Mutilación genital femenina

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Raymundo Canales de la Fuente 18/05/2014 00:00
Mutilación genital femenina

Todas las manifestaciones culturales, en principio, merecen absoluto respeto, hablando de la cultura en el sentido más amplio del término, donde se incluyen las costumbres, el vestido, la comida, el estilo de establecer relaciones sociales, las manifestaciones artísticas, las diversas formas de comunicación, pero como en muchas actividades humanas, dicho respeto tiene límites y la definición de los mismos está en relación con los derechos individuales más elementales. Todas las personas tenemos derecho a la comida, a la salud, a la vivienda, a establecer relaciones personales en los términos que cada uno decida, a la educación y por supuesto a la integridad de su cuerpo. La llamada mutilación genital femenina es una intervención quirúrgica que se efectúa de forma “casera”, es decir fuera del ambiente médico, utilizando casi siempre una navaja de rasurar para extirpar parte o el total de los genitales externos de una niña prepúber, por supuesto sin anestesia. Se han descrito tres tipos principales de dicha intervención, el primero consiste solamente en la extirpación total o parcial del clítoris, el segundo tipo involucra al clítoris y a los labios menores, en ocasiones parte de los mayores, y en el último adicionalmente se suturan ambos lados de los genitales dejando un pequeño orificio para permitir la salida de orina y del flujo menstrual. Por supuesto es de señalarse el inenarrable sufrimiento de cualquier inocente niñita sometida a semejante acto de barbarie, que además en ocasiones las conduce a la muerte por hemorragia o infección dadas las condiciones extremas de insalubridad y carencia de todo cuidado médico; que en caso de sobrevivir la conduce a vivir una vida privada del placer sexual más elemental, frecuentemente asociada a problemas sanitarios mayores y a dolores crónicos intratables. Pareciera una realidad exótica, pero al leer en el reporte de la Organización Mundial de la Salud que existen hoy en el mundo cerca de 140 millones de mujeres y niñas sufriendo las consecuencias de la citada intervención podemos sentir escalofríos. La mayor parte de las afectadas viven en el África Central, algunos países del Oriente Medio y de Asia. Con frecuencia se ha documentado que subyacen argumentos (medio idiotas) como garantizar que la mujer no sostenga relaciones sexuales “ilícitas” o inaceptables para determinadas culturas o religiones, antes del matrimonio. Por supuesto hay muchos documentos firmados por agencias internacionales como la OMS o el Fondo de Población de las Naciones Unidas manifestándose en contra de esta práctica e invitando a los países a terminar con ella, que además dado el flujo migratorio del orbe, parece haberse extendido en los últimos años; de hecho existe un reporte hoy de niñas en riesgo dentro de Estados Unidos. Por supuesto los gobiernos tienen un papel fundamental para prohibir y sancionar explícitamente la práctica, pero creo que también los líderes religiosos del mundo tienen la obligación de manifestarse enfáticamente en contra, explicitando sanciones dentro de su ámbito para terminar con el inaceptable abuso. Por lo pronto existe también una manifestación ciudadana para levantar la voz: http://www.change.org/en-GB/petitions/fgm-abolitionists-internationally-...

 

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