CIUDAD DE MÉXICO, 28 de marzo.- El escritor George Orwell resumió la Segunda Guerra Mundial en un aforismo: “Hay seres humanos sumamente civilizados que me sobrevuelan la cabeza tratando de matarme”.

Fue una guerra incomprensible de Adolfo Hitler contra el mundo que generó 70 millones de muertos y fue capaz de detener también el mundo del futbol por 12 años.

Terminada la Copa del Mundo de Francia 1938, la FIFA tenía un gran dilema. La petición del Tercer Reich para organizar el Mundial de 1942 era asfixiante.

Si bien el hábil pugilista Max Schmelling era el icono del deporte alemán, la selección de futbol fue tomada también como elemento publicitario, ya que se había fortalecido con jugadores austriacos.

Además, los recientes Juegos Olímpicos de Berlín 1936 sustentaban el deseo nazi de ser el epicentro deportivo del planeta.

Un delegado, Paco Bauwens, se encontró cara a cara con Jules Rimet, el presidente de la FIFA, para obtener una respuesta definitiva. Justo en esos días estalló la Segunda Guerra Mundial y, aunque en un principio se deseó continuar con el futbol, se canceló el congreso en Luxemburgo en 1940 y, por ende, el Mundial de 1942.

Las ligas del Mundo siguieron su curso, pero esos años beligerantes afectaron a varios jugadores que en pleno apogeo no pudieron participar en un Mundial.

En Argentina, Boca Juniors y, sobre todo, River Plate dominaban el panorama. Uno de los mejores jugadores del Millonario, José Manuel Charro Moreno era el ídolo, mientras Herminio Masantoni,  jugador del humilde Huracán de Parque Patricios, era el máximo goleador.

Durante este periodo, en Uruguay,  Nacional salió cinco veces campeón y en México se respiraba todavía la época romántica del balompié: se anexaban los clubes del occidente como el Oro, el Jalisco y el Guadalajara a las competencias contra los grandes equipos españoles y el ídolo Horacio Casarín era fulminado a patadas por el Asturias jugando para el Atlante; un grave incendio en la Ciudad de México acabría con la mitad del Parque Asturias.

En España, Barcelona y Madrid eran sometidos por un nuevo equipo grande, el Atléti de Aviación, que más tarde serían los colchoneros. El portero más conocido de ese país, Ricardo Divino Zamora, en la última etapa de su carrera, vio frustrada la posibilidad de jugar un Mundial, lo mismo que César Rodríguez,  el delantero estelar del Barça, y Telmo Zarra máximo anotador en la historia del futbol ibérico.

En Brasil se suspendió la liga, igual que en Inglaterra, que era parte activa de los aliados. Mientras tanto, en Italia, la divina generación del Torino, con jugadores que eran bien conocidos por el entrenador Vittorio Pozzo, era la dominante hasta que se suspendió el campeonato porque su país era aliado incondicional de la Alemania nazi y grandes jugadores como Romeo Menti, Valentino Mazzola y Ezio Loik se quedaron sin ser mundialistas.

Ninguna otra guerra generó tanto caos en el mundo. Por aquellos años Alemania no era la selección poderosa de hoy en día. La mayoría de su población sufría halitosis por falta de vitaminas e higiene por lo que el hedor era insoportable.

Al apoderarse de Austria, Hitler ordenó que los mejores jugadores se anexaran a la selección alemana, sobre todo Matthias
Sindelar que era el futblista más importante de Europa jugando para el Viena y pretendido cientos de veces por el Manchester United.

El partido amistoso para darle la bienvenida a estos jugadores fue alterado por un telegrama a las autoridades deportivas que rezaba: “Sindelar se muestra reacio a acudir a las manifestaciones del partido y amistoso de los judios”.

Los alemanes lo querían a toda costa. No olvidaban que en 1939 Austria los había derrotado por partida doble, primero en Viena 5-0 con tres goles de él y después en Berlín 0-6.

Matthias Sindelar fue encontrado muerto en la cocina de su casa junto a su mujer italiana de origen judio Camila Castagnola. El reporte indicó que fue por inhalación de monoxido de carbono pero todas las sospechas apuntan a que los soldados alemanes los aniquilaron.

Otros jugadores ucranianos que fueron base del Dinamo de Kiev formaron un equipo que venció a los alemanes.

Semanas después fueron arretados y torturados por la Gestapo.

 

... y Dios descubrió que había futbol

Las conflictos religiosos han existido en el ámbito del balompié, pero no han provocado grandes problemas

“En los clubes de futbol todavía hay más curas que sicólogos y no existe comienzo de temporada o título conquistado que no tenga ofrenda a la patrona local.

“Las sociedades deportivas españolas, aunque hayan sido fundadas por un masón, están todavía revestidas de un carácter religioso fundamentado en el catolicismo. Son todavía muchos los jugadores que en el momento de pisar el terreno de juego tocan y se persignan y son muchos también los equipos que antes del partido rezan dirigidos por el asesor espiritual de la casa.

“La religión ha sido lo que ha distinguido siempre a Celtic de Glasgow y Glasgow Rangers, representantes en Escocia del catolicismo y el anglicanismo y que han llevado su religiosidad, durante muchos años, a extremos inconcebibles.

“Las cuestiones religiosas, afortunadamente, no han tenido gran influencia en el desarrollo mundial del futbol. El campeonato del mundo de futbol tuvo problemas de religión cuando Israel, que suplió a Palestina en el concierto internacional, se vio en la obligación de enfrentarse a selecciones de países árabes. La FIFA tuvo que optar finalmente por evitar en lo posible el que los israelíes tengan que enfrentarse a los equipos de países musulmanes. En el Mundial del 58, además del conflicto árabe hubo, aunque acabó resolviéndose, el de los irlandeses del norte que no deseaban jugar los domingos.

“Israel creó el primer problema cuando Turquía renunció a la confrontación que les había tocado en suerte para abrir las eliminatorias. Indonesia, Egipto y Sudán que habían ganado en sus respectivos grupos también renunciaron a jugar contra Israel. La FIFA tuvo que inventar una fórmula sobre la marcha para que Israel pudiera seguir en competencia. A Israel le sustituyeron el torneo con Indonesia, Sudán y Egipto por una eliminatoria a doble partido con Gales que permitió a esta selección británica acudir por vez primera a un mundial.

“Solventada esta cuestión, sucedió que Irlanda del Norte, una vez establecido el calendario de competencia, solicitó a la FIFA que se le dispensase de jugar en domingo por cuestiones también religiosas. La FIFA no pudo acceder a los deseos norirlandeses porque ello podría suponer grandes complicaciones para el calendario.

“Tras estas curiosas discrepancias entre organizadores y participantes se encontró el modo de que los irlandeses no tuviesen problemas de conciencia y es que llegaron al convencimiento de que la norma de descansar los domingos les obligaba en su país, pero dado que habían de jugar en Suecia se consideraban limpios de pecado por contravenir la norma tradicional  (en España, en los años de posguerra, la guardia civil vigiló los campos para evitar que los campesinos trabajasen y aquellos que eran sorprendidos realizando menesteres laborales eran sancionados).

“El Mundial de México 86 coincidió con la celebración del Ramadán. La selección de Argelia, que jugó contra España en la primera fase, tuvo que consultar con las autoridades de su país la decisión a tomar. Disputar un campeonato ciñendo toda la alimentación a las horas nocturnas podría crear graves problemas a los jugadores. Finalmente se aceptó que si alguno se creía moralmente obligado a cumplir a rajatabla con las normas del Ramadán podía hacerlo, pero se concedió a los jugadores una especie de bula según la cual estarían obligados, además a entregar un donativo, a cumplir al acabar el campeonato. La Selección de Marruecos, que también participó, resolvió el problema sin hacer de ello ninguna ostentación cual sucedió con los argelinos sobre cuyos problemas de conciencia hicieron bando mundial.” 

- Fragmento de Épica y lírica del futbol

 

LOS OLVIDADOS

A causa de la Segunda Guerra Mundial, las selecciones nacionales perdieron actividad tras la pérdida de dos ciclos mundialistas. Si bien el conflicto bélico fue de 1939 a 1945, el tiempo de vacas flacas se alargó de 1939 a 1949.

     Durante ese tiempo, algunos países mantuvieron sus torneos locales, con sus respectivos campeones y estrellas del balompié. México pasó de la época amateur al futbol profesional con la llegada de
jugadores españoles como el goleador Isidro Lángara. En Uruguay se notó el dominio de El Nacional y un goleador llamado Atilio García. Argentina vio
crecer al River Plate, de la mano del Charro Moreno.

    En España se coronaba por primera vez el Athletic Aviación, que a la postre se convertiría en el Atlético de Madrid.  Italia consagraría al Torino y a un goleador llamado Aldo Boffi, mientras que en Alemania el Schalke 04 levantaba la mano. Fueron más las ligas deportivas que pararon a causa de la Segunda Guerra Mundial. La Copa del Mundo volvería hasta 1950. Brasil se convertiría en el país anfitrión.