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El pasado viernes fuimos testigos de la escritura de una nueva página dorada en la historia de uno de los más grandes futbolistas de todos los tiempos: Gianluigi Buffon. El mítico portero italiano participó en el compromiso eliminatorio rumbo a Rusia 2018 ante Albania y ...

Juan Carlos Veraza

Juan Carlos Veraza

El deporte por nota

El pasado viernes fuimos testigos de la escritura de una nueva página dorada en la historia de uno de los más grandes futbolistas de todos los tiempos: Gianluigi Buffon. El mítico portero italiano participó en el compromiso eliminatorio rumbo a Rusia 2018 ante Albania y llegó a 168 juegos en la defensa de su país desde la meta, con lo que implantó una marca para un jugador europeo en duelos de selección; además, con esa aparición, el número uno de la Nazionale alcanzó los mil partidos como profesional. El originario de Carrara sigue estableciendo marcas y se mantiene en la élite de una de las posiciones más arduas de practicar en el deporte.

Desde que debutó a los 17 años, defendiendo los colores del Parma, mostró una formidable capacidad que rápidamente lo ubicó como uno de los principales guardametas en Italia y, al poco tiempo, de todo el orbe: muy rápido nos dimos cuenta de que no era un portero normal. Sus deslumbrantes actuaciones con el equipo de la Emilia Romana le valieron, a temprana edad, ser convocado al seleccionado nacional y ser mencionado incesantemente como candidato a llegar a las instituciones más importantes del futbol europeo, lo que ocurrió en 2001, cuando fue comprado por la Juventus, un destino natural para los grandes futbolistas italianos. A partir de ese momento y en un reflector mucho mayor como lo es la Vecchia Signora, Buffon enseñó que había nacido para estar ahí, ratificando en el club de Turín que era el mejor del globo.

Con la Juve ganó varios títulos y contendió una final de Champions League en 2003, pero llegaría el 2006, año del notorio escándalo del Calciopoli, que trajo el descenso administrativo de la Juve y la vergüenza al futbol italiano previo al Mundial de Alemania. Ahí surgió el carácter de los grandes cracks de la escuadra Azzurra del momento, entre ellos su portero, que se convirtió en pieza clave para que Italia levantara la Copa FIFA en Berlín.

Tras el evento en territorio alemán, decidió permanecer en la Juventus, sin importar que jugara en la Serie B. Así, junto con otras estrellas del equipo, logró el regreso a la máxima categoría y se convirtió en un elemento cardinal para el resurgimiento del club, que hoy va en pos de un histórico sexto Scudetto consecutivo y que ha regresado a ser un protagonista en Europa.

He tenido la fortuna de ver a varios de los mejores porteros que han jugado, pero no albergo ninguna duda sobre quién es el mejor de la historia. Nunca ha existido un portero que, por tantos años, se conserve en la élite como lo ha hecho él. Mientras unos van y otros vienen, Buffon sigue en lo más alto de su profesión.

En efecto, no falta mucho para que diga adiós al deporte que lo ha hecho famoso, sin embargo, es necesario subrayar que, mientras sus contemporáneos están retirados o han mostrado un rendimiento a la baja, este maestro de la portería sigue resplandeciendo a los 39 años de edad, gracias a su capacidad y ejemplo de profesionalismo, que lo hacen único.

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