Un grande
Pocas cosas en el deporte provocan tantas emociones como un cuadrangular, ese momento en el que el bateador supera en su duelo personal al lanzador y consigue sacar la pelota del campo de juego. Durante la historia del beisbol, los grandes cañoneros se han transformado en ...

Juan Carlos Veraza
El deporte por nota
Pocas cosas en el deporte provocan tantas emociones como un cuadrangular, ese momento en el que el bateador supera en su duelo personal al lanzador y consigue sacar la pelota del campo de juego. Durante la historia del beisbol, los grandes cañoneros se han transformado en figuras que los aficionados quieren ver en acción, desde la aparición de Babe Ruth como el jugador más temido por los pitchers hasta la fecha esto ha sido una constante.
El Sultán del swing se convirtió, con base en sus largos batazos, en la primera súper estrella del deporte en Estados Unidos, aquel pelotero al que los jóvenes querían emular. Fue el primero en dejar atrás la cifra de 600 cuadrangulares, finalizando su brillante carrera con 714 en total, marca que se mantuvo en pie hasta la aparición de Hank Aaron, que hizo algo que pocos creían posible, dejar atrás ese récord inmortal en el beisbol.
Por mucho tiempo, únicamente tres jugadores rebasaron los 600 palos de vuelta entera, los dos ya mencionados y Willie Mays. Pero las cosas cambiaron en los noventa, década en la que se dio una explosión de poder, encabezada por Mark McGwire, Sammy Sosa y Barry Bonds. Claro que con el paso del tiempo las historias y sospechas sobre el uso indiscriminado de sustancias prohibidas por parte de varios de los mejores bateadores de esa época le han puesto una mancha al llamado pasatiempo nacional de nuestros vecinos del norte.
Con todo y polémica, el club creció en los años posteriores, a Aaron, Ruth y Mays se sumaron nuevos miembros, encabezados por Bonds, quien se convirtió en el nuevo rey de los cuadrangulares, conectando un total de 762. Además, se unieron al selecto grupo, Ken Griffey Jr., Alex Rodríguez, Jim Thome y Sosa.
Ahora hay un nuevo nombre que se agrega a la lista, Albert Pujols. El mejor bateador de los últimos años consiguió el sábado llegar al histórico número, tras conectar un lanzamiento de Ervin Santana y lograr ponerlo en las gradas del estadio en Anaheim.
El dominicano ha sido un modelo de excelencia desde que debutó con los Cardenales en 2001, a partir de ese momento, poco a poco se convirtió en el terror de los pitchers rivales. Contando con la rara combinación de batear con poder, pero también podía hacerlo para promedio, no era el típico cuarto en el orden, al tener unas manos privilegiadas que le permiten un control del bat pocas veces visto.
Esa capacidad le hizo posible convertirse en un modelo a seguir y en el estandarte en San Luis, equipo al que ayudó a ganar un par de Series Mundiales, implantando todo tipo de marcas para la franquicia. En 2012, llegó su polémico adiós, tras firmar con los Serafines un millonario contrato y aunque es cierto que desde su llegada al sur de California no ha sido el mismo jugador, siguió sumando batazos largos a su cuenta personal, hasta llegar a la noche del sábado.
Sin importar cuántos cuadrangulares más sume de aquí al día que cuelgue los spikes, Albert Pujols ya es uno de los más grandes peloteros de la historia.