Niños migrantes

Para la Agencia de Aduana y Protección Fronteriza de Estados Unidos, la cifra de estos pequeños detenidos asciende a 47 mil.

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Yuriria Sierra 27/06/2014 01:57
Niños migrantes

Lautaro Morales fue encontrado en una localidad de Texas. Tiene poco más de tres años y es guatemalteco. En el pecho tenía escrito con un plumón un número telefónico y el nombre de su hermano radicado en Chicago. Según la investigación que han realizado las autoridades estadunidenses, fue su padre quien escribió aquellos datos sobre él, para enviarlo al encuentro con su hermano después de pagarle mil dólares a un pollero para que lo cruzara “al otro lado” de la frontera y lo abandonara en un centro de detención. Ese era su plan: que al llegar a aquellas oficinas se comunicaran con el hermano para entregárselo. Pero nadie sabe si el hermano existe; el número telefónico anotado no existe. Una tía suya fue por él y deberá presentarse en unos días ante una corte estadunidense para definir la situación migratoria del menor; de lo contrario, la buscarán y la expulsarán del país.

Vaya historia. Tristemente, la de Lautaro es una de las más de 34 mil que se han generado en las fronteras de nuestro país con Estados Unidos. Ese es el número de niños que llegan solos a territorio estadunidense, según cifras de la Administración para Niños y Familias Kenneth Wolfe. Aunque para la Agencia de Aduana y Protección Fronteriza de Estados Unidos la cifra de niños migrantes detenidos asciende a 47 mil. Casi todos enfrentan o han enfrentado juicios para definir su situación migratoria, pero todos pasan por refugios temporales que, evidentemente, quedan rebasados a su capacidad operativa y para la resolución de los casos.

Hace un par de días, Gabriela Cuevas, la presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores en el Senado, habló también de la situación de estos niños: “Es preocupante esta situación y más preocupante la cifra de cómo se ha incrementado. Sólo en los primeros cuatro meses de este año fueron repatriados seis mil niños; de ellos, cinco mil viajaban solos...”. Y es que, además, detalló que Estados Unidos gasta lo mismo deportando migrantes que capacitando a maestros de educación básica: 2.8 billones de dólares.

Más de 72 mil niños mexicanos han sido deportados en los últimos cinco años. A esa cifra habrá que sumarle la cantidad que corresponde de niños latinoamericanos que no son mexicanos, para que entendamos la dimensión del problema.

Son niños alejados de sus familias que en el mejor —y menor— de los casos sí se encuentran con ellas; en su mayoría terminan en casas de familiares o deportados a su país con futuro incierto.

La conferencia de Gabriela Cuevas se debió a que desde el Congreso se busca que la SRE exponga cuáles son los protocolos que se siguen para casos de niños o adolescentes menores de 18 años que viajan solos. Algo que parecería inconcebible, pero que, como vemos, sucede, y cada vez con más frecuencia. También desde el Congreso se busca modificar las leyes migratorias para que los niños  (y adultos migrantes extranjeros) reciban visa de visitante en nuestro país “por razones humanitarias”, para dar mayor oportunidad de definir una situación migratoria que no los condene únicamente a la deportación.

Esto, sumado a lo que escribimos hace un par de días con respecto a las tribulaciones de los migrantes encontrados en fosas, ya en ambos lados de nuestra frontera norte, nos pinta de manera más amplia, aunque también más triste, la problemática migratoria.

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