Nuestra realidad

Gracias a Dios que terminó la fecha FIFA. Jugadores desgastados y clubes en todo el mundo rogando por que ninguno regrese lesionado o cansado. Afortunadamente vuelven las ligas y nos olvidamos de las selecciones por un buen rato. México estará en el Mundial, Brasil ...

André Marín

André Marín

La autopsia

Gracias a Dios que terminó la fecha FIFA. Jugadores desgastados y clubes en todo el mundo rogando por que ninguno regrese lesionado o cansado. Afortunadamente vuelven las ligas y nos olvidamos de las selecciones por un buen rato.

México estará en el Mundial, Brasil estará en el Mundial, Alemania estará en el Mundial... Y así, poco a poco, clasificarán los equipos que hayan hecho los méritos suficientes para llegar a Rusia el próximo año. Algunos con eliminatorias muy cómodas, como es nuestro caso, y otros con eliminatorias mucho más complejas.

Es, pues, el momento de ubicarnos en nuestra realidad, de estar preparados para todo el escándalo que se armará con la Copa del Mundo de 2018 y de sobrellevar a todos los que intentarán inflar el globo tricolor por el simple hecho de hacer negocio.

México es, en este momento, el mejor equipo de la Concacaf, dominamos tanto en clubes como en selecciones, pero eso no quiere decir que seamos potencia en este deporte.

Nuestra realidad es la de clasificar sin problemas en nuestra área para todos los mundiales.

Nuestra realidad es que tenemos buenos jugadores, pero no los mejores.

Nuestra realidad indica que nuestros mejores futbolistas están en equipos de medio pelo en Europa.

Nuestra realidad indica que los mejores jugadores del mundo están en los mejores equipos del mundo.

Nuestra realidad dice que llevamos 30 años, o seis Copas del Mundo consecutivas, sin llegar a los cuartos de final.

Nuestra realidad es que miles de aficionados mexicanos viajarán a Rusia con la ilusión de ver algo diferente.

Nuestra realidad es que en la última Copa América nos metió siete el campeón, Chile.

Nuestra realidad dice que el año pasado fuimos a Río de Janeiro a defender el oro y no pasamos a la segunda ronda.

Nuestra realidad no miente: hoy no tenemos más de cinco jugadores en la liga local con posibilidades de ser exportados al Viejo Continente.

Nuestra realidad dice que si hoy nos agarra Brasil en un partido serio nos mete cinco.

Nuestra realidad indica que muchos compatriotas se endeudarán, venderán su casa o la dejarán hipotecada, para ver al Tri, porque les harán creer que en 2018 sí se puede.

Por tanto, es nuestra obligación ubicar a la gente en nuestra realidad: la de un equipo que estará en la próxima Copa del Mundo, que tratará de competir con las armas que tiene. Nada más.

Es nuestra realidad.

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