Ariel Rojas, en vísperas del Clásico Joven

El futbolista argentino, que en el barrio Baldi cortaba el pasto y armaba porterías con alambres y palos, está por enfrentar por primera vez a las Águilas

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Ariel Rojas ha sido titular en los seis partidos del Clausura 2016. Foto: Mexsport

CIUDAD DE MÉXICO.

Frente a la casa de Ariel Rojas (Garín, Argentina, 1986), en el barrio Baldi, las porterías se armaban de alambres y palos, y el pasto se cortaba con filos de tijera. La mayor de las veces, con ayuda de los amigos. Allí, en el norte del conurbado bonaerense, El Chino era jugador y también alcanzapelotas.

A los seis años participó en su primer torneo fuera del potrero. Luego mejoró su técnica, que desde ese tiempo contaba buenas notas. Su padre nació en Jardín América, Misiones, mientras que su abuela era paraguaya. Ambos, siempre acompañantes, apoyaron la idea de ir por el futbol, cuando se supone que hay que apuntar a la escuela.

Rojas entrenó unos meses en las fuerzas inferiores de Argentinos Juniors, antes de pasar a Vélez Sarsfield, un equipo habituado a promover jóvenes, donde fue subiendo de categoría. El debut, sin embargo, tardó de más, por la cantidad de jugadores a los que había de darles rodaje.

Para ir de Garín a Ituzaingó, donde se ubica el predio utilizado por el plantel profesional y los equipos juveniles de El Fortín, el zurdo mediocampista debía tomar dos autobuses y llevar los gastos.

Así, mientras llegaba el ofrecimiento de un contrato oficial, El Chino trabajó en un frigorífico, cuyas temperaturas y velocidad del aire son tales, que producen una pérdida neta de calor corporal.

De pronto las dudas y la ansiedad, al no saber hasta cuándo iba a jugar, aparecieron en la carrera del argentino. Entonces apareció un técnico de bigote grueso y carácter explosivo que le dijo: “Juega por fuera, como carrilero en una línea de cinco”, y lo debutó en agosto de 2007, en un partido contra Gimnasia de Jujuy: era Ricardo La Volpe.

“Con él tácticamente hay que estar preparado. Tengo gratos recuerdos suyos, porque es un gran técnico”, menciona.

Rojas jugó dos partidos más (Newell’s Old Boy y Tigre) después de ése. Quedó al margen del plantel tiempo después, porque La Volpe fue despedido al terminar el año. De ahí siguió su camino en Godoy Cruz, una categoría abajo: ascendió y lo quiso contratar el San Lorenzo de Almagro, pero terminó con el River Plate, teniendo como entrenadores a Matías Almeyda (hoy en Chivas) y Ramón El Pelado Díaz.

Si bien entrenaba con el primer equipo, los fines de semana se los pasaba en casa o en la tribuna. “Era una sensación extraña”, agrega.  A final de cuentas, Rojas se propuso seguir y buscar un puesto. El resultado: un título de Liga, la Copa Argentina, la Copa Sudamericana  2014 y también la Recopa 2015, con 112 partidos disputados. 

Al vencer su contrato con los Millonarios, apareció la oferta de Cruz Azul. “Y llegó en buen momento, porque es un club grande. Todo el entorno está esperando que  logre cosas importantes”, complementa.

El Chino suma 18 partidos con La Máquina en dos torneos. La única vez que coincidió con el América, su siguiente rival, se quedó fuera de participar. Por eso, empieza a vivir a su manera los días previos al clásico.

“No debemos terminar los partidos sufriendo, no lo merecemos. Hay que revalidar los resultados que hemos conseguido”, concluye. La experiencia se lo dice.