El guerrero José Altuve

El segunda base de los Astros entrenó ayer portando una playera de Oaxaca; compartió ese momento con Excélsior

Al venezolano José Altuve le obsequiaron la playera de los Guerreros de Oaxaca y así entrenó en la jaula de bateo previo al encuentro.  Foto: Héctor Linares
Al venezolano José Altuve le obsequiaron la playera de los Guerreros de Oaxaca y así entrenó en la jaula de bateo previo al encuentro. Foto: Héctor Linares

CIUDAD DE MÉXICO.

Observar a José Altuve practicar en la jaula de bateo por el lado de los zurdos no fue tan sorprendente como el que lo hiciera portando una franela de los Guerreros de Oaxaca.

El estelar venezolano de los Astros de Houston, campeón de bateo en 2014 y líder de hits en las dos más recientes temporadas en la Liga Americana, dejó ver otra parte de su personalidad mientras que se preparaba previo al partido de ayer frente a los Padres de San Diego en el estadio Fray Nano.

“¿Este equipo de dónde es?” preguntó mientras que estiraba la playera que minutos antes le había regalado un aficionado desde la tribuna.

“Son los Guerreros de Oaxaca” obtuvo como respuesta el segunda base, en la zona de práctica atrás del jardín derecho en la que también se encontraba el puertorriqueño Carlos Correa, Novato del Año de la Liga Americana en 2015, una zona restringida a la que Excélsior tuvo acceso para compartir unos minutos con los astros más brillantes del equipo de Houston.

Altuve se interesó en la charla al enterarse que el equipo de Oaxaca es propiedad de Alfredo Harp Helú, también dueño de los Diablos Rojos del México y socio de los Padres de San Diego.

Además de que el empresario encabeza el proyecto de un nuevo estadio en la Ciudad de México, la futura casa de los pingos.

“Vaya que le gusta el beisbol”, dijo sorprendido el venezolano, mientras observaba a Correa tomar su turno en la jaula de bateo.

Ya más relajado que cuando pidió no se lo fotografiara, aceptó posar sentado en una silla, luego de firmar unas pelotas de beisbol que le daban los jóvenes que fueron parte del equipo de voluntarios.

Correa se unió a la charla, con un bat en la mano y todavía un poco agotado por la sesión en la jaula. El puertorriqueño de 21 años reveló que batea alrededor de 100 pelotas antes de cada partido. Tal dedicación rindió frutos en 2015, su primer año en Grandes Ligas, cuando pegó 22 cuadrangulares.

Ya en su regreso al campo del Fray Nano, José Altuve se desvió para acercarse a la tribuna y saludar a unos aficionados venezolanos.

“Pero si tú no eres de Oaxaca, eres venezolano”, le comentaron sorprendidos sus paisanos a los que Altuve sólo respondió con una sonrisa.

Antes de llegar al clubhouse para ponerse el uniforme de juego, se acercó a saludar en uno de los palcos a Santiago Harp, hijo del dueño del equipo de la franela que portaba.

Ya afuera del campo, Alfredo Harp Helú recibió con emoción la noticia de que José Altuve tenía interés por conocerlo. El empresario dijo que seguro su hijo se encargaría de hacerle una invitación próximamente a Oaxaca.

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