Éxito
Mi más sincera felicitación a Ricardo González Valdez pues se ha anotado una serie de éxitos en el marco de las seis horas de México en sus distintas facetas como piloto, dueño de equipo y además como el promotor del gran evento que ayer dio lustre al histórico ...

Pablo Carrillo
La neurona
Mi más sincera felicitación a Ricardo González Valdez pues se ha anotado una serie de éxitos en el marco de las seis horas de México en sus distintas facetas como piloto, dueño de equipo y además como el promotor del gran evento que ayer dio lustre al histórico Autódromo Hermanos Rodríguez de la Ciudad de México.
El sólo hecho de echarse a cuestas la organización de un evento de tal magnitud representa mucho valor, pero, sobre todo, significa un gran amor por su deporte, su actual ciudad, pero, principalmente, un gran amor por su país que tan ávido se encuentra de buenas noticias hacia el interior, pero, sobre todo, hacia el exterior.
Ricardo se ha significado como un muy arrojado empresario en otros ámbitos, y una vez más lo ha demostrado al traer la WEC, campeonato mundial de resistencia, hasta nuestro gran autódromo. Desde niño heredó la afición al automovilismo de su padre, que en Monterrey, y en muchas pistas de Estados Unidos demostró su talento en los años 70, llegando incluso a ser triunfador en las 12 Horas de Sebring en 1976. Ricardo al igual que su hermano Roberto iniciaron desde temprana edad su actividad en los go karts, más adelante también participó en varias categorías de autos fórmula. Sin embargo, sus mejores momentos se han dado en los autos prototipo, en los que, incluso, ha logrado triunfar la histórica carrera de las 24 Horas de Lemans en 2013, en la edición 81 de la gran prueba de resistencia al lado de sus coequiperos Bertrand Baguette y Martin Plowman en la categoría LMP2.
Inquieto y deseoso de que el serial de autos prototipo y turismo más importante del mundo regresara a nuestro país después de 25 años, Ricardo movió cielo, mar y tierra para lograr una fecha de la WEC, pasando por múltiples vicisitudes, hasta que finalmente anunció las fechas 2 y 3 de septiembre, un triunfo empresarial y deportivo en el que por cierto habrá que señalar el gran apoyo de Horacio de la Vega, quien dirige el Instituto del Deporte de la Ciudad de México.
Ricardo seguramente seguirá festejando el triunfo como empresario, pues el evento fue un éxito con miles de aficionados disfrutando de un carrerón. También logró llevar a su equipo, el RGR, a lo más alto del podio en la categoría LMP2, la segunda en importancia, de la mano de sus coequiperos Bruno Senna y Filipe Albuquerque, poniendo la bandera de nuestro país en lo más alto.
Mi más sincera felicitación a Ricardo González, un mexicano ejemplar, ganador y echado para adelante, de esos que tanta falta nos hacen.