Triste Día del Maestro

Lamentablemente existen piezas dentro de la nómina magisterial que están muy lejos de ser ejemplos e inspiración para sus alumnos.

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Yuriria Sierra 15/05/2014 00:57
Triste Día del Maestro

Desde hace varios años, cada que llega el Día del Maestro, esta celebración viene agridulce. Si no es por las manifestaciones, es por la mala calidad educativa que nos ubica en los últimos lugares de los rankings que se realizan en el mundo. Tristísima realidad para un país tan hambriento de ideas que lleven a un mejor entendimiento de su realidad y, con ello, a un mejor y más rápido progreso. Hoy de nuevo es 15 de mayo. Por supuesto que felicitamos a todos aquellos que nacen y se dedican a una de las más nobles profesiones que existen que, por fortuna, son muchos. Lamentablemente existen piezas dentro de la nómina magisterial que están muy lejos de ser ejemplos e inspiración para sus alumnos.

Los terribles datos los publicó ayer el Instituto Mexicano para la Competitividad, tras un un cotejo que realizaron entre números de los censos y los documentos donde se anotan los salarios y sus conceptos del último trimestre de 2013, encontraron números que, de lo interesante, pasan a lo deprimente:

Setenta maestros reciben un salario de más de 193 mil 458 pesos al mes, más del salario que recibe Enrique Peña Nieto. Un profesor que dice trabajar en la Subdirección de Política Salarial y Relaciones Laborales en Oaxaca, que responde al nombre, según se anota en los documentos, de A. Ramírez Z., recibió entre octubre y diciembre de 2013 un salario mensual de 603 mil 96 pesos y cuarenta centavos. Lo ostentan como profesor investigador titular de enseñanza superior, cargo muy extraño si hablamos de una nómina en un estado donde el sistema educativo está tan lastimado. También aparecieron los lupitos, llamados así porque en las nóminas del estado del Hidalgo, cerca de mil 440 maestros tienen anotada como fecha de nacimiento el 12 de diciembre de 1912, es decir, que los hijos de Matusalem o éste, reproducido tantas veces, ha rebasado ya el centenario de edad y están activos, dando clases.

¿Escuelas fantasma? ¡Claro! 24 mil 230 nóminas asociadas a códigos de centros de estudios que no existen, que no están registradas en los censos. Mil 906 códigos en total, de los cuales 812 están en Guanajuato. Esto es, son escuelas que no tienen nada: ni aulas ni patios ni puertas ni alumnos ni maestros, sólo una nómina que cada mes cuesta 343 millones de pesos. Existen también 536 telesecundarias que operan sin energía eléctrica, viviendo en la paradoja y cuyo presupuesto se va al limbo. Y una escuela preescolar en Guerrero que opera con una nómina mensual de 85 mil 533 pesos con noventa centavos, escuela en la que sólo hay un alumno y dos personas laborando. El alumno más caro del país; mejor deberían mandarlo estudiar al extranjero...

¿Quién debe responder por esto? Dado que los fondos vienen de una partida que asigna el gobierno federal, debe ser entonces la Secretaría de Educación Pública para que se aclare de dónde, cómo y quién autoriza estos pagos. Pagos que vienen, por supuesto, del dinero de todos los mexicanos como contribuyentes.

Otra tragedia educativa para el país, tal vez la más atroz de todas. Mientras año con año miles de maestros luchan por un mejor salario, ayer mismo se les anunció un aumento; mientras que otros dan en verdad su vida por la enseñanza, otros cuantos —y no sabemos quiénes— gozan de salarios estratosféricos. Dedicados a llenar sus bolsillos con dinero que puede ser la diferencia para aquellas escuelas que operan bajo condiciones extremas, para aquellos alumnos que deben compartir un libro entre varios, para quienes caminan kilómetros para llegar a un salón de clases. Esos ladrones, ¿qué se habrán regalado por el Día del Maestro?

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