Ambiciosas metas; el voleibol mexicano frente a su futuro

El coach Jorge Azair desea que este deporte sea autosuficiente en cuestión financiera y gane adeptos por los logros que han tenido las selecciones

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La Selección Nacional de voleibol participará este fin de semana en el World Grand Prix en la Ciudad de México, luego de calificar al Mundial. Foto: Conade

CIUDAD DE  MÉXICO, 23 de julio.- Hace 14 años Jorge Azair dejó a los Legionarios de Xochimilco y se fue a Monterrey para integrar el cuerpo técnico de la Selección, hoy es el instructor más exitoso en la historia de México tras haber calificado a las selecciones varonil (2010) y femenil (2014) a sus respectivos Mundiales. Es sólo el comienzo de lo que él llama un sueño por “llevar el voleibol de México a los primeros lugares del mundo”.

“Ganamos muchos eventos nacionales y, por eso, en 1996 me invitaron a selecciones nacionales con juveniles. En 1997 me fui Monterrey con la selección mayor como parte del cuerpo técnico, íbamos por un año, y me quedé hasta ahora”, relata.

En Monterrey, con el apoyo del instituto estatal del deporte y de la Universidad Autónoma de Nuevo León forjó la mayor parte de los éxitos que ahora tienen a México, en ambas ramas, entre los 24 mejores del mundo.

Las mismas instituciones apoyaron a las jugadoras que forman su actual Selección Nacional, incluso hasta la Comisión Federal de Electricidad respaldó a Marion Frías, una de las veteranas, para ir en busca de la clasificación. La única ausencia fue la de Samantha Bricio, quien no recibió el permiso de la Universidad del Sur de California.

 “En el equipo varonil de 2009  fue más un esfuerzo de jugadores y entrenadores, era mucho trabajo, muchos sueños, muchos años en que buscábamos y no se nos daba (México no iba a un Mundial desde 1982), ahora tenemos más respaldo. Es un reto diferente con las mujeres porque había trabajado poco con ellas. Son dos sueños cumplidos”, reconoce.

“Lo que veo es cómo trabajar y poner al voleibol de México en los primeros lugares del mundo, ese es el sueño que tengo ahora”, afirma el coach.

Azair, que ha tomado “cursos de voleibol, de pedagogía, psicología, preparación física”, defiende y pide oportunidades para los entrenadores mexicanos y ubica un par de retos en el mediano plazo para el voleibol nacional: más estatura e independencia económica.

“Este grupo demostró que sabe jugar con bloqueos altos, gracias a ese recurso calificamos. Por eso jugamos cada vez más rápido, para que los bloqueos altos no lleguen tan cómodos; pero en el futuro debemos trabajar para ser una selección más alta”, dice Azair, consciente de que un equipo mexicano que promedia 1.83 metros irá al Mundial con diez centímetros de desventaja respecto al promedio internacional.

En el plano administrativo, afirma, la misión es obtener más recursos y quitarle carga al gobierno mexicano. “Hay que trabajar mucho en comunicación, en mercadotecnia, el voleibol ya lo podemos vender, gusta en México y debemos ser autosuficientes,  no depender tanto del gobierno. El paso que falta es volverse autosuficiente.”