RÍO DE JANEIRO, 13 de junio.-  México no es de esos equipos que en los Mundiales liquide a sus rivales con muchas anotaciones, pues padece de falta de contundencia. El Mundial donde más goles ha conseguido fue en Francia 1998 con ocho.

Vamos a trabajar sobre todo en meterla, ahora es lo que nos importa más”, afirmó Miguel Herrera al llegar a Brasil cuando sólo faltaba una semana para su debut.

El problema es que sus delanteros Oribe Peralta, Javier Hernández, Alan Pulido y Raúl Jiménez, en lugar de mostrar un agudo olfato goleador con el Tri, han padecido de anemia más que nunca.

Ante eso y frente a Camerún, Herrera optó por un medio ofensivo como Giovani dos Santos en lugar de Javier Hernández, que de no anotar en ninguno de los tres partidos de la primera fase, cumplirá un año sin celebrar con el combinado nacional, prueba de que su fe anda extraviada y sus goles lejos de aparecer. Puede ser la razón por la que el técnico ha decidido ponerlo en la banca. Hernández anotó por última vez con el Tri en tierras brasileñas el 22 de junio del año pasado durante la Copa Confederaciones en un partido contra Japón en donde también falló un penal.

Oribe Peralta, por su parte, ha sentido la desesperación y la falta de artificio que en anteriores temporadas le hacían meter goles de cualquier lado. Sin embargo, es un inamovible en el esquema de Miguel Herrera, pero poco reconocido en Brasil, pues aunque muchos recuerdan la derrota en Juegos Olímpicos de la verdeamarela contra el Tricolor, no logran identificar a Peralta como un centro delantero de talla internacional.

No siento cargar el peso de todo el país. Mientras siga habiendo un balón y una portería disfrutaré el futbol. El Mundial es algo hermoso y se tiene que disfrutar de cualquier modo”, señaló el Cepillo antes de su debut mundialista.

El inconveniente con Oribe Peralta es que en 2014, durante los siete partidos que tuvo México antes de llegar a Brasil, apenas hizo un gol, en el principio de año cuando vencieron a Corea del Sur, en la noche en que Alan Pulido fue la figura con tres anotaciones.

La anemia se extendió con su equipo Santos en un torneo donde hizo apenas ocho goles, el último de ellos en abril, en la cancha del Veracruz. Es decir, cumplirá casi dos meses sin poder celebrar una anotación, algo que en él era habitual.

Raúl Jiménez explotó en un momento determinado como un tipo pasional que se ganó a pulso y por coyuntura, un sitio en el Tri. Un gol suyo, en octubre pasado, mantuvo la esperanza de clasificar al Mundial cuando con una chilena ante Panamá paralizó el tiempo y puso a celebrar a todo el país. De ese tiempo a la fecha, ha tenido poca participación y ningún gol con México.

Alan Pulido, el más joven de todos y de quien se dice ha fichado por dos millones de dólares con el Olympiacos, es el que mejor racha tiene, pero su falta de experiencia lo tiene en la orilla. Hizo cinco goles con el equipo mexicano en los amistosos aunque eso difícilmente lo avalará para ser considerado, sólo lo harán  en un caso de emergencia.

Emberrinchados por la falta de gol y con la necesidad de sacar la presión moviendo las redes, los delanteros no parecen ser la solución por su fuerte depresión ante la portería; algo que en un Mundial se paga muy caro.