Abraham Nava contradice a Miguel Herrera

El ex defensa universitario le aclara al Piojo que el Pumas-América es un clásico que va más allá del odio entre aficiones

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CIUDAD DE MÉXICO, 8 de mayo.- El sonreír nunca fue una situación que le agradara a Abraham Nava (Ciudad de México; 1964) en su etapa como jugador y esa característica la mantiene al día de hoy. ¿Cuestión de vanidad? En parte,  y lo acepta abiertamente. Aunque tiene más relación con esa forma de ser que lo encumbró en el futbol.

Recio, rápido, técnicamente un dotado y de espíritu indomable, el ex defensa del Club Universidad, Necaxa, Monterrey, Toros Neza y la Selección Nacional,  mantiene esa firmeza que lo hizo uno de los mejores centrales en su época.  No duda al momento de hablar,  pero también piensa y analiza antes de hacerlo. Es calculador, serio y respetuoso, aun y cuando llegue a escuchar palabras difíciles de digerir, como las que llegó a decir Miguel Herrera hace mes y medio, al asegurar que el Pumas-América “no es un clásico”.

“Realmente lo que dice el señor Herrera no tiene sentido, porque el Pumas-América siempre ha sido un clásico, y se ha vivido así desde que tengo conocimiento, desde que ingresé a Pumas. América siempre ha sido uno de los rivales a ganar”, comentó a Excélsior.

Nava vivió dos finales entre Águilas y Pumas en las temporadas 1987-88 y

1990-91, las cuales solidificaron la animadversión entre ambas instituciones. De clásicos capitalinos sabe mucho. Es una voz realmente autorizada.

“En la primera final hubo varios factores que afectaron y en la segunda, que ganamos, era un equipo mucho más completo, que trabajaba muy bien en la táctica”, recordó.

¿El Pumas de la 90-91 es

el mejor de la historia?

Cada final y cada equipo campeón es especial. A nosotros nos tocó un equipo bastante balanceado que tenía muchísimas variantes, un equipo muy técnico con muy buenos jugadores jóvenes y algunos veteranos como Juan Carlos Vera, Ricardo Ferretti y yo.

¿Miguel Mejía Barón fue quien armó al grupo?

Hay que darle todo el mérito a Miguel. Antes de la final nos regaló una carita con el puma, nos agradeció y fue algo muy emotivo, muy padre. Él manejó bastante bien al grupo y lo consolidó con el título.

¿Cómo se da el Tucazo?

Habíamos practicado muchas jugadas, en algunas yo se la movía y él le pegaba y metía gol. Vio que Adrián Chávez no estaba bien colocado, me dijo ‘no la toques, sólo muévete’, y así fue. Afortunadamente la metió donde él quería.

Usted baila tras el gol

Es parte de la historia, así festejamos luego las anotaciones de los compañeros.

¿Fue de revancha?

Puede ser; en parte por lo que pasó con Carlos Miloc, que nos empezó a decir a España y a mí algunas cosas, pero ese es el fervor de las finales.

¿Ya se odiaba al América?

Odiar, tal cual refiere la palabra no. Son juegos que las instituciones y los jugadores quieren ganar a como dé lugar, con juegos muy atractivos y más en las finales. Eliminar al América en esas etapas llenaba de satisfacción a todos.

Escudero de Torres Servín

Nava fue compañero y campeón junto a Antonio Torres Servín y bajo ese antecedente habla del ahora técnico felino.

Para él fue un gran acierto que Alberto García Aspe regresara la vista a casa, que siempre le ha funcionado al club,  y más porque le dio la oportunidad a un tipo trabajador y preparado.

“Toñito lo está haciendo bastante bien y es una muestra más de que cuando se le da la oportunidad a gente joven que se ha preparado no necesitas traer gente de afuera, porque no sabes qué va a pasar. Errar es de humanos y recapacitar también”, aseguró.

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