Cero autocrítica

El martes por la noche, en la cancha del Azteca, terminó la fase del cuadrangular clasificatorio para el Mundial de Rusia 2018. Viene ahora lo más complicado, lo más temido, lo más preocupante. Con gritos de fuera Osorio la selección fue despedida en su estadio más ...

André Marín

André Marín

La autopsia

El martes por la noche, en la cancha del Azteca, terminó la fase del cuadrangular clasificatorio para el Mundial de Rusia 2018. Viene ahora lo más complicado, lo más temido, lo más preocupante.

Con gritos de fuera Osorio la selección fue despedida en su estadio más importante. La afición cargó contra el colombiano que dice cínicamente no haber escuchado nada.

Para nadie es un secreto que el equipo ha venido a menos y que aunque los números de Osorio en la eliminatoria son muy buenos, la conexión con la gente se ha perdido. La confianza se gana y se pierde una sola vez en la vida y don Juan Carlos ya la perdió.

Falta de imaginación y de talento. Falta que defiendan a su entrenador los jugadores en la cancha y no desde un micrófono.

Es indudable que el ambiente está enrarecido y que la presión aumenta cada día más. El siete cero no se olvida y parece ser un capítulo que ha dejado marcado al futbol mexicano.

Y los directivos con mala cara se esconden y deciden darle continuidad a un proyecto que se tambalea. Da la impresión de que no hay cambio de timón para no demostrar que con Osorio se equivocaron.

Sigo pensando que México estará en el mundial sin problemas aunque lo grave es que podríamos ser testigos de otros cuatro años tirados a la basura. Una generación que tiene en su mayoría jugadores en Europa no puede o no quiere mostrar su mejor nivel en partidos de eliminatoria como sucedió el martes ante Honduras.

Y el pretexto es muy simplista. Se encerraron y es muy difícil abrir a un equipo que se tira atras y sólo busca contragolpear.

Osorio ya no es el mismo. Su cara, su semblante y su barba demuestran haber perdido el control.

Y vaya usted a saber quién confía menos en este momento en el colombiano, si los jugadores o los directivos.

Pero es indudable que algo está roto.

No hay autocrítica en la selección. Nadie acepta que en El Salvador jugaron un pésimo primer tiempo y que contra Honduras fueron incapaces de demostrar que son superiores.

La presión aumenta y desde este lugar propongo que la selección juegue sus partidos del hexagonal fuera del Azteca, en otro tipo de ambiente y con otro tipo de afición.

A Osorio no lo van a quitar por su terquedad y Osorio no va a renunciar por su terquedad.

Está listo Miguel Herrera para volver y, también, está listo Antonio Mohamed para escuchar a la federación.

Sin embargo, eso no va a pasar porque no van a reconocer que se equivocaron aunque en esta vida no hay peor error que el que no se corrige a tiempo.

Con Juan Carlos Osorio no vamos a ninguna parte.

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