Nueva Ciudad Deportiva; varios escenarios al oriente

La zona de la Magdalena Mixhuca contará con nuevos estadios de futbol y beisbol, además de remodelaciones

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CIUDAD DE MÉXICO.

La zona de la Magdalena Mixhuca volverá a ser una ciudad deportiva. La rehabilitación del complejo deportivo más grande de Latinoamérica, como presenta el Instituto del Deporte de la Ciudad de México (Indeporte) al complejo que se ubica al oriente de la capital del país, incluye para los próximos años tener instalaciones listas para la práctica de deportes como automovilismo, beisbol, futbol, hockey sobre hielo, futbol americano, ciclismo, triatlón y áreas de esparcimiento y acondicionamiento físico.

Durante la actual administración que encabeza Miguel Ángel Mancera en la jefatura de gobierno de la ciudad, se determinó que varias instalaciones deportivas (primordialmente las que fueron sedes de los Juegos Olímpicos de México 1968) volvieran a ser administradas por el gobierno central a través del Indeporte, y ya no por las delegaciones respectivas como sucedía desde 2001.

La joya de la corona de esa decisión es la ciudad deportiva de la Magdalena Mixhuca, escenario que data de mediados de la década de los años 50 del siglo pasado, y que ya cuenta con el Autódromo Hermanos Rodríguez (sede del Gran Premio de México de Fórmula Uno), la Sala de Armas (que puede recibir varios deportes), el estadio Jesús Palillo Martínez (recibió la temporada pasada a la Liga Profesional de Futbol Americano) y del otro lado al Velódromo Olímpico (escenario que sería derrumbado para el nuevo estadio del Cruz Azul) y el estadio Fray Nano (sede de los Diablos Rojos del México).

En los próximos meses se tiene contemplada la finalización del estadio de beisbol de los Diablos Rojos (tentativamente para mediados de 2017), la llegada del estadio del Cruz Azul y la construcción de una pista de hielo como el Icedome que se encuentra al sur de la Ciudad de México, en las instalaciones de la Universidad Intercontinental.

En esta zona también se encuentran el Foro Sol, escenario concesionado y actual sede de conciertos y por donde pasa el trazado del Gran Premio de México, así como el Palacio de los Deportes, sede de exposiciones, conciertos y eventos deportivos como el Preolímpico de basquetbol del año pasado.

Es un proyecto muy ambicioso, estoy seguro que será uno de los más importantes que dejaremos como legado en 2018”, advirtió desde enero de 2014 Horacio de la Vega, titular de Indeporte, organismo que ahora tiene la potestad de las instalaciones.

La mayoría de los grandes escenarios han sido dados a particulares en comodato, misma figura que se utilizará para los futuros inmuebles en la zona.

Inician las molestias de los usuarios

Una petición con el nombre No a la demolición de el Velódromo Olímpico Agustín Melgar para hacer el estadio Azul fue colocada ayer en el portal change.org, donde tenía poco más de 200 firmas al cierre de esta edición y va dirigida al jefe de gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera.

La petición circula en redes sociales entre la comunidad de ciclistas y grupos de personas que acuden regularmente a esas instalaciones para practicar alguna actividad deportiva.

El espacio que actualmente ocupa el velódromo olímpico, sede de los Juegos de México 1968, está considerada como sede del futuro estadio del Cruz Azul, aunque queda sujeta aún a que el equipo tenga la capacidad económica para construir el inmueble y jugar ahí a partir de 2018, cuando vence el contrato en el actual estadio.

-De la Redacción

El Domo Azul, proyecto que quedó en el olvido

El Cruz Azul se sostiene aún en día por su buen pasado y sigue causando una extraña sensación a sus aficionados, acostumbrados a sufrir deportivamente en todos los planos. No sólo es la cuestión de los títulos, sino también la de no tener una casa propia.

El catedrático de la UNAM y arquitecto, Rafael Villegas-Guillot, echa la maquinaria de recuerdos a andar: “Era 1996 cuando le presenté el proyecto del Domo Azul a Guillermo Álvarez Cuevas, lo vi muy entusiasmado pero desafortunadamente nunca hubo una respuesta. Esto de hacer estadios no es una cosa fácil, toma su tiempo y se tiene que construir por partes”, menciona quien ha trabajado con Kenzo Tange, maestro japonés de la arquitectura y el urbanismo moderno.

Cruz Azul ha puesto sus ojos este año en el proyecto de construir su estadio en el Velódromo, pero 20 años atrás ya había planes de hacer lo mismo en el centro de la Magdalena Mixhuca, muy cerca del Autódromo Hermanos Rodríguez, entre  Eje 3 Añil y Viaducto.

Pasaba la Máquina penurias por los problemas con los dueños del estadio Azteca, quienes les metían publicidad de otra cementera en sus partidos. Por eso decidieron empezar el proyecto de su nueva casa.

Se pretendía que fuera un domo. El nombre original era Texotli Ullamaloyan, pues acostumbro a mis proyectos ponerles nombres en Náhuatl, éste significaba: el lugar azul donde se juega a la pelota. El domo era abierto pero podía movilizarse para cubrirse por medio de un sistema de cableado traslúcido que se abría y cerraba gracias a poleas y detuvieran la insolación permitiendo al mismo tiempo la entrada de luz natural, algo que hubiera sido espectacular. Ya después, ese tipo de estadios, con otra tecnología, los vimos en el Mundial de Corea y Japón 2002, con el ojo de Oita, por ejemplo”.

La proyección era de 30 mil espectadores hasta ampliarlo a 50 mil. Sin embargo, Víctor Garcés, quien era el director jurídico de la cooperativa y cuñado de los hermanos Álvarez, estimó muy costoso el proyecto y prefirió alquilar el estadio Azulgrana.

-Carlos Barrón