CIUDAD DE MÉXICO, 28 de diciembre.- El coach Manuel Rodero, uno de los más importantes forjadores del futbol americano nacional, falleció ayer a los 83 años de edad víctima del cáncer en Brownsville, Texas.

Rodero, nacido el 14 de mayo de 1930, es reconocido por la diciplina y el gran trabajo físico con sus equipos, fue el coach de Pieles Rojas, primero de Acción Deportiva del Distrito Federal, y posteriormente del Instituto Politécnico Nacional, a los que hizo campeones nacionales en las temporadas de 1975 y 1989, tras derrotar al Tec de Monterrey y a las Águilas Blancas, dirigidas desde entonces por Jacinto Licea.

“Tuvimos los dos equipos muy buenos y nos enfrentamos en varias ocasiones”, recordó Licea. “Es una de las personas que con más pasión han trabajado en el futbol americano. Igual que todos los coaches tenía sus ideas de cómo jugar y le encantaba mucho tener equipos grandes y de mucho peso.

“Era un gran entrenador y tenía muy bien definida su idea sobre las técnicas del futbol americano de ese tiempo. Era muy estricto, pero muy exitoso también”, añadió Licea, quien actualmente apoya al programa de futbol americano de la Universidad Anáhuac campus Cancún.

El primer campeonato del coach Rodero fue en 1958, cuando dirigía al equipo de Comercio del IPN, derrotando en la final a Medicina, también del Politécnico.

Además Rodero logró los subcampeonatos de 1971 y 1976, al perder en ambas ocasiones contra el Tec de  Monterrey.

Para la temporada de 1987, los Pieles Rojas y el resto de los equipos de la ONEFA buscaban desesperadamente cortar la racha de cuatro títulos de los Cóndores de la UNAM, y a pesar de una exitosa temporada, el equipo de Rodero cayó en semifinales ante los Osos de Acatlán, que luego en la final superaron a Cóndores.

El coach de aquellos legendarios Osos, Arturo Alonso, encontró en Rodero a un rival de categoría, pero sobre todo a un amigo con el que mantuvo contacto  hasta sus últimos días.

“Rodero es toda una institución dentro del IPN, junto con Jacinto Licea son los coaches de más tiempo en el instituto y en el futbol americano”, recordó el coach Alonso. “Pero la huella que dejó el coach Rodero es muy importante por dos conceptos.

“Rodero imprimió una gran disciplina en sus equipos, siempre imprimió el respeto y orden dentro y fuera del terreno de juego y mucha gente lo catalogó de obsesivo, pero el futbol americano es disciplina, organización y educación”, añadió Alonso.

“Cuando regresó al IPN él puso de su dinero para hacer las instalaciones de Zacatenco, él adquirió el gimnasio”.

El coach Rodero era estudiante de la Vocacional 2 y en 1946 se integra al equipo juvenil del IPN, y dos años después jugó en Intermedia, a mediados de los 50 fue quarterback del Politécnico al lado de otro histórico como Omar Fierro.

En la década de los 90, Rodero logró un tricampeonato en la Conferencia Nacional con Pieles Rojas, de 1991 a 93, y para Alonso, es uno de los tres mejores coaches de la historia del futbol americano nacional.

“Indudablemente que está entre los tres mejores. Los otros  serían Roberto Tapatío Méndez y Jacinto Licea, y quisiera agregar a un cuarto como Cayetano Garza, esos son los cuatro grandes pilares del futbol americano nacional”, aseguró Alonso.

Mientras que Leopoldo Vázquez, ex jugador de Cóndores y posteriormente coach de Pumas CU, recordó a Rodero como un innovador.

“En mis cinco años que jugué lo enfrenté (con Pieles Rojas), él como coach, y trabajé bajo sus órdenes en una selección mexicana y su característica era de una disciplina fuerte y militar, además de un coach que generaba grandes atletas, y era un gran estratega y manejaba sistemas, porque fue de los primeros en México que trabajó con una defensa 4-3, cuatro frontales y tres linebackers, cuando usábamos las defensas 50, con un guardia medio, tres tacles y dos linebackers”, recordó Vázquez.

Las habilidades para forjar atletas lo llevaron a trabajar durante alguna época incluso con el Atlante, como preparador físico.