¡Que baile, que baile!

Tomás Boy explica que su celebración fue para interactuar un poco con los aficionados, pero no terminó bien

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CIUDAD DE MÉXICO.

Lo volvió a hacer. Tomás Boy festejó exóticamente con un baile durante los goles de su equipo a los Mineros de Zacatecas en los octavos de final de la Copa Mx.

El técnico explicó que fue en respuesta a todos aquellos que se habían metido con él durante el transcurso de algún juego.

“Mi baile fue dirigido a algunos medios de comunicación que dicen que mis jugadores no se pasan el balón. Me puse a bailar como diciendo: ‘no se pasan la pelota, no se pasan la pelota’. Y es que en el tercer gol se la pasaron muy bien”.

Aunque sin mucha armonía y un poco tenso, Tomás Boy movió las manos y los hombros e hizo varias muecas a la hora de estar girando en la zona técnica haciendo burla a algunos aficionados.

Por otra parte, detalló lo sucedido en las afueras del Azul al finalizar el encuentro, cuando se escucharon algunos insultos hacia su persona.

“Lo que pasó al final del partido, es muy chistoso, porque la gente comenzó a gritar que si podía salir a bailar, entonces yo me bajé a jugar un poco con los aficionados y algunos de ellos me hicieron ver que había hecho una celebración que no les había gustado”.

En ese acto en que sintió comulgar con su afición, Boy recibió los insultos por parte de un fanático que ofendió a sus hijos.

“Quise jugar un poco con el público al final, pero siempre hay unos que empiezan a insultar a mis hijos. A la afición de Cruz Azul yo la quiero, aunque ellos no, la respeto muchísimo porque es muy aguantadora”, añadió el técnico.

Y TOMÁS BAILA... ASÍ

La primera vez que Tomás Boy sorprendió con un baile en el banquillo fue con el Atlas en 2015, cuando hizo alusión a una danza indígena que terminaba clavando una espada al rival. Luego con Cruz Azul hizo un baile imitando el movimiento de las helices de un helicóptero, otro con los brazos encogidos al pecho y el tan sonado baile con cortes de manga hacía la banca del América, el más eufórico y que por un breve tiempo le ganó el afecto de la fanaticada azul.