Nostalgia por 'Cuau'; su descubridor cuenta anécdotas de hace 25 años
En el torneo nacional de futbol Benito Juárez, Ángel Coca González entendió que Cuauhtémoc era para el América
CIUDAD DE MÉXICO.
El relato arranca en los primeros años de los 90, en el torneo nacional de futbol Benito Juárez. Sin entonces saberlo, Ángel Coca González, que de las categorías infantiles era el principal visor, conoció por primera vez a Cuauhtémoc Blanco: “un chavito introvertido, sin mucha conversación”, que era diferente a todos los de su edad.
“¡Ahora el cabrón es como un alma que lleva el diablo!”, agrega. “Se le quitó rápido la pena. La primera vez que supe de él fue en Buenavista, en los campos que están afuera de la delegación
Cuauhtémoc. Eran equipos Sub 17 que buscaban representar al Distrito Federal. Cuauhtémoc jugaba para Azcapotzalco. Me sorprendió su técnica individual, pero más su talento. Tenía buen físico, aunque estaba un poquito joroncho”.
Para Coca González, Blanco era de los pocos jugadores “que se divirtió jugando al futbol”.
“Tenía potencia, conducción de balón y algo muy importante: mentalidad. No le gustaba perder ni en las canicas. Era diferente. La satisfacción más grande es que, cuando llegó al América, se convirtió en un ejemplo a seguir”, sostiene.
Aunque antes, bien vale decir, el 10 de las Águilas y la Selección Mexicana, en los Mundiales de Francia 98, Corea-Japón 2002 y Sudáfrica
2010, pudo haber llegado a las fuerzas básicas del Guadalajara.
“La historia fue así: cuando Panchito Hernández (entonces presidente deportivo) no le quiso dar 800 o mil pesos, no recuerdo bien, para sus gastos, yo me acerqué a decirle: ‘si usted, señor Hernández, no le va a dar el dinero, yo le hablo al Zurdo (López) -que ya sabía de él- y me lo llevo a otro lado’.
“Ya le había dicho a Cuauhtémoc que si no lo querían en el América, lo querían en Chivas. Fue una amenaza, a final de cuentas, que yo le hice al señor Hernández. Si él me hubiera dicho: ‘Sí, llévatelo’, lo habría llevado”, recuerda.
En diciembre de 1992, con Miguel Ángel el Zurdo López como técnico, Blanco entró a jugar al Nou Camp de León con 19 años. Era, por entonces, uno de los juveniles más adelantados en las categorías inferiores del club.
“Cuauhtémoc nació en el América. Llegó con 18 y se irá a los 43. Son 25 años de pura nostalgia. Por como es, seguro hará un partido con mucha dignidad. Es una persona con mucho amor propio. El talento no se compra, con eso se nace y no siempre es físico. Cuauhtémoc lo traía desde la mente”, subraya.
A partir de su debut, del dinero y la fama que empezó a ganar Blanco como jugador del América, Coca González pasó a ser un espectador desde su lugar de trabajo.
“Me apoyó mucho, siempre que pudo estuvo ahí. Lo poco o mucho que me dio nació de él. Le agradezco que siempre me haya apoyado, que hable tan bien de mí a pesar de los años. No sé si haya otro como él, tal vez con el paso del tiempo.
“La última vez que hablé con él fue sobre política. Le aconsejé que no se metiera en problemas, que recordara que estaba primero su vida y su seguridad que cualquier otra cosa. De eso tiene como mes y medio. Hasta ahora, no me han invitado a su despedida. Y no voy a ir, porque no suelo estar en las fiestas que no me invitan”, concluye.
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