Oswaldo Sánchez se arrepiente de no haber jugado en Europa

El portero de Santos está de fiesta al cumplir cuatro décadas de vida y próximamente 20 años de carrera

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TORREÓN.- Hoy Oswaldo Sánchez cumple 40 años, pero su edad no encaja con el portento físico, la agilidad mental y la rapidez que aún tiene para reaccionar a balones casi imposibles de detener.

Este 2013 es un año especial para Oswaldo, ya que además de estar en su cuarta década de vida, el próximo 30 de octubre celebrará 20 años de trayectoria como jugador profesional.

“Llego por una casualidad, mi padre, que en paz descanse, había jugado con el Güero Real en las fuerzas básicas de Chivas, y el Güero en ese momento era el director de fuerzas básicas del Atlas, ese día mi padre fue a verme al partido, jugamos en el Atlas Chapalita, uno de los clubes de Atlas en Guadalajara, y yo jugaba en un equipo que se llamaba Universidad. Ese día perdimos como cuatro o cinco a cero, porque mi equipo no era tan competente, pero aún así mi padre le pidió una oportunidad al Güero Real y le dijo: ‘Oye, mi hijo es el portero de aquí’ y el Güero le responde: ‘ah mira, qué coincidencia, estamos buscando porteros, dile que venga a probarse para ver cómo le va, y así fue como llegué al Atlas”, recordó.

¿Se acuerda de su debut?

Claro, apenas jugué un minuto, entré de cambio al 44 del segundo tiempo y recuerdo que entré, porque Miguel Fuentes era el portero y se lastimó. Entro yo, mandan el tiro de esquina, se arma el movimiento y gol, nos empatan a uno sin ni siquiera yo tocar el balón.

¿Qué le dijo Marcelo Bielsa?

Estaba en la regadera llorando y Bielsa me dijo: Pichón, no tienes por qué estar triste, vas a ser el mejor portero de México, tú confía en ti y yo te voy a apoyar. Me acuerdo mucho de esas palabras las cuales me alentaron mucho.

¿Qué fue Bielsa para usted?

Marcelo Bielsa es un técnico muy importante en mi carrera, porque siempre confió plenamente en mí. Él me conoció cuando yo jugué un Mundial Sub 20 en Australia 93, él era muy analítico del futbol mundial, y él vio ese Mundial y desde ahí me dijo que le había gustado la manera en la que me desenvolví.

¿Alguna anécdota de su infancia?

Me acuerdo que una vez que me sentía portero, así que rebotaba la pelota en la pared y me aventaba en la cama de mis padres, pero una vez la cama se desbarató toda y me rajé una oreja en un filo de la unión que había antes en las camas, eran como de metal.

¿Quién era su ídolo?

Hugo Sánchez era mi máximo ídolo, porque en ese momento él llegaba al Real Madrid o al Atlético, no recuerdo bien, y siempre era el ídolo de todos los mexicanos. En el aspecto de la portería me gustaba mucho el Zully Ledesma y Zelada.

¿Cómo analiza estos 20 años de carrera?

Hermosa, muy limpia, fundamentada en un gran trabajo que hemos hecho todos los días. Desde que tengo uso de razón he tratado de trabajar al máximo, ahora sigo tratando de trabajar al máximo a pesar de tener 40 años, porque me parece que es la única manera de mantener carreras largas. No hay secretos en esto de la profesión del futbolista, el que trabaja rinde y le va bien, ésa es la realidad.

¿Se siente completo o le faltó algo?

Lo único que me quedó por ahí pendiente fue haber ido al extranjero, pude haber sido el primer portero mexicano que hubiera jugado en Europa, pero por cuestiones personales no acepté, eso es lo que se me queda ahí pendiente, pero no me arrepiento y sólo queda como una anécdota.

¿A qué equipo pudo haber Ido y por qué no se fue?

Al Getafe. Pagaban muy poco la verdad y el futbolista también tiene que ver su parte familiar y hacerse de un patrimonio para que cuando uno se retire, tu familia esté mínimo con lo básico que es educación y comida.

¿Qué Mundial recuerda más?

El que pude protagonizar en 2006 en Alemania, porque fue la consolidación de una carrera respecto a un Mundial, y fue muy importante para mí haber cumplido ese sueño de ser mundialista, serlo en forma protagonista.

¿Qué significa Atlas para usted?

Un gran recuerdo y un amor que tengo muy arraigado, porque ahí me inicié y me dieron grandes oportunidades.

¿América?

Un proceso de formación muy importante en mi vida profesional y personal. Siempre estaré muy agradecido de haber jugado tres años en esa institución, porque maduré muchísimo en todos los aspectos.

¿Chivas?

Es la consolidación de mi carrera, un equipo que de niño yo le iba, mi familia era afín al equipo desde siempre y me sentí muy contento de que mi carrera se haya podido despegar al máximo en ese equipo. Fueron casi ocho años de grandes éxitos individuales y colectivos.

¿Y Santos?

Es la revalidación de mi carrera como futbolista y como persona, porque llegamos aquí cuando el equipo peleaba el descenso, y para mí fue un reto muy importante ser partícipe de esa situación después de venir de campeonar con Chivas. Me siento muy feliz de estar en Torreón y me siento muy lagunero, soy un ranchero lagunero.

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