Un pueblo llamado Malmberget

La mexicana Tere Campos cumple el sueño de ser entrenadora y portera del Malmbergets Allmänna IdrottsFörening, en un lugar de Suecia, donde existen una iglesia, dos bares, dos salas de cine y un equipo de futbol femenil

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Tere Campos se tituló en la Escuela Nacional de Directores Técnicos (Endit) y lleva cinco años trabajando en la academia de la Federación Mexicana de Futbol.

CIUDAD DE MÉXICO.-Al norte de Suecia existe un poblado minero llamado Malmberget, en el que sus más de seis mil habitantes tienen que compartir una iglesia, dos bares y dos pequeñas salas de cine. Un lugar frío (un clima tranquilo es de siete grados), donde la oscuridad de la noche apenas dura una hora y los domingos se aprovechan para apoyar a los equipos locales de futbol: Malmbergets Allmänna IdrottsFörening (MAIF).

Aquellos fueron los datos que encontró Tere Campos Pineda cuando recibió la invitación para convertirse en entrenadora de porteros de los clubes de futbol de aquel lugar europeo. La  hacía el chileno Andrés Moncada, integrante del  Club MAIF, quien le explicaba a la mexicana que habían encontrado su perfil en Facebook y que pretendían llevársela a un sitio alejado del Distrito Federal, a nueve mil 651 kilómetros de distancia.

Ocurrió hace un par de semanas. Aunque me dijeron que la paga era poca, acepté tomar esta aventura de entrenar jóvenes porteros en el extranjero. La sorpresa fue que en la primera semana de entrenamiento con el primer equipo femenil se ausentó la portera y tuve que ocupar su lugar para hacer las prácticas. A las jugadoras del equipo les gustó mi actuación en la portería y pidieron al entrenador que también me permitiera ser la guardameta. A mis 38 años de edad, me pidieron que aceptara. Yo, encantada”.

Tere Campos, exseleccionada nacional y entrenadora de porteros en México, cambió de pronto su rutina. Pidió permiso en la Federación Mexicana de Futbol para ausentarse un par de meses en lo que dura la temporada en territorio sueco (23 de septiembre). Tomó el reto de entrenar lejos de casa, a niños y adolescentes y regresar a a las canchas, en un poblado aislado donde pocos hablan inglés. Son contados los que hablan español.

Al equipo femenil llegaron esta temporada una jugadora de Costa Rica y otra de Estados Unidos. Con la primera hablo español y con la segunda, con la que además comparto departamento, practico el inglés. Lo que hago por las mañanas es gimnasio y aprender un poco de sueco, ya que a mis porteros les enseño a señas. Les pongo el ejemplo y luego les pido que repitan el ejercicio. Tack significa gracias y adjö quiere decir hasta pronto”.

Tere dice estar viviendo un momento de película, ya que “hace un mes me preparaba para vacacionar en Oaxaca y ahora vivo en Suecia y soy la portera de un equipo de futbol. Acá la gente va al estadio Malmberget y paga por apoyar a sus equipos (varonil y femenil). El periódico local publica noticias, resultados y fotos de los equipos. Nosotras vamos a ver a los hombres jugar y ellos hacen lo mismo con nosotras. Aquí se apoya el futbol femenino”.

El Club MAIF femenil suma dos empates en la actual temporada. El domingo pasado debutó como local con un empate de 1-1 ante el visitante Haparad. Tere Campos ingresó en el segundo tiempo. No recibió gol.

A la entrenadora le ofrecieron cuatro mil coronas suecas (unos ocho mil 500 pesos, por entrenar a los porteros y un extra como guardameta del conjunto femenil. Un promedio de 12 mil pesos mensuales.

Me dijeron que no podrían pagar más, pero me dieron cuatro boletos de avión (ida y vuelta), departamento a cinco minutos del estadio, ropa de entrenamiento y membresía para un gimnasio. Además, un restaurante de comida rápida patrocina al equipo y podemos comer ahí cuantas veces sea necesario, además de surtirnos comida para el departamento. También me dieron una camioneta marca Kia y me pagan la gasolina”.

Lo más importante para Tere Campos es demostrar que “las mujeres también podemos ser entrenadoras de futbol, algo que muchos hombres no aceptan”.

... y las circunstancias

La carrera deportiva de Tere Campos está llena de circunstancias y oportunidades. “La primera fue cuando jugaba volibol en el equipo de la prepa y fui a ver a mi hermano (Francisco) jugar de portero en un equipo amateur.Uno de sus amigos tenía un equipo femenino y no había llegado la portera. A mí no me gustaba el futbol, pero me insistió en jugar por una ocasión”.

Esa tarde Tere terminó el partido sin recibir gol y, sin imaginarlo, sería la primera de muchas tardes bajo la portería.

Pronto quedamos en tercer lugar y más tarde fuimos campeonas. Un día, un señor me vio jugar y me llevó a un equipo con prestigio llamado Shuma. Duré seis meses en la banca, pero no me rendí”.

Comenzarían las mudanzas de equipos para la portera de Coyoacán, pues empezó a viajar para representar a selectivos de Oaxaca, Toluca, Iguala. “Jugaba toda la semana”.

A finales de los años 90 llegaría a la Selección Mexicana femenil el exfutbolista puma Leonardo Cuéllar y Tere Campos haría la prueba para ser portera del equipo tricolor. Se quedó. “De hecho estaba en la lista para asistir al Mundial de Estados Unidos en el ‘99, pero un día antes del viaje me dijeron que no estaba más en el equipo. Tampoco me rendí”.

Otra circunstancia que cambió el rumbo en la vida de Tere fue que un día una hoja de un periódico voló por los aires y cayó a sus pies. Tere se detuvo a mirarlo y leyó un anuncio para estudiar en la Escuela Nacional de Directores Técninos (Endit).

Tere, entusiasmada, realizó varios trabajos a fin de juntar el dinero para ingresar a la escuela. Primero estudiaría en el Endit del Distrito Federal y se cambiaría al Endit del Estado de México. Más tarde recibiría la oportunidad de trabajar con Coyotes Neza, entrenando a los porteros juveniles, y poder mantener su carrera deportiva.

No sólo terminó sus estudios, sino que recibió felicitaciones por parte del director del Endit del Estado de México. Su entrega hizo que recibiera la oportunidad de laborar en la academia de la Federación Mexicana de Futbol, donde a lo largo de cinco años de trabajo ha llegado a tomar cursos en la FIFA y ser exponente para otros jóvenes que pretenden convertirse en etrenadores de futbol.

Incluso llegué a tomar un curso a nivel mundial, donde habían 50 entrenadores de distintos países e idiomas. Yo era la única mujer”.

La entrenadora mexicana argumenta que “no ha sido un trabajo fácil. A lo largo de la carrera me he encontrado a hombres que te atacan por el simple hecho de ser mujer e intentar el éxito en un deporte que muchos consideran sólo para hombres. Afortunadamente, esa idea ha cambiado”.

Tere Campos sigue cumpliendo sus sueños.

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