Tras el tiempo perdido
De el Enquiridión, escrito por Flavio Arriano con los pensamientos que recogió de su maestro Epicteto, filósofo griego de la corriente estoica, traemos a colación una reflexión relacionada con la preparación y objetivos de los atletas. “A mí también me gustaría, ...
De el Enquiridión, escrito por Flavio Arriano con los pensamientos que recogió de su maestro Epicteto, filósofo griego de la corriente estoica, traemos a colación una reflexión relacionada con la preparación y objetivos de los atletas. “A mí también me gustaría, como a ti, ser coronado en los Juegos Olímpicos, ya que ello constituye una gloria”, expresa Epicteto en la pluma de Arriano. Tras subrayar el régimen tan severo al que el atleta debe someterse, a la abstención de la cantidad y clase de alimentos, al poco consumo de agua o vino, y del ejercicio que diario debe cumplir en condiciones de frío o calor, añade: “…ya estás en el circo, ¿qué te espera en él? Combatir, recibir, probablemente, heridas; dislocarte algún miembro; tragar mucho polvo y más de una vez ser azotado. Conque medita sobre todo esto, y si aún te obstinas en ser atleta, corre a serlo”. Epicteto hace una advertencia en su discurso: de no cumplir con el código de la disciplina y el entrenamiento lo único que el atleta va a conseguir es “tontear como los niños que ora imitan a los gladiadores ora a los luchadores” con lo que en definitiva se acabará por no ser nada.
Después de cuatro años el atleta sonorense Edgar Alejandro Rivera, nacido el 13 de febrero de 1991 en Agua Prieta, toma una acertada decisión. Viaja a Colonia, Alemania, en un intento por recuperar el tiempo perdido. Hace cuatro años, a los 20 años de edad, se proyectó como un auténtico valor del salto de altura con un registro de 2.28 m que consiguió en Walnut, California, el 16 de abril de 2011.
Esa altura, 2.28 m, representa el punto cenital del legendario ruso Valeri Brumel, quien con la técnica del rodillo ventral rompiera el récord mundial el 21 de julio de 1963 en Moscú. Los últimos RM con el rodillo ventral los alcanzó el ruso Vladimir Yatchenko 2.33 m en 1977 y 2.34 m el 16 de junio de 1978 en Tbilisi, en aquella época cuando aún se discutía el valor de esta técnica con la del Fosbury flop que terminó por revolucionar el salto vertical. Hoy el RM está en poder del cubano Javier Sotomayor 2.45 m en Salamanca desde el 27 de julio de 1993. Un hecho curioso revela que algo ha fallado con Edgar Alejandro Rivera, oro en los Children Games de 2005 a los 14 años con 2.06 m. Probablemente los conocimientos de su entrenador no han sido suficientes ya sea en el aspecto técnico o en la fase de llevarlo a la punta de la forma. En los principios de temporada se manifiesta muy poderoso y en el verano en los certámenes de trascendencia sus saltos y rendimiento disminuyen. En México se producen simbiosis de ética y amistad entre entrenador y atletas que frenan el progreso del deportista, como sucede aunque por otras razones, comerciales y de ignorancia, en el futbol.
En 2011 empezó en 2.28 m y en las competencias más importantes señaló 2.15 m en la Universiada de Shenzhen, 16 de agosto, y en el Campeonato Mundial de Daegu, 2.21 m el 30 de agosto.
En 2013 en Tempe, Arizona, saltó 2.28 el 13 de abril. En la Universidad de Kazán marcó 2.20 m el 13 de julio y 2.22 m en el Mundial de Moscú el 13 de agosto. En 2014 en el Iberoamericano ganó oro con 2.28 el 3 de agosto en Sao Paulo y el 27 de noviembre en Xalapa ocupó el tercer lugar con 2.21 m.
¿Cómo motivarse, cómo ejercitarse día tras día, cuando se ha estado estancado durante años? Sin superarse tan siquiera un cm. El sonorense es un saltador de acerada voluntad. La semana anterior en el Campeonato de Europa se ganó el oro con 2.31. Está en el umbral de la élite.
En otro entorno, con otros técnicos, competencias y organizaciones, Edgar Rivera busca otros límites.
