Henoc de Santiago Dulché, nuevo titular del Museo del Estanquillo

El recinto capitalino inauguró el día de hoy "José Guadalupe Posada. Crónica de un cronista"

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Henoc de Santiago Dulché, nuevo titular del Museo del Estanquillo

CIUDAD DE MÉXICO, 6 de marzo.- Del mundo de los libros al de las obras de arte y las artesanías. Henoc de Santiago, titular durante 11 años de la cadena librera Educal, del Conaculta, y ex presidente de la Asociación de Libreros Mexicanos, dirige desde la tarde del lunes el Museo del Estanquillo, recinto que custodia la colección multidisciplinaria del escritor Carlos Monsiváis (1938-2010).

Quien acaba de regresar al país, después de tres años y medio de ser agregado cultural en Rusia, reconoció que este es el primer museo que dirige. “Es como haberme sacado un premio. Le he dado seguimiento desde su apertura. Un museo tan lindo, tan lúdico, con tantas posibilidades de organizar cosas. Cuando me lo propusieron inmediatamente dije que sí”.

El promotor cultural, cuyo nombramiento se dio a conocer ayer durante la conferencia de prensa en la que se presentó la exposición José Guadalupe Posada. Crónica de un Cronista, que se inaugura mañana en este espacio, detalló que la tarde del lunes conoció su oficina y que no ha tenido tiempo de ver nada más.

“Me invitó el comité técnico del Estanquillo. Todavía no tengo muy claro cómo es la estructura; pero el comité propuso mi candidatura al jefe de Gobierno del Distrito Federal”, dijo quien admitió que “conozco la colección de Carlos como ustedes. Tendré que ponerme a estudiarla al cien por ciento para conocerla lo mejor posible. Mi experiencia se enfoca más a la obra literaria de Carlos; pero poco a poco iré adentrándome en el mundo de sus objetos”.

Inaugurado en noviembre de 2006 en el Centro Histórico, el Museo del Estanquillo alberga las 12 mil piezas que coleccionó el cronista y ensayista Monsiváis a lo largo de tres décadas; y ha sido dirigido por Rodolfo Rodríguez Castañeda, primero, y, desde junio de 2009, por el sociólogo e historiador Moisés Rosas Silva, quien renunció el pasado 8 de febrero para ocupar la secretaría ejecutiva del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Puebla.

De Santiago señaló que, en primera instancia, dará seguimiento a las exposiciones que ya se tienen programadas. “Creo que el museo debe salir de Madero e Isabel la Católica. Lo que ya se ha comenzado con las muestras temporales debe de potencializarse al máximo, para promover el recinto, sus colecciones y la obra de Monsiváis. Me interesa mucho que el museo sirva para dar a conocer a las nuevas generaciones la obra literaria de Carlos.

“Se pueden hacer muchas cosas en el Distrito Federal, pero sobre todo en el interior de la República. Soy un convencido que hay que salir de la ciudad y el museo tendrá que ir a todos los estados. Así como puse librerías en todo México, espero que pronto esté el Museo del Estanquillo en todo México”, añadió.

El nuevo director destacó que esta presencia nacional la logrará a través de muestras itinerantes. “Son las exposiciones que ya están armadas, tenemos los textos, el material. Y podemos hacerlo en coordinación con las secretarías, los consejos e institutos de cultura de los estados”.

Muestran al Posada de los pobres

José Guadalupe Posada (1852-1913) fue “un tipo que trabajó a nivel de la prole, la runfla, el peladaje, y logró en su obra una calidad extraordinaria. Nunca aspiró a nada y acabó en el Parnaso”, afirma Rafael Barajas El Fisgón.

El curador de la exposición José Guadalupe Posada. Crónica de un cronista, que se inaugurará mañana en el Museo del Estanquillo, ofrece a través de una selección de 450 piezas pertenecientes a la colección de Carlos Monsiváis la mirada del ilustrador como cronista de la vida cotidiana de los mexicanos pobres del siglo XIX y principios del XX.

“Una de las cosas fantásticas es que él relataba los pormenores del pueblo pobre de México en el Porfiriato, cuando nadie le hacía caso, y fue ese pueblo el que hizo la Revolución mexicana”, agregó en rueda de prensa.

La muestra, que ocupa dos pisos del recinto, más un pequeño tapanco, ofrece un recorrido cronológico del trabajo periodístico de Posada y su posición política, desde que se inicia en la prensa, en el Jicote, a finales de los 70 del siglo XIX, hasta las últimas caricaturas que publica en el diario Gil Blas de la Ciudad de México.

“Primero fue un romántico. Luego se metió en las lógicas más positivistas. Y ya en el Distrito Federal, en La Patria Ilustrada, se empapa de las tradiciones de la gráfica liberal mexicana, la costumbrista, la anticlerical y la de calaveras. Posteriormente, pasa a ilustrar las hojas volantes de Vanegas Arrollo: historias de crímenes pasionales, escándalos, de aparecidos; y de aquí brinca al Gil Blas y a la prensa obrera de a centavo”, detalla.

Barajas destaca las caricaturas que Posada hizo en El Fandango, “son poco vistas, muchas se exhiben por primera vez, están hechas en talla directa, tirajes cortos y para prensa obrera”.

La exposición se divide en dos tiempos, su trayectoria periodística, y el trabajo que realizó en libros para niños, cancioneros, estampas religiosas y una serie de piezas que hablan de su redescubrimiento por artistas actuales. “Tenemos una sala espectacular de calaveras, y cómo era esta tradición antes y después de él”.

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