CIUDAD DE MÉXICO. Los turistas podrían estar propagando el virus que causa el covid-19 a los gorilas de montaña salvajes al hacerse selfies con ellos, sin tomar las precauciones necesarias. En febrero pasado, investigadores de la Universidad de Oxford Brookes, en Reino Unido, examinaron casi mil publicaciones de Instagram y encontraron que la mayoría de los turistas, sin portar cubrebocas, estaban lo suficientemente cerca de los animales, lo que permite la transmisión de virus y enfermedades. Al examinar las fotos de personas que visitan gorilas de montaña en África oriental, el autor principal y exalumno de Conservación de primates de la Universidad de Oxford Brookes, Gaspard Van Hamme, adviertió de que "el riesgo de transmisión de enfermedades entre visitantes y gorilas es muy preocupante". En enero de 2021, los gorilas cautivos en el zoológico de San Diego dieron positivo por SARS-CoV-2, lo que proporciona evidencia de que la pandemia actual tiene el potencial de afectar también a los grandes simios. Las fotos de los turistas examinadas para esta investigación encontraron que las personas estaban lo suficientemente cerca de los animales como para que la transmisión de enfermedades fuera posible. La doctora Magdalena Svensson, profesora de antropología biológica en la Universidad de Oxford Brookes, agregó que en las fotos que analizaron se encontró que los turistas que visitan gorilas "rara vez usaban máscaras faciales y eso conlleva un potencial de transmisión de enfermedades entre las personas y los gorilas que visitan". Los gorilas de montaña son endémicos de la región de África Oriental. Están presentes en la República Democrática del Congo (Parque Nacional Virunga), Uganda (Parque Nacional Impenetrable de Bwindi y Parque Nacional Mgahinga Gorilla) y Ruanda (Parque Nacional de los Volcanes). En las últimas décadas, estas poblaciones han sufrido los efectos nocivos de las actividades humanas, pero en años más recientes el número de gorilas ha comenzado a aumentar y ahora se estima que hay mil 63 individuos. Gladys Kalema-Zikusoka, de Conservation Through Public Health, en Uganda, resalta que "esta investigación proporciona una perspectiva valiosa sobre cuánto están dispuestos los turistas a compartir sus encuentros demasiado cercanos con los gorilas de montaña a través de Instagram, lo que crea expectativas para los futuros turistas". El senderismo es un importante apoyo financiero para la conservación del gorila de montaña. Pero un gran número de visitantes puede afectar la vida silvestre y el medio ambiente. Las pautas para mitigarlos incluyen mantener una distancia mínima de 7 metros entre los visitantes y los gorilas, pero el estudio de Oxford Brookes muestra que estas pautas no se siguen ni se hacen cumplir adecuadamente. Russell A. Mittermeier, presidente del Grupo de Especialistas en Primates de la CSE / UICN, que no participó en el estudio, comenta que "se ha hecho evidente en los últimos años que los estudios de la propagación de enfermedades antroponóticas y zoonóticas son cruciales para el campo de los primates conservación". "Teniendo esto en cuenta, es muy emocionante ver la nueva investigación sobre este tema que surge del Grupo de Conservación de Primates de la Universidad de Oxford Brookes", indica. A su juicio, "si bien este estudio se centró en una especie, el gorila de montaña, las lecciones aprendidas también son aplicables a muchas otras especies de primates que están entrando cada vez más en contacto con la gente". "Esta línea de investigación sin duda será más importante en el futuro", resalta. En el año 2020, Johannes Refisch, coordinador del programa de las Naciones Unidas que dirige la Alianza para la Supervivencia de los Grandes Simios, alertó que dicha especie sería susceptible al covid-19 por lo que se debe evitar que se infecten. En la página de la ONU Programa para el Medio Ambiente, Refisch detalló que el SARS-CoV-2 se sumaría a otros desafíos que enfrentan los grandes simios como lo son la pérdida de su hábitat, la caza ilegal, así como otras enfermedades La tos de los gorilas del Zoológico del Safari Park de San Diego fueron el primer aviso. Pronto se confirmó lo que muchos temían: Un grupo de gorilas fueron los primeros simios que dieron positivo en pruebas del coronavirus. En todo el mundo, científicos y veterinarios se afanan por proteger a los animales del covid-19, usando a menudo los mismos métodos empleados con los humanos: Distanciamiento social, revisiones médicas y, en algunos animales de zoológicos, una vacuna. Karen, una orangutana de 28 años, es el primer simio del mundo que recibió una vacuna contra el coronavirus, el 26 de enero, en el Zoológico de San Diego. Karen recibió dos dosis de la vacuna de Zoetis, un laboratorio de Nueva Jersey enfocado en medicinas para animales, y no ha tenido reacciones adversas. Desde entones fueron vacunados otros nueve primates y cuatro más recibieron la primera dosis este mes y esperan la segunda en abril. Se cree que fueron contagiados por un empleado que había contraído el virus pero no tenía síntomas. Siete gorilas se recuperaron sin haber tenido síntomas fuertes, pero el octavo, de edad avanzada, sufrió una neumonía, causada probablemente por el virus, y problemas cardíacos. Le dieron antibióticos y medicinas para el corazón, y recibió anticuerpos para evitar que el virus infectase las células. Unas tres docenas de zoológicos de todo el mundo están comprando la vacuna de Zoetis, que genera fuertes respuestas inmunológicas en determinadas especies. Zoetis consiguió un permiso del Departamento de Agricultura para ensayar la vacuna en el Zoológico de San Diego y espera ahora la autorización para ofrecer la vacuna a otros zoológicos. Los científicos creen que el coronavirus se originó en unos murciélagos y luego pasó a los humanos. Ahora muchos investigadores temen que los humanos puedan contagiar a otras especies susceptibles. Los grandes simios, como los gorilas, que comparten el 98% de su ADN con los humanos, son especialmente susceptibles, lo mismo que los felinos. Hasta ahora se han confirmados contagios en gorilas, tigres y leones de zoológicos, en gatos y perros domésticos, visones de criaderos y al menos un visón silvestre, en Utah. Los científicos comprobaron asimismo que los hurones, los perros mapaches y los ciervos de cola blanca son susceptibles, y que los cerdos y el ganado vacuno no. Otra inquietud es la posibilidad de que el virus contagie a otras especies y produzca nuevas variantes, lo que complicaría los esfuerzos por contener la pandemia. En Dinamarca, los empleados de un criadero de visones infectaron accidentalmente a los animales. Al esparcirse el virus, comenzó a mutar y los empleados se contagiaron de una nueva variante. Ante esto, el gobierno ordenó matar a millones de visones. Muchas medidas para evitar el contagio con animales son conocidas: tapabocas, equipo desinfectado, revisiones médicas periódicas y distanciamiento físico. Desde el brote, el Zoológico de San Diego instaló más ventiladores en las áreas cerradas de los primates para mejorar la circulación del aire. El personal usa dos tapabocas y caretas, y limita el tiempo que pasa bajo techo con los animales. Hay sólo mil gorilas de montaña libres en el mundo. jcp