CIUDAD DE MÉXICO, 24 de marzo.- A  poco más de dos años de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, la marcha mexicana inicia  hoy un nuevo plan de trabajo que, afirman las autoridades, llevará a tener más finalistas en la justa brasileña.

Bajo la coordinación técnica de José Alvarado — entrenador que llevó al guatemalteco Erick Barrondo al podio olímpico en Londres 2012— 19 marchistas, que decidieron entrar al nuevo programa, tienen una lucha contra el tiempo para clasificar a Río de Janeiro 2016.

México acumula 14 años sin ganar una medalla olímpica y cinco sin podios mundiales, una herencia del desorden en que se trabajó en los años más recientes.

“No nos puede ir peor de lo que nos ha ido”, dice Alvarado, en medio de la incertidumbre de  cuántos atletas se sumarán al proyecto. “Recursos han habido de sobra y eso ha propiciado que la marcha no de los resultados que queremos”, reclama Antonio Lozano, presidente de la Federación Mexicana de Asociaciones de Atletismo (FMAA).

La FMAA hizo en los tres meses que lleva 2014 tres selectivos para dar marcas mínimas y calificar a la Copa del Mundo, sólo ocho atletas de 15 posibles las cumplieron.

En una segunda etapa hizo una convocatoria de 22 marchistas invitados a entrenar junto con los demás exponentes de su misma prueba, para ellos nombraron entrenadores por prueba.

“Es un buen inicio para regresar a la época de los éxitos, finalmente debería haber un único entrenador o metodólogo que coordine la preparación de los muchachos”, opina Daniel Bautista, campeón olímpico en Montreal 1976, en 20 kilómetros.

“Es una cuestión de disciplina, de coordinación, porque tienes que hacerlo en un ciclo olímpico; pero si pierdes un año por ir a otras competencias por dinero, estás perdiendo una oportunidad de llegar al podio olímpico”, añade Bautista.

En Sydney 2000, Noé Hernández ganó la plata en 20km con marca de 1:18 horas; actualmente los mexicanos no son capaces de caminar por debajo de 1:20 horas.

“La única respuesta es la preparación. Todos tienen talento, pero si no lo cultivan de la manera adecuada  no harán 1:18 o 1:17 para puntear en cualquier prueba del mundo”, augura Bautista.

El gran reto de la FMAA ha sido convencer a entrenadores y atletas de sumarse a la causa conjunta, luego de muchos años en los que padres, novias y amigos tomaron el papel de entrenadores para preparar, no de la mejor forma, a los marchistas.

“Se tiene que comprender que los atletas no son propiedad de los entrenadores, y deben responder a los apoyos del gobierno mexicano a través de la Conade, que paga a los coaches para formar atletas”, advierte Alvarado.

Los entrenadores  responsables (Pedro Aroche, en 20km varonil, Raúl González, en 50km, e Ignacio Zamudio, en 20km femenil) son autorizados de hacer los planes de trabajo, Alvarado tendrá que validarlos y sus recomendaciones son obligatorias.

“Ningún entrenador ha hecho 1:17 horas que yo hice con un guatemalteco, tengo experiencia y resultados que están al servicio del atleta”, concluye Alvarado.

Éder Sánchez prefiere reducir su beca

Éder Sánchez —sexto lugar en 20 kilómetros en los Olímpicos de Londres 2012—, Omar Segura y Leyver Ojeda rechazaron la convocatoria para integrarse al trabajo conjunto de la selección nacional, decisión que le anunciaron el viernes a la Federación Mexicana de Asociaciones de Atletismo (FMAA).

“Sabíamos que no iban a aceptar todos, seguimos con los que quieren”, dijo Antonio Lozano, presidente de la FMAA. “Algunos no van a entrar al programa porque hay una anarquía y hacen lo que quieren, es un problema de hace 14 años, pero no les ha funcionado”, advirtió José Alvarado, coordinador técnico de la disciplina.

Lozano afirmó que los atletas no explicaron sus razones técnicas para rechazar la convocatoria, aunque Leyver Ojeda ya había adelantado, en Chihuahua, que no le convencía entrenar con Raúl González. “Con él estuve previo a los Olímpicos de Londres, y me lesioné”, reclamó Ojeda. Sánchez y Segura son entrenador por Graciela Terán, madre de Éder, quien también rechazó la oferta de la FMAA de integrarse con la selección juvenil femenil.

La Conade había advertido que se quedarían sin respaldo de equipo multidisciplinario y apoyos económicos los marchistas que no ingresaran al nuevo proyecto, y el primer paso fue reducir la beca de Sánchez de 32 mil a 12 mil pesos. “Quedará con la beca mínima de CIMA porque es perspectiva de finalista en Olímpicos”, dijo Othón Díaz, subdirector de calidad para el deporte del organismo.