajes estéticos como la multimedia, el performance, la instalación y, sobre todo, satisfacer la multidisciplinariedad de las propuestas artísticas.

A ello se debe que en la última actualización del programa de estudios, en 2007, se haya dejado “flexible” la especialización del estudiante en los últimos semestres.

“Es de tronco común,  que es una primera etapa de gran introducción a la mayoría de los medios plásticos, y tomando en cuenta que este siglo XXI ha tenido como resultado grandes avatares la escuela ha tenido que abrirse a ese abanico de lenguajes contemporáneos y los alumnos eligen qué estudiar”, explicó.

Para ello se ha recurrido a la movilidad estudiantil que permite cursar materias en otras escuelas del INBA y próximamente se podrá hacer en facultades de la UNAM. “Firmaremos un convenio con la ENAP para facilitar que los alumnos puedan salir a cursar otras materias incluso de biología, ciencias, sicología o teatro en otras facultades porque el artista construye su saber de varias disciplinas”, dijo.

También queda pendiente la creación del posgrado en artes plásticas y la certificación de ex alumnos sin título. “Creo que este aniversario sirve para hacer una revisión de La Esmeralda y encaminarla hacia las corrientes del arte contemporáneo”.

En tanto, la fiesta se anuncia como un encuentro de ex alumnos, quienes deberán pagar su platillo a la cuenta de la Fundación INBA A.C. para que ésta a su vez haga la reservación del banquete en uno de los salones Ambrosía.

“El festejo que se está organizando está fuera de lugar, creo que si la comida cuesta lo que cuesta un semestre no será incluyente”, consideró Fernando Llanos, artista egresado de la escuela y quien ha impartido talleres como el de video.

Verónica Rojas, de Extensión Académica de la escuela y encargada del festejo, dijo vía telefónica que ha “sido lenta” la venta de boletos a pesar de que se anunció desde febrero en redes sociales y se envió por correo electrónico invitaciones a alumnos, ex alumnos, profesores y personal académico. Al momento desconoce el número de boletos vendidos.

“El salón está apartado para un mínimo de 100 y máximo de 500 personas; se hizo una investigación de los paquetes de fiestas y era el que quedaba más al presupuesto porque es un evento importante no es una simple comida”, argumentó.

Una mirada a la historia

La Esmeralda, que desde 1994 ocupa un edificio del Centro Nacional de las Artes, tiene su origen en las escuelas al aire libre de mediados de la década de los 20 del siglo pasado; cuando el gobierno posrevolucionario buscó impregnar del espíritu nacionalista.

Fue en la calle La Esmeralda de la colonia Guerrero donde los talleres de pintura y escultura para cualquier persona se profesionalizaron a partir de un plan de estudios diseñado por Antonio Ruiz y se oficializó como escuela reconocida por la Secretaría de Educación Pública.

“La SEP manda el 31 de mayo de 1943 un oficio en el que aceptaba a la Escuela de Pintura y Escultura, que luego ya se agregó la especialidad de grabado y se le dio el mote de La Esmeralda por la calle en que se ubicaba”, contó Eloy Tarcisio López, director de la escuela.

Entonces los maestros eran Diego Rivera, Germán Cueto, Francisco Zúñiga, Agustín Lazo, María Izquierdo, Frida Kahlo, entre otros.

Temas: