De Juárez a Castillo, de policías rurales a autodefensas

El asunto no es nuevo, lo nuevo ha sido la forma como en varios estados, en particular en Michoacán y Guerrero, han aparecido los grupos de autodefensa.

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Rafael Álvarez Cordero 30/01/2014 02:17
De Juárez a Castillo, de policías rurales a autodefensas

Desde mediados del siglo XIX la inseguridad formaba parte de la vida de los mexicanos, y don Benito Juárez creó la Policía Rural, un cuasi-ejército que actuaba un poco al margen de la ley, porque se ocupaba de detener a los malhechores en algunas zonas cercanas a la capital, pero no se molestaba en llevarlos a juicio, simplemente los liquidaban y ya.

Don Porfirio tuvo también su Policía Rural, que perteneció al Ejército Federal hasta la Revolución y fue disuelta en 1914. Sin embargo, en muchas partes del país han existido siempre grupos de autodefensa, reconocidos o no; en 1929 Emilio Portes Gil decretó que podían formarse “defensas rurales”, y en 1963 la Secretaría de la Defensa Nacional precisó las funciones de los Cuerpos de Defensas Rurales, que recibían sus armas de la propia Secretaría. Y a una pregunta hecha a la Secretaría de la Defensa Nacional en 2006, el IFAI informa que “actualmente se encuentran en servicio activo 26 cuerpos de Defensas Rurales, 13 de infantería y 13 de caballería” en 21 estados del país.

O sea que el asunto no es nuevo, lo nuevo ha sido la forma como en varios estados, en particular en Michoacán y Guerrero, han aparecido los grupos de  autodefensa, y cómo, después de varios años de violencia, inseguridad, secuestros, extorsiones y muerte, ignorados o solapados por todas las autoridades chicas y grandes del país, el gobierno toma finalmente la decisión de entrar a resolver un problema que se antoja insoluble.

La negligencia de los gobernadores, la complicidad de los alcaldes, ministerios públicos, policías, etcétera, permitió que los grupos delincuenciales crecieran sin freno; y a eso se añadió la inmensa pobreza de muchos municipios, la carencia de servicios, la falta de escuelas, en suma, la falta de oportunidades para miles y miles de jóvenes mexicanos que encontraron en el delito un camino para sobrevivir.

Y después de titubeos y desinformaciones, de declaraciones equívocas y ocultamientos incomprensibles, después de que un gobernador intenta convencer al mundo de que “no pasa nada”, después de que crece día con día el número de michoacanos que se alzan para defender lo suyo, su trabajo, sus bienes, su familia, su vida, finalmente se llegó a un acuerdo para integrar a los grupos de autodefensa al lado de los “buenos”, para que, junto con la policía, el Ejército y todo el aparato gubernamental enfrenten a ese flagelo que amenaza con cubrir al país entero.

Haciendo a un lado las objeciones de criticones profesionales que se rasgan las vestiduras por “las acciones anticonstitucionales del gobierno”, creo que la designación de Alfredo Castillo como comisionado federal para la Seguridad de Michoacán, y las primeras acciones de acercamiento real para que los grupos de autodefensa, con la participación del comisionado general de la Policía Federal, Enrique Galindo, y la presencia de María Elena Morera de Causa Común, puede lograr que, en efecto, los miles de michoacanos agredidos por la delincuencia puedan colaborar para, entre todos, recuperar la paz en la región; podrán llamarse policías municipales o defensas rurales del Ejército, lo importante es que realmente participen por el bien del país.

No hay que cantar victoria, las causas de todo este problema están ahí, no han cambiado,  hay el peligro de que los delincuentes se disfracen de mansos corderos de autodefensa, por lo que será preciso estar alertas en todo momento, y también hay el peligro de que los funcionarios venales o corruptos sigan actuando impunemente como lo han hecho por años.

                *Médico y escritor

                raalavare2009@hotmail.com

                www.bienydebuenas.com.mx

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