Repatriar científicos

Para nadie es un secreto un fenómeno que también afecta a nuestro país: la “fuga de cerebros".

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Raymundo Canales de la Fuente 03/05/2014 23:49
Repatriar científicos

Es un hecho demostrable que México posee entre sus activos una comunidad científica de nivel internacional, de elevadísimas capacidades y que participa activamente en la generación de conocimiento. Por supuesto es mucho más pequeña de lo que debería, acorde a nuestro nivel de desarrollo; nos falta invertir cantidades mucho más importantes de recursos prácticamente en todas las áreas de la ciencia, con el objetivo de obtener resultados económicos e industriales razonables. Para nadie es un secreto un fenómeno que también afecta a nuestra ciencia, por desgracia frecuente, y que la prensa ha llamado la “fuga de cerebros”, refiriéndose a una cantidad importante de jóvenes recién egresados  con maestrías y doctorados en áreas científicas, a los que economías fuertes les ofrecen trabajo en condiciones mucho mejores y con los medios para realizar su labor. Es una de las peores desgracias, vista desde cualquier punto de vista; nuestros recursos se han invertido en la formación de dichos jóvenes para que, a la postre, terminen trabajando y produciendo para otras economías debido a que su propio país no les ofrece condiciones mínimas indispensables. Es urgente modificar la política pública para evitar el fenómeno, pero se requiere también confeccionar una estrategia para regresar científicos de alto nivel con las miras puestas en estructurar una masa crítica que nos permita acceder a la frontera del conocimiento y a la generación de tecnología, pero pensar en todas las áreas resultaría imposible. Hace unos meses, el presidente Obama, con una de las economías más fuertes del orbe, anunció una estrategia científica y tecnológica en su país, que pondrá en el centro al cerebro, es decir, se alinearán esfuerzos de una gran cantidad de científicos y técnicos que convertirán a la Unión Americana en el referente de todos los aspectos relativos a ese importante órgano; nosotros deberíamos emular el esfuerzo y quizá poner en el centro el tema de obesidad-síndrome-metabólico-diabetes y, a partir de ahí, planear las acciones conducentes a la repatriación de científicos a los que se les pediría, bajo condiciones adecuadas de trabajo, plantear proyectos alrededor del tema. Propongo entonces que México se convierta en el referente mundial de ese tema, que además significa uno de los azotes sanitarios vigentes, y nos brinde la oportunidad de generar tecnología para ofrecer al extranjero. No se trata de discursos políticos, es necesario abordar el tema con seriedad, pulcritud y responsabilidad, para poner al país en el lugar que le corresponde, por supuesto, convirtiendo los aportes científicos en herramientas terapéuticas, cuyo beneficio será inmediato en nuestra salud, pero tendrá la capacidad de recuperar a la economía nacional. Invertir en ciencia es uno de los mejores escenarios, desde el punto de vista económico. Nuestros vecinos del norte lo saben, lo están haciendo y por supuesto nadie critica que orienten el camino de la investigación. Ojalá entiendan los políticos.

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