¿Guerra Fría?

Estados Unidos y Rusia están hoy, por primera vez, en un momento que mucho los acerca a aquella época...

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Yuriria Sierra 07/03/2014 01:36
¿Guerra Fría?

Aquel enfrentamiento entre Estados Unidos y la entonces Unión Soviética, que conocemos como Guerra Fría, se había superado. La desaparición de la URSS, en 1991, provocó que la relación entre ambos países fuera tan cordial, que hasta Mijaíl Gorbachov, quien fuera presidente justo en el momento de la Perestroika, apareciera junto a su nieta en un comercial de una de las cadenas de comida rápida, de esas a las que cualquier socialista —de hueso colorado—  se negaría a entrar, por ser representante del capitalismo —y tal vez, en su utopía, peor aún, del capitalismo yankee—, como lo es Pizza Hut. Aquel enfrentamiento entre ambos países, que incluso está plasmado en la industria del cine estadunidense de aquellos años (porque siempre los enemigos de los héroes de películas de acción son de nacionalidad del país con quien se tienen diferencias en ese momento), se fue resolviendo una vez que se concretó la disolución de la Unión Soviética.

Y pasaron años, varios, la relación Rusia-Estados Unidos no había tenido desde entonces mayores problemas, pero, actualmente, pensaríamos de nuevo en un estado de tensión entre ambos.

La guerra civil que se inició en Siria, consecuencia clara de la llamada “Primavera Árabe”, de nuevo los enfrenta. La protección del gobierno ruso para evitar la intervención del gobierno de Barack Obama empezó a estirar la liga diplomática entre ambos países. A Estados Unidos no le gusta que cuestionen las posturas que toma ante acontecimientos internacionales, sean o no de su incumbencia. El gobierno de Vladimir Putin, que para cuando empezó esta diferencia aún no tenía una imagen tan golpeada y polémica en el mundo, comenzó a hacerlo.

Luego vino Edward Snowden, quien acaparó la atención mundial. Con él, una solicitud de asilo a Vladimir Putin, quien condicionó el otorgamiento si y sólo si Snowden dejaba de publicar aquellos “secretos” diplomáticos que dejaban mal al gobierno de los Estados Unidos.  Finalmente, el exagente de la CIA consiguió quedarse en territorio ruso luego de huir de Hong Kong. Estados Unidos y Rusia tuvieron roces cada vez más fuertes.

Al caso Snowden, se le suma ahora lo que ocurre en Ucrania, uno de los territorios que se convirtieron en Estado tras las desaparición de la Unión Soviética. Hoy, lo sabemos, es un territorio hundido en una crisis política y social. Rusia acusa de “golpe de Estado” la destitución de Víktor Yanukóvich; Estados Unidos ha hecho llamados a Rusia para frenar su intervención, en los que también la acusa de querer invadir dicho territorio. Las amenazas que ha hecho el gobierno estadunidense plantean “consecuencias” para el gobierno ruso si éste no deja de “entrometerse” con acciones que justifica en la protección de sus ciudadanos.

La liga diplomática entre ambos se está estirando. Lamentablemente, el gobierno ruso no está en su mejor momento. La imagen de Vladimir Putin a escala internacional está demasiado golpeada. Un nuevo enfrentamiento con Estados Unidos —y los aliados que podría tener— lo colocaría en desventaja, porque quienes podrían hacerle segunda a los rusos —países del Oriente Medio o incluso Venezuela— están también en medio de crisis políticas y sociales que los debilitan. Y aunque no podemos decir que hay un resurgimiento de aquella guerra que terminó en 1991, Estados Unidos y Rusia están hoy, por primera vez, en un momento que mucho los acerca a aquella época.

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