PARÍS, 21 de marzo.- El portero del Ajaccio y de la Selección Mexicana Guillermo Ochoa declaró, en una entrevista publicada ayer por el diario francés Le Parisien, que detrás de la camiseta de su combinado nacional “hay muchos sueños”.

La tomo y la miro. Veo el escudo que pocos jugadores pueden tocar y la bandera mexicana. Entonces me digo, es una camisa pero detrás hay muchos sueños”, dijo Ochoa sobre el ritual que sigue cada vez que juega un partido con México.

En la entrevista explicó la responsabilidad que conlleva su puesto: “La camisa de México es muy pesada porque hay todo un pueblo que tiene sus esperanzas puestas en ti. En mi país el futbol es casi una religión. Hay presión, historia y ambición”.

El antiguo portero del América espera que en Brasil no le ocurra como en el Mundial de Sudáfrica 2010, en el que fue suplente después de haber sido titular durante la clasificación.

Jugué todos los partidos de clasificación con Javier Aguirre y cuando empezó la Copa del Mundo pensé que era el número uno. No me lo esperaba. A día de hoy no conozco las razones y no le he pedido una respuesta al entrenador. Fue un momento que me marcó”, dijo sobre su suplencia.

A la hora de destacar su mejor vivencia con el combinado nacional, el portero de Guadalajara se acuerda de un choque clave para estar en aquella Copa del Mundo.

Fue el partido contra Estados Unidos en el estadio Azteca (12 de agosto de 2009). Ellos abrieron el marcador y remontamos para ganar 2-1. Había 108 mil personas en el estadio, era el partido que no se podía perder para clasificarnos al Mundial 2010. El ambiente era caliente y la presión muy fuerte”, relató.

El portero, que jugó en el América desde 2003 hasta 2011, año en el que fichó por el Ajaccio francés, también estuvo convocado en el Mundial de Alemania 2006, pero no llegó a debutar.

En la entrevista con Le Parisien relató lo que sintió cuando vistió por primera vez los colores de su país.

Pasé toda mi carrera con la camiseta del América. La primera vez que cambié fue para jugar en la selección. No fue fácil, estaba acostumbrado a ver a mis compañeros de azul o de amarillo y eran verdes. Esto me chocó un poco”, dijo.

Es como un postre. Si comparamos la carrera de un futbolista con una comida, la selección aparece como un dulce, aquello que tu amas por encima de todo y que esperas impacientemente”, añadió Ochoa.

El portero se refirió a la condición de estrella que tiene en México. “Puede ser por mi corte de pelo (risas). Creo que es por mis actuaciones. A partir de que lo haces bien en el mejor equipo de México, es normal alcanzar este estatus. Quiere decir que hice bien mi trabajo”, comentó.

Ochoa habló del orgullo de representar a México. “Amo mi país a muerte, tenemos la mejor comida, las mejores playas... soy el primer portero mexicano en venir a Europa y soy como una especie de embajador para que otros equipos tengan confianza en los porteros mexicanos.”