El radio de Marie Curie

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Víctor M Tolosa 11/04/2014 00:00
El radio de Marie Curie

Hace unos días recibí un correo electrónico del publirrelacionista Fausto Castaño, que me decía que había leído, en una de mis columnas, que el teatro era uno de los espectáculos que más me gustaban, aparte del cine, y me hizo la invitación para que fuera a ver la obra El radio de Marie Curie, en el Teatro Universum del Centro Cultural Universitario.

De inmediato le respondí, diciéndole que con gusto aceptaba la invitación a ver esta puesta y pensé: ¡Cómo hay teatro en México! Pero no sólo el convencional, sino que en diferentes recintos de la ciudad se realizan obras de gran calidad y con un enorme profesionalismo, y pocas veces volteamos a ver esos espectáculos. Me fui a ver esta obra y me dejó con el ojo cuadrado. Llegué al teatro y me encontré con Fausto, quien me introdujo en el recinto y me quedé impresionado al encontrarme con un lugar de primera, bien cuidado, buenas, modernas y cómodas butacas, aparte del aire acondicionado, que se agradece en estos tiempos tan calurosos, y todo por 80 pesos. Se me hizo algo único, aparte de que me dio gusto ver el teatro medio lleno, con un público totalmente familiar.

Después de esa primera impresión, vino la tercera llamada y el lugar quedó a oscuras y apareció en una pantalla un video en el que se ve a François Mitterrand, en ese tiempo presidente de Francia, y muchas figuras reunidas en una ceremonia, en donde se ve el traslado de los restos de Pierre y Marie Curie, al “Panteón”, en donde yacen los Personajes Ilustres de Francia.

Tras el video se enciende una luz tenue dirigida a la actriz Claudia Lobo, quien da vida a Marie Curie, hablando un poco molesta por el traslado de sus restos y el de su esposo, cuando estaban mejor en la campiña; de ahí se desata el monólogo en donde narra su vida completa, los problemas de la ciudad polaca de Varsovia, la cual estaba bajo el Zar de Rusia, violenta, y en donde la mujer no era tomada en cuenta para nada.

Claudia nos transporta a la vida de esta gran mujer, desde que vivía con sus padres y hermanos, la pérdida de su madre, la influencia de su padre por el estudio y su viaje a París, donde realizó sus estudios e investigaciones, el descubrimiento del polonio y el radio, lo que la hizo merecedora de dos premios Nobel. Pero eso no es todo, la actriz se hace acompañar de una técnica única, llamada “cineamano”, la cual es ejecutada con gran maestría, ahora sí que por la mano de Arturo López Pío, quien a través de un retroproyector exhibe toda clase de imágenes similares al texto que narra Claudia. Arturo me explicó que esta forma de animación en tiempo real lo hace con sus manos y arena, algo impresionante que nunca había visto y que le da mucha vida a la puesta.

Es importante voltear a lo que se hace en los diferentes recintos teatrales, porque donde menos esperamos nos encontramos con trabajos sorprendentes, como el monólogo El Radio de Marie Curie, que se presenta todos los sábados y domingos en Universum. Vale la pena ver esta obra. Gracias, Claudia, Fausto y todo el equipo.

Y ya que andamos hablando de buenas noticias, me dio mucho gusto que, finalmente, y después de casi dos años de no verse y de tantos dimes y diretes, Thalía fue y abrazó, una vez más, a su abuelita Eva Mange. Los demás borlotes de dinero y esas cosas son problemas de familia y espero que ahora sí los trapitos sucios los laven en casa.

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