Caiga quien caiga

El uso indiscriminado de frases trilladas en los discursos es una de las muchas razones por las que la gente no cree en los políticos.

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Vianey Esquinca 30/03/2014 00:45
Caiga quien caiga

En el argot de la política nacional, hay frases que de tanto utilizarse se han prostituido. Cada vez que hay un escándalo de corrupción que involucra a figuras públicas, el procurador o comisionado en turno sale presuroso a decir: “Se investigará a fondo y se llegará a las últimas consecuencias, caiga quien caiga”. Lamentablemente, nunca caen peces gordos, si acaso uno que otro charalito.

También la expresión “se castigará con todo el peso de la ley” suele mencionarse a la menor provocación, aun cuando se ha demostrado que la justicia mexicana es de peso ligero.

Otra frase reiterativa y hueca es la que usan los candidatos de cualquier tipo de campaña: “No caeré en provocaciones ni descalificaciones, mi campaña será propositiva y de ideas”.

Por supuesto, los candidatos del PAN por la dirigencia nacional de ese partido, Gustavo Madero y Ernesto Cordero, no se quedaron atrás y ambos ofrecieron lo mismo al arrancar sus respectivas campañas. Sin embargo, están en una lucha máscara contra cabellera o, mejor dicho, barba contra dentadura. No hay técnicos, los dos son muy rudos, rudísimos, y están dispuestos a mandar a la lona al otro usando sus mejores llaves.

Digan lo que digan, el perico donde quiera es verde y los panistas donde quiera muerden. A unos días de iniciada la campaña, el equipo del chihuahuense  anunció que presentará una queja contra Cordero por la “campaña negra” contra el exdirigente nacional. Según explicaron, hay un video de denostación circulando por internet.

Ese video, al que se refieren los maderistas, hace burla de que tanto el presidente municipal de Puebla, Antonio Gali, como una maestra de ceremonias presentan a Madero como presidente del PRI. Sin embargo, irónicamente, esas pifias no se comparan con el lapsus que tuvo el propio candidato Cordero cuando ante cientos de militantes y simpatizantes de Mérida, Yucatán, dijo convencido: “Yo quiero ser presidente del PRI...”, para al día siguiente rectificar y decir que ni lo mandara Dios.

Por supuesto eso no se quedó ahí, este fin de semana, Madero demostró que él no se quedaría de brazos cruzados. Aun cuando se dijo que ninguno de los dos asistiría a la XXII Asamblea Nacional Ordinaria de Acción Nacional, el exdirigente del PAN sí fue, provocando la ira del exsenador, quien lamentó que la palabra de su contrincante no tuviera valor.

Otra socorrida frase es, como se ha evidenciado en este espacio, “no se va a politizar”. La senadora priista Arely Gómez la dijo cuando fue nombrada presidenta de la Comisión Especial de Oceanografía, cargo en el que, por cierto, duró muy poco. De repente, le llegó la iluminación y se acordó que Martín Díaz Álvarez, quien está involucrado en el escándalo de corrupción de esta empresa, era su pariente en cuarto grado. Antes no se dio cuenta, no lo había leído en los periódicos, lo hizo hasta que le llegó un soplo divino de que se lo iban a echar en cara.

En caso de que la inseguridad se presente en algún estado, salen frases como: “La violencia se ha incrementado porque hay un reacomodo de cárteles” o “es que estamos colindantes con Michoacán/Tamaulipas o cualquier estado cercano”. Nunca es porque hay una policía corrupta e ineficiente, tampoco porque durante meses se quiso tapar el sol con el dedo, negando el fenómeno. Siempre son factores externos los que provocan la violencia.

También es muy común escuchar eso de: “Aquí no operan cárteles”. Enunciado que se mantiene hasta que la realidad alcanza la ficción y, entonces, se tiene que pedir ayuda federal.

En el mundo legislativo también existen las frases de cajón que nunca faltan en los discursos de los legisladores. Siempre que inicia un debate, todos los participantes convocan a llevarlo a cabo “con altura de miras”. Cuando se trata de aprobar reforma, éstas siempre son “de gran calado”.

El uso indiscriminado de frases trilladas en los discursos es una de las muchas razones por las que la gente no cree en los políticos. Es momento de tener un poco de creatividad e inventar expresiones de nueva generación.

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