Paolo Gabriele no es el único 'cuervo'
Los llamados 'cuervos' son aquellas personas que extraen documentos reservados para entregárselos a algún periodista.
MILÁN, 8 de marzo.— “La renuncia del Papa Benedicto XVI fue un reto a la Iglesia católica y a la misma Curia para hacer una Iglesia libre, fuerte y transparente, libre de intereses privados, y también de algunos cardenales; que estuviera libre del jaque de la mala gestión que ha caracterizado a algunas operaciones del IOR (Instituto para las Obras de la Religión)”.
Con estas palabras, los cuervos del Vaticano calificaron los últimos hechos en la Santa Sede que comenzaron con la fuga de información, que dio origen al ya célebre VatiLeaks, y terminó con la renuncia del Sumo Pontífice.
Los llamados cuervos son aquellas personas que extraen documentos reservados para entregárselos a algún periodista.
En entrevista que otorgaron al periodista Marco Ansaldo y que ayer fue publicada por el diario República, los cuervos aseguraron que llegó el momento de hablar de nuevo, justo cuando los cardenales se aprestan a entrar al próximo cónclave donde elegirán al sucesor de Benedicto XVI.
“Paolo Gabriele no es el único cuervo del Vaticano, habemos tantos, más de 20 personas, hombres y mujeres; laicos, católicos y prelados y si hicimos salir documentos del apartamento del Papa, con la ayuda de Paolo Gabriele, fue para cumplir una operación de transparencia en la Iglesia. Ahora, después de la renuncia de Benedicto XVI al pontificado y a la vigilia del cónclave, el caso VatiLeaks continúa siendo blanco y para nosotros llegó el momento de hablar de nuevo.”
Ansaldo narra que con una de las personas que habla (sin especificar más) es creyente y fiel a la Iglesia, que además conoce perfectamente la maquinaria vaticana, a sus protagonistas y si fuera poco, entiende muy bien las finanzas de la Santa Sede.
Mucho tiempo, los cuervos, de quien por supuesto no existen nombres ni detalles, eran identificados como “la fuente María”. Paolo Gabriele fue mucho tiempo parte de ese grupo
y no tenía rostro.
“Ya no hay Papa que defender o verdades que se requieran hacer emerger. Todo se encuentra en el reporte secreto compilado por los tres cardenales ancianos (Julián Herranz, Jozef Tomko y Salvatore Di Giorgi).”
“Los documentos que salieron a la luz pública trajeron una atmósfera de todos contra todos en la Curia, así el Papa quería saber qué sucedía y si la estrategia de las personas que habían utilizado a su mayordomo era parte de algo mucho más grande.”
El cuervo aseguró que Benedicto XVI confiaba mucho en los trabajos de transparencia que estaba llevando a cabo Ettore Gotti Tedeschi al interior del IOR y que cuando comenzaron a surgir los problemas él mismo quiso saber las razones. Como las respuestas fueron insatisfactorias, su reacción fue la de abrir una comisión de investigación para que se explicaran los motivos.
El cuervo explicó que una serie de personas comenzaron a intercambiar información durante el periodo que monseñor Carlo María Viganó estaba en el Gobernatorado del Vaticano para transparentar y sanar las finanzas de la Santa Sede.
“La operación de Viganó fue obstaculizada porque fue considerada dañina a determinados equilibrios internos de los institutos sujetos a verificación...”
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