¿Recesión económica?

Resulta totalmente imposible para cualquier ciudadano poder pagar los impuestos sin la ayuda de un especialista.

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Raúl Contreras Bustamante 24/05/2014 01:37
¿Recesión económica?

Desde hace algunos días, los medios de comunicación han publicado diversas opiniones de empresarios, investigadores y analistas en el sentido de que la economía mexicana está a punto de entrar en recesión.

En respuesta, diversos funcionarios del gobierno han tenido que salir a negarlo y decir que, por el contrario, se prevé una sólida expansión económica en el segundo semestre del año.

Sin saber qué es lo que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) anunciará respecto de cuál fue el comportamiento de nuestra economía en el primer trimestre del presente año, la realidad que se vive en la vida cotidiana no es muy alentadora.

Estará usted de acuerdo, estimado lector, que los incrementos mensuales a la gasolina y otros combustibles afectan su economía.

Las amas de casa pueden desmentir a cualquier funcionario gubernamental que las cosas en la economía están estables, cuando a diario tienen que sufrir las alzas que las entidades —públicas y privadas— imponen al gas doméstico, electricidad, telefonía, pasaje, entre otros conceptos.

Los salarios no aumentan, pero sí los precios.

La contracción en el gasto público del gobierno —tanto federal como estatal y municipal— sigue sin resolverse. Muchos empresarios, proveedores y contratistas se quejan de que hay poco trabajo en el gobierno y padecen la imposibilidad de cobrar viejos adeudos. Además de la corrupción que en estos rubros sigue imperando a todos niveles.

Desde el segundo semestre de 2013, cuando el gobierno promovió la legislación “antilavado” y la Reforma  Fiscal, se generó incertidumbre entre los agentes económicos en prevención estratégica para evaluar los cambios futuros. En el ámbito inmobiliario, por ejemplo, la economía presenta en muchas regiones del país una contracción sensible en esta actividad.

La Reforma Fiscal resultó ser más de lo mismo. Se anunció con bombo y platillo que habría una nueva Ley del Impuesto Sobre la Renta, que en resumidas cuentas, casi lo único que modificó es el número y el lugar de los artículos, eliminando sólo algunos impuestos que —en el fondo— no lograron ninguna
reactivación económica.

Por el contrario, la Reforma Fiscal ha propiciado desestimular el pago de los impuestos, debido a que en este país resulta totalmente imposible para cualquier ciudadano —sin importar nivel académico— poder pagar los impuestos sin la ayuda de un especialista.

A los comerciantes en pequeño, el antiguo régimen fiscal establecía cuotas fijas y estaban afiliados a un padrón de causantes. Ahora, con la absurda exigencia de que tienen que expedir facturas electrónicas, les resulta más atractivo regresar a la oscuridad de la clandestinidad fiscal que avanzar en el mundo absurdo que estas normas tratan de imponer.

En estos tiempos, el subdesarrollo cultural, económico y social de miles de comerciantes hace imposible la expedición de una factura electrónica, por más que se les exija.

A los empresarios les resulta más coveniente pagar por honorarios al personal, debido a que todos los recursos que se gasten en ello son deducibles del pago de sus impuestos. Por el contrario, si pagan salarios e incorporan al IMSS y al Infonavit a sus trabajadores, sólo podrán deducir, cuando mucho, 53 por ciento.

La Reforma Fiscal, en lugar de estimular la creación de empleos formales y contribuir a la seguridad social del país, está induciendo a los empresarios y comerciantes a fomentar la informalidad para evitar el cobro de tantas cargas fiscales.

Cuando el gobierno se empeña en negar que México está lejos de una recesión, es porque sabe que existe el riesgo. La promesa de Peña Nieto y del secretario de Hacienda de que no habrá otra Reforma Fiscal creo que no podrá ser cumplida.

El gobierno deberá tomar medidas no para cobrar más impuestos, sino para enmendar todos los errores de las medidas fiscales aprobadas y reimpulsar la actividad económica de México. Al tiempo.

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