CIUDAD DE MÉXICO, 27 de enero.- Cuando le preguntaron a César Luis Menotti, técnico campeón del mundo con Argentina en 1978, sobre las principales premisas para desarrollar una filosofía de juego, decía: “Un entrenador genera una idea, luego tiene que convencer a los suyos de que esa idea es la que lo va a acompañar a buscar la eficacia y así encontrar en el jugador el compromiso de que, cuando venga la adversidad, no se traicione esa idea”.

El argumento parece mostrar tres soportes que, sin embargo, trasladándolos a casos como el de Pumas y lo que ocurre con José Luis Trejo, su estratega, no se cumplen y generan consecuencias.

Hasta hace cerca de ocho años (Apertura 2006), la mecánica de entrenamiento y disciplina había resultado positiva en la carrera de Trejo. Durante ese lapso dirigió 13 torneos cortos (10 de forma completa), llegó a la liguilla en seis ocasiones (dos como líder con Cruz Azul y Jaguares de Chiapas) y alcanzó una final (con Pachuca), que terminó ganando en el Clausura 2006.

Años antes logró también que Cruz Azul fuera finalista de la Copa Libertadores 2001,  en la que pasó por encima de rivales como River Plate y Rosario Central, hasta dejar escapar el título en la ronda de penales ante Boca Juniors.

Después de haber logrado el mayor puntaje (42 puntos, Clausura 2004) en la historia de los Jaguares en torneos cortos y hacer campeones a los Tuzos cuatro temporadas después, Trejo firmó el contrato más atractivo de su carrera con los Tigres.

Ese acuerdo se dio días antes de enfrentar con los hidalguenses al San Luis, en una de las finales con menor audiencia en la historia del futbol mexicano. Trejo levantó el trofeo y en ese mismo día fue respaldado por el presidente del Pachuca, Jesús Martínez, quien hablaba de darle continuidad a su proyecto e impulsarlo para ser el responsable de la Selección Nacional.

Se fue por la puerta trasera, a pesar de tener argumentos para hacer lo contrario, y entonces vino la debacle. Ese convencimiento del que hablaba Menotti cuando abría a los periodistas su libreta de conceptos, no volvió a producirse en los equipos de Trejo.

Al frente de los regiomontanos dirigió 11 partidos, obtuvo dos victorias, cuatro empates y cinco derrotas; la última, como una cita programada por el destino,  fue precisamente ante los Tuzos por 5-0 en la cancha donde había sido campeón meses atrás.

Pasó a la historia del cuadro de la UANL como el peor técnico en torneos cortos: 10 puntos de 33 posibles, con una efectividad del 30 por ciento.

En la siguiente campaña fue contratado por el Necaxa (Clausura 2007), único club con el que, después de ser despedido por la directiva de Tigres, logró terminar una temporada completa. En 17 juegos sumó sólo cuatro victorias, seis empates y siete descalabros.

Con el Morelia (Apertura 2007), Tecos (Clausura y Apertura 2008), el Puebla (Apertura 2010 y Clausura 2011) y el San Luis (Apertura 2012) el desenlace fue parecido. Se quedó sin trabajo en el Clausura 2013 y, pese a ir en contra del perfil de los entrenadores que han pasado por Universidad, tomó el mando del plantel en reemplazo de Antonio Torres Servín.

Es así que luego de dos torneos en Pumas, en una situación que se contrapone a las creencias de uno de sus más brillantes colegas, el convencimiento sobre las ideas de Trejo parece agotado con dos triunfos en 13 juegos.

Efectos

1.- En caso de una nueva derrota, la intranquilidad volverá a los despachos del equipo, cuyo vicepresidente deportivo ya amagó con renunciar.

2.- Una derrota en su siguiente duelo podría dejar a los universitarios en los últimos tres lugares de la clasificación.