Un mito demasiado humano

Conserva la memoria los momentos mágicos de Michael Phelps, nacido el 30 de junio de 1985 en Towson, Baltimore, Maryland. Su presentación en los Juegos Olímpicos de Sidney, a los 15 años de edad, cuando ocupó el quinto lugar y se proyectó como un prodigioso nadador en ...

Arturo Xicoténcatl

Arturo Xicoténcatl

El espejo de tinta

Conserva la memoria los momentos mágicos de Michael Phelps, nacido el 30 de junio de 1985 en Towson, Baltimore, Maryland. Su presentación en los Juegos Olímpicos de Sidney, a los 15 años de edad, cuando ocupó el quinto lugar y se proyectó como un prodigioso nadador en el estilo de mariposa. Cuatro años después, en la legendaria Atenas dejó una estela brillante al zambullirse en la pileta y emerger con seis oros olímpicos, luego en Pekín, en el punto cenital de su carrera y en el ápex de la historia de la natación, ocho oros y, en su primer adiós, en Londres, sumó cuatro preseas más.

En el plano individual destrozó 28 récords mundiales: ocho en 400 m combinado, ocho en los 200 m combinado, siete en 200 m mariposa, tres en los 100 m de mariposa, con el acontecimiento histórico de convertirse en el primer hombre en cruzar el muro de los 50 segundos en aquella batalla incandescente con el serbio Miroslav Cavic, en el Mundial de Roma 2009 (49.82 – 49.85), y anteriormente en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, al superar a Cavic en forma dramática, eléctrica, por una centésima de segundo (50.58 - 50.59), su séptima medalla de oro, y que provocó una catarata de comentarios controversiales, y dos en los 100 m de mariposa.

Otros acontecimientos imborrables son el registro de 4:03.84 en Beijing 2008, al superar al húngaro László Cseh (4:06.16), quien será uno de sus más difíciles adversarios y Ryan Lochte, de Estados Unidos, (4:08.09). Fue tan ingente su esfuerzo aquel 10 de agosto de 2008 que, al salir del estanque, exclamó que nunca más en su vida nadaría esa prueba. Su inesperada derrota en Londres 2012, ante el sudafricano Chad Le Clos en los 200 m mariposa y la demostración inmarcesible cuando se le cayeron los googles en el Mundial de Roma y rompió el RM vigente en esta prueba en 1:51.51.

Atrás de estos luminosos episodios, proyectó otros pasajes extradeportivos que repercutieron en su vida personal. En 2009 fue suspendido tres meses por aspirar del narguile alguna sustancia alucinante. El 29 de septiembre de 2014 fue detenido por conducir ebrio y en forma errática. Difícilmente se pensaría que Michael Phelps sufriría problemas de alcoholismo que lo llevaron en el otoño de 2014 a dormir durante cinco días en posición fetal. Su entrenador, Bob Bowman, según informaciones periodísticas, se preocupó tanto que pulsó la posibilidad de que este arquetipo del mundo acuático estuviese en riesgo de suicidarse.

Otro astro como Ian Thorpe, el australiano multimedallista olímpico, prodigio desde su etapa infantil y juvenil, recupera su vida tras sufrir serias depresiones como consecuencia del alcoholismo.

A sus 31 años, Michael Phelps acude a los JO de Río de Janeiro a probarse a sí mismo, acaso con el fin de rectificar el curso de su vida, no a demostrar que aún puede conquistar más medallas.

Cuán difícil es tocar la celebridad, la fama tan efímera. Algunos deportistas viven aceleradamente la transición o el salto de la victoria deportiva y la lluvia de dinero. Desde niños son orientados al respeto a las reglas, a curtir su voluntad con duros entrenamientos y, de súbito, descubren otro mundo, social, mundano, banal.

Lo de menos es la zona de vulnerabilidad en la que llega a Río ante el húngaro Cseh. Acaso lo más valioso de este mito acuático demasiado humano es que en Río de Janeiro vuelva a ser el modelo moral y deportivo de Sidney, Atenas, Pekín y Londres.

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