Turn off the sun: revisan violencia en las fronteras

La Fundación/Colección Jumex inaugura mañana una exposición en el ASU Art Museum de Phoenix, Arizona

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CIUDAD DE MÉXICO, 21 de marzo.- Hablar de violencia, criminalidad y descomposición social en la frontera norte de México es referir también a las líneas divisorias de otros países o continentes; como la que separa África y Europa, o Perú y Colombia.

Por ello cuando el curador Michel Blancsubé propuso la exposición Turn off the sun. Selecciones de la Colección Jumex para el ASU Art Museum en Phoenix, Arizona, que se inaugura mañana, planteó la revisión de contextos globales que sirvan de pretexto para una reflexión local.

Con una treintena de piezas de la Colección/Fundación Jumex, la muestra pone sobre la mesa de análisis temas como la iconografía del narcotráfico, la explotación laboral, la criminalidad de la frontera y el uso de las armas de alto calibre a partir de hechos históricos que no ocurren precisamente en México.

“Sería muy obvio revisar el tema de frontera entre México y Estados Unidos, y me parece que a veces la gente reflexiona más si le presentamos ejemplos de otras situaciones, de otros contextos, por ejemplo de lo que sucede entre África y Europa”, comentó Blancsubé en entrevista.

Bajo esta premisa, las piezas de Doug Aitken, Alejandro Almanza Pereda, Francis Alÿs, Iñaki Bonillas, Miguel Calderón, Raúl Cárdenas, Lawrence Carroll, Dan Graham, Eduardo Sarabia y Santiago Sierra, entre otros, se caracterizan por abordar problemáticas disímiles, pero que en conjunto proponen una monografía del entorno social fronterizo.

Desde lo extremoso del panorama político, el impacto físico de la frontera, el trabajo no remunerado hasta las intersecciones con el arte contemporáneo internacional, precisó Blancsubé, quien realizó la curaduría en colaboración con Heather Sealy Lineberry, curadora en jefe y directora asociada del ASU Art Museum; y Julio César Morales, también curador del museo.

“Es obra de artistas que cargan con una conciencia muy específica sobre lo que sucede, y exponen sus preocupación a través de sus creaciones. Creo que lo que unifica estas piezas es su alto nivel de conciencia y reflexión”, apuntó el curador.

Es el caso de obras como la de Santiago Sierra titulada 300 huecos; una serie de tres fotografías y un video en la que refiere a los migrantes africanos que cruzan la frontera de Europa en busca de oportunidades de vida pero su travesía, en su mayoría, termina con la muerte.

En esa situación, si bien se desarrolla en África, las semejanzas con la frontera México-Estados Unidos son mayores cuando se revisan las cifras de migrantes mexicanos muertos en el intento de cruzar la línea.

Esta pieza establece un diálogo con la de Francis Alÿs, Cuando la fe mueve montañas, que refiere una masacre en Lima, Perú, con un saldo de 500 jóvenes asesinados. En las imágenes y video se observa a estudiantes formados en una fila junto a una duna de 500 metros de diámetro que trasladaron con palas a una distancia de diez centímetros de su lugar original; la pieza se presentó en la Bienal de Arte Iberoamericano de Lima 2002.

Con referencias más cercanas es la serie de 13 objetos de talavera a cargo de Eduardo Sarabia, en los que plasmó la iconografía del narcotráfico. Son jarrones o platos típicos de la cerámica de Puebla que exponen armas de alto calibre, plantas de mariguana y personajes propios del crimen organizado.

“Están empacadas en cajas de cartón que traen simbologías de otros productos como jabón o comida para que cuando pasen la frontera parezca que son otras cosas, es un juego con el tema del contrabando en la frontera. En el museo se exhiben junto a una colección de cerámica clásica que se irrumpe con las piezas de Sarabia”, detalló.

Blancsubé dijo que al final la muestra provoca un pensamiento reflexivo entre los espectadores que viven en un entorno caótico por su cercanía a la frontera. “Es una revisión de nuestra historia”, concluyó.

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