Las bibliotecas no pueden ser sólo libros: Carolina Jaramillo

Convertirlas en espacios para el desarrollo sociocultural y no ofrecer únicamente servicios bibliotecarios, ha dado su éxito en Medellín

thumb
Ver galería
thumb
Muchas bibliotecas están localizadas en barrios con altos índices de violencia.
Ver galería
thumb
Están organizadas para operar como un centro de desarrollo integral y cultural
Ver galería
thumb
Cuando se entra a las salas lo que menos se ve son libros.
Ver galería

MEDELLÍN, 29 de abril..- Intercambio de experiencias a través de pasantías; flujo de escritores, bibliotecólogos y editores para conocer la forma de trabajo de cada país o la creación de puentes libres que permitan el acceso a contenidos digitales de una y otra nación, son algunas de las posibilidades que permitirían una alianza entre México y la ciudad de Medellín y su Red de Bibliotecas, opina la líder en Área Metropolitana de esta última,

Carolina Jaramillo.

Cuando asumió la dirección de la Biblioteca Vasconcelos, en marzo pasado, el editor Daniel Goldin manifestó su propósito de firmar convenios con instituciones “hermanas” como la biblioteca pública de Santiago en Chile y con las colombianas de Comfenalco (Caja de Compensación Familiar, en el departamento de Antioquia) y la Red de Bibliotecas de Medellín. ¿Pero qué puede aprender México de esa experiencia?

Una característica que comparten las bibliotecas públicas de Medellín es que cuando se entra a ellas lo que menos se ve son libros. Lo primero que hay son aulas llenas de computadoras, salas infantiles o salones en los que se reúnen jóvenes y adultos para participar en talleres o actividades recreativas.

La apuesta ha sido convertirlas en espacios para el desarrollo urbanístico y sociocultural y no sólo ofrecer servicios bibliotecarios.

El modelo cuenta con 63 bibliotecas en toda la ciudad y su área metropolitana –muchas de ellas localizadas en barrios con altos índices de violencia–, que están agrupadas en el Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín (SBPM) y organizadas en red para operar “como un centro de desarrollo integral y cultural. 

“Son bibliotecas pero con salas de lectura, de navegación, donde se dan clases de culinaria; hay talleres y espacios para el encuentro ciudadano, salas para que los chicos practiquen hip-hop o lo que se hace en la comunidad. Se entiende que la biblioteca es eso que jala el desarrollo en el barrio o en el sector al que pertenece, no pueden ser sólo libros”, explica la líder del programa que conecta a todas las bibliotecas del sistema.

La base del modelo se creó en 2004 con la llegada a la alcaldía de Medellín, de Sergio Fajardo (hoy gobernador de Antioquia). El plan sectorial incluyó la construcción de los Parques biblioteca, complejos arquitectónicos que más que libros, buscaban la recuperación de zonas marginales a través de una solución urbanística y la reinserción de la comunidad por medio de programas creados para la educación permanente.

Estos espacios, que en la actualidad suman nueve, impusieron una pauta en el equipamiento cultural de la ciudad y su arquitectura. Su creación se convirtió en modelo a seguir por otros países como Venezuela, con su Centro para la Educación, Cultura y Arte “Simón Díaz” o Brasil, que construyó la Biblioteca Parque Manguinho, en las favelas de Río de Janeiro.

El surgimiento del SBPM no sólo dotó de infraestructura cultural a la ciudad, también se convirtió en una iniciativa que conjuntó esfuerzos públicos y privados. En 2006 surgió el programa Red de Bibliotecas de Medellín bajo la administración de Fundación EPM (Empresas Públicas de Medellín). La Red es un conjunto de bibliotecas comunicadas entre sí que comparten recursos, conocimientos y experiencias para mejorar las condiciones educativas y culturales de las comunidades que atienden.

El modelo llamó rápidamente la atención y ha logrado premios como el Global Knowledge Partnership, en la categoría cultura (2007), fue finalista del Desafío Estocolmo (2008), ganó el Premio ATLA de Acceso al Conocimiento (2009) y fue reconocido por Bill y Melinda Gates Foundation con un millón de dólares, además de que ganó una beca de la Associate Librarian of Harvard College for Collection Development (2010) y obtuvo el Sello “Buenas Prácticas Iberoamericanas” (2012) del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España, mediante el Centro Virtual Leer.es.

“Empezamos a trabajar entregando una serie de equipos y dotación tecnológica a las bibliotecas del área metropolitana de Medellín y organizando las colecciones porque no estaban catalogadas. Nos fuimos articulando varias entidades, empresas, mirando cuál era el estado y necesidades de las bibliotecas”, explica Jaramillo.

La Red ha comenzado a extenderse, actualmente trabaja para integrar a cada municipio de Antioquia con lo que llegará a 150 bibliotecas. “Y tal vez sea la solución a nivel nacional”. Por lo pronto, agrega Jaramillo, han logrado una misión que parecía imposible: “las bibliotecas son espacios neutrales. En un barrio en conflicto saben que la biblioteca es el lugar al que se puede ir a estudiar, a leer, a tener un espacio de encuentro ciudadano”.

La experiencia mexicana, sin conectividad

En México opera la Red Nacional de Bibliotecas Públicas que coordina la Dirección General de Bibliotecas. Está conformada por 31 redes estatales y 16 delegacionales que integran todas las establecidas en nuestro territorio.

Esta red agrupa más de siete mil 350 bibliotecas públicas, establecidas en dos mil 281 municipios, 93.2 por ciento del total existente en el país. A diferencia de la experiencia en Medellín, es coordinada desde la federación a nivel nacional. En Colombia surgió como un programa en una ciudad que ha comenzado a extenderse a todo Antioquia y podría crecer a nivel nacional.

Uno de los grandes rezagos para operar una verdadera red en México es la conectividad, pues de acuerdo con el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, unas cuatro mil bibliotecas del país –más de 60 por ciento– no cuentan con internet.

En la administración anterior se anunció la compra de discos duros de medio terabyte para esas bibliotecas, con los que se aseguró, podrían acceder a tres mil documentos digitales. Para Goldin, uno de sus objetivos será convertir al edificio en un verdadero cerebro de la red de bibliotecas, deseo largamente anunciado pero nunca concretado.

Temas: